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jueves, 24 de junio de 2010

SE REGOCIJARON CON ELLA

Por aquellos días Isabel tuvo un hijo y cuando sus vecinos se enteraron se regocijaron con ella.
Pero ¡claro!, eso era en los tiempos bíblicos.
En esos tiempos en que el nacimiento de un niño era visto como una muestra de la misericordia de Dios y no como un grave peligro para la salud psíquica de la madre, para la economía familiar, para el progreso nacional y para el porvenir del mundo.
En esos tiempos en que, consecuentemente, los vecinos y parientes se regocijaban con la madre y el padre del niño, en vez de mirar con lástima a la primera y de recriminar al segundo en nombre de la escasez de alimentos, de la falta de oportunidades educativas y de la carencia de fuentes de trabajo.
En esos tiempos en que, al nacer un niño, se preguntaban: "¿Que va a SER este niño?", en lugar de preguntarse: "¿Qué diablos iremos a hacer con este niño?"
Tiempos felices aquellos en que a los padres, en vez de  maldecir su suerte, les daba -como a Zacarías-, por bendecir a Dios.
¿Sería que en aquellos tiempos los medios de comunicación de Dios (es decir, los ángeles) decían de un niño: "Será para ti gozo y alegría" y ahora los medios de comunicación de los hombres nos sugieren todo lo contrario?
Una cosa es la paternidad responsable y otra muy distinta es el egoísmo, la comodidad y la manipulación del cerebro por medio de la propaganda antinatalista.

La gente que lo oía quedaba pensativa y decía: "  Qué va a ser este niño?"   Porque comprendían que la mano del Señor estaba con él.
Lc. 1,66
¿Hasta cuando vamos a comprender que la mano del Señor está sobre todos nosotros? ¿Que debemos bendecir a Dios por cada niño que llegue a nuestras vidas? ¿Que para cada niño que se engendra Dios tiene un plan definido para SER alguien en la vida? 
¿Qué es lo que hemos perdido en el camino y que nos impide darnos cuenta del tremendo error que cometemos al truncar tantas vidas en gestación?
San Juan Bautista ruega por nosotros y por las madres que asesinan a sus hijos y por los hijos que jamás conocerán a su madres y por los médicos y los gobiernos que los obligan a cometer esos crímenes horrendos.
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