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lunes, 7 de junio de 2010

UNA IGNORANTE

Eso es lo que soy.
Cuando me da por navegar por diversos sitios y foros en internet, me maravillan la cantidad de cosas que encuentro. Algunas me decepcionan, me entristecen, me ofenden, me alarman. ¿Pues a donde te metes? Me dirán algunos de ustedes, mis queridos amigos blogueros. Con infinita tristeza debo decirles que solo estoy hablando de sitios católicos.
Sitios donde escriben personas que a leguas se ve que son sabias, que escriben con conocimiento de causa que se ve que han estudiado mucho y muchas cosas, que pueden citar artículos, incisos, palabras textuales de libros y mil documentos de la Iglesia.
A mí me asombra que haya personas así de sabias y conocedoras. Yo simplemente soy una ignorante. No sé nada, no he estudiado nada, no conozco documentos, ni biografías, ni libros; no sé de ritos antiguos y mucho menos entiendo latín.
Por otro lado también me encontré en últimas fechas con un sitio escrito por un católico en el que se dedica totalmente a atacar a los musulmanes. Y junto con sus lectores y amigos, generan y activan un odio hacia estas personas que realmente asusta. Pero él se considera a sí mismo católico. Y yo me recuerdo de alguien  que alguna vez me preguntó
-¿eres católica, cristiana?
-¡claro! No se puede ser de otra manera.
-Quien sabe, Tere, quien sabe.
En aquel momento sólo lo tomé como un reto, como una invitación a la discusión, por eso ni contesté ni me interesé en averiguar a qué se refería esta persona. Ahora entiendo, porque cuando leo a estos católicos de los que hablo, me parece ver precisamente eso: católicos que no parecen cristianos.
Yo me pregunto, ¿en dónde habrá dejado este señor que habla contra los musulmanes aquellas palabras de Jesús?:
“Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores, para que así sean hijos de su Padre que está en los Cielos. Porque Él hace brillar su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman ¿qué mérito tiene? También los cobradores de impuestos lo hacen. Y si saludan sólo a sus amigos, ¿qué tiene de especial? También los paganos se comportan así. Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el Cielo” (Mt. 5, 44-48)
En un foro al que entré y en el que los asistentes se expresan con muchos conocimientos, con palabras rimbombantes –en más de una ocasión tuve que recurrir al tumba burros- y con conceptos difíciles de digerir; en cientos y cientos de palabras vertidas en sus argumentos solamente en una ocasión se mencionó a Jesucristo. Se le mencionó a Él, pero no su doctrina ni sus palabras, ni su mandato. Se dicen católicos, pero atacan abiertamente a Paulo VI y a Juan Pablo II, marcan diferencias sobre las misas de tal o cual manera y llaman herético al Concilio Vaticano II.
Hace unos días les comentaba que en el Censo 2010 que se lleva a cabo en la República Mexicana, vendrían 12 denominaciones o ramas diferentes del catolicismo; aunque al final fue una noticia falsa, ahora con todo esto, me queda la duda: ¿de verdad habrá tantas ramas de católicos con ideas y costumbres tan alejados de Cristo?
Debo reconocer que algunas veces mi ignorancia me avergüenza. A veces no sé ni siquiera de lo que están hablando los amigos o conocidos con quienes platico o a quienes leo en Internet. A veces quisiera haber terminado mi curso de teología y/o haber estudiado otras cosas con referencia a la historia de la Iglesia o mil cosas relacionadas. Pero otras tantas veces, prefiero quedarme como estoy, porque todo el conocimiento que estas personas puedan haber adquirido, no lo están usando para hacer el bien, sino para desmembrar, para sembrar odio, para separar y también para olvidarse de las palabras de Jesús, que son, al fin y al cabo, las que nos deberían interesar más. Ahora confirmo que el Evangelio es el único libro que me interesa estudiar, aprender y vivir.
Yo espero que mi ignorancia de las leyes y todas esas cosas que estos señores mencionan, sea algún día, directamente proporcional a mi conocimiento de Dios, porque espero tener vida para algún día llegar a ser grande como Jesús lo dice: 
“En verdad les digo, si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos. El que se haga pequeño como este niño , ese será el más grande en el Reino de los Cielos. Y el que recibe en mi Nombre a un niño como éste, a mí me recibe” (Mt. 18, 3-5)
Creo firmemente que me protege Jesús.


NOTA: "EL RETO DEL AMOR" correspondiente al dia de hoy, se encuentra en la entrada anterior (aquí).
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