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domingo, 13 de junio de 2010

13. EL AMOR DISCUTE LIMPIO


Habla con tu esposo (a) sobre el establecimiento de reglas de enfrentamiento sanas. Si tu compañero (a) no está listo para esto, entonces pon por escrito tus propias reglas personales “para discutir”. Decídete  a seguirlas cuando ocurra el siguiente desacuerdo.
Una de las cosas que aprendí desde hace tiempo en este sentido, es a enfoncarnos en el tema de la discusión.  Con frecuencia variamos y derivamos de tema en tema cuando estamos discutiendo algo y terminamos por traer situaciones del pasado a nuestro problema presente. Esto es algo en lo que hay que enfocarse y ponerse exigente con uno mismo para no salirse del tema discutido en ese momento.
Y otros puntos más acordados son, por ejemplo:
☺ Cero insultos.
☺ No comparaciones con alguien más.
☺ Lo que aquí se decida, entre nosotros se queda. 
☺ No involucrar a los hijos ni a nadie más, etc. 

Muchos gritan y discuten hasta que el otro calla. 
Creen que le han convencido. 
Y se equivocan siempre.
Noel Clarasó
 http://www.lovedarestories.com/pages/lovedarepages/Take_The_Dare.aspx
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