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sábado, 5 de junio de 2010

5. EL AMOR NO ES GROSERO


Pídele a tu cónyuge  que te diga las tres cosas de ti que le hagan sentir irritación o disgusto. Debes hacerlo sin atacarle o justificar tu comportamiento. Esto es solamente desde SU perspectiva.
Y por supuesto, hay que proponerse a sí mismo rectificar en los puntos que nos señale. Es un ejercicio que además de poner a prueba nuestra resistencia a la verdad incómoda, también nos ejercita en la paciencia del primer día y en la amabilidad del segundo. Si uno mismo lo está solicitando, no hay por qué sentirse atacado y por lógica no hay necesidad de defenderse. Deberíamos hacer esto con cierta frecuencia, para estar siempre atentos a lo que saca de quicio a nuestro cónyuge y rectificarlo enseguida.
http://www.lovedarestories.com/Default.aspx
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