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miércoles, 20 de marzo de 2013

AYUDAR ESTÁ DE MODA



Hay una publicidad en la radio actualmente que dice: “Ayudar está de moda” y cada vez que la escucho me pregunto: “¿desde cuándo ayudar es cuestión de moda?” ¿O sea, que tal como las tendencias en la ropa, zapatos y accesorios, “la moda de ayudar” cambia con las estaciones del año? No sé, supongo que la intención es buena, pero a mí hay algo que no me cuadra cada vez que la escucho.

Debido a estos eventos de beneficencia que se hacen continuamente, es que a mí siempre me ha asaltado la duda de si son honestos o no. No porque no esté segura si donan el dinero a las instituciones correspondientes, sino que me parece que las empresas no dejan de lado sus conveniencias financieras y se avocan más a la publicidad que a la donación. Es decir, si alguien puede llegar a pagar miles de pesos por un concierto, ¿por qué no mejor dona esos miles de pesos directamente a quienes lo necesitan? Si lo recaudado va a ser para donar alimentos a los pobres, ¿cómo es posible que tú pagues miles de pesos por ir a cenar caviar, pato, champaña, etc.?

A propósito de esto, hace unos días acabo de ver en Internet un video sobre una teleconferencia que dio el entonces Cardenal Jorge Bergoglio para los integrantes de Cáritas. Creo que él puede ser más claro y elocuente que yo.


jueves, 25 de agosto de 2011

PSICOSIS

Lo que viví hoy, no se lo deseo a nadie.
Sé que por cada persona que conozco hay una versión diferente, sin embargo, ahora no quiero hablar de lo que ha sido rumor o no, ni de lo que es oficial o no. La situación en mi país está peor que nunca, pero lo que pasa en mi ciudad está muy por encima de cualquier cosa que hubiera yo podido imaginar alguna vez en mi vida. Nuestra tierra se ha convertido en una tierra de nadie, un lugar donde los criminales y las autoridades luchan incesantemente por ganar terreno y ninguno de los dos se siente que lleven las de ganar, sin embargo sí hay uno que lleva las de perder: la sociedad civil.
Sé que muchos de mis compañeros blogueros viven o han vivido en lugares donde alguna vez se experimentaron este tipo de situaciones terroríficas, con atentados, muertes, persecuciones, etc. Sin embargo, quiero creer que no por el hecho de haberlo pasado, sentirán ahora que es algo normal.
Mi hermosa ciudad se ha convertido en una zona de guerra, gracias a los gobiernos irresponsables que les han entregado mi tierra a los criminales en sus propias manos. Ahora, somos presos de estas fuerzas criminales que en muchas ocasiones parecen estar mejor armadas que los militares o los navales de mi país.
En las últimas dos semanas hemos tenido los peores días de mi vida: una persecución a dos cuadras de la casa de mis padres que terminó en el lanzamiento de un artefacto explosivo; resultado: un hombre muerto y dos niños lesionados, una de ellos quedará con secuelas de por vida. Mi familia escucha el granadazo y los múltiples vuelos de los helicópteros de las fuerzas armadas en busca de los criminales.
A principios de esta semana, un enfrentamiento a espaldas de la casa de mi suegra: 4 muertos y varios heridos. Antier, el asesinato de un joven en un puesto de tacos, con la lógica respuesta histérica de las escuelas cercanas al lugar.
Todos estos son hechos consumados e innegables de las últimas dos semanas. Podría ir más hacia atrás y relatar historias escalofriantes en verdad de las muchas que han sucedido en mi ciudad. ¿Y saben dónde me enteré de todos estos hechos? En el Facebook. ¿Y saben por qué? Porque los medios de comunicación están limitados, porque los voceros oficiales del gobierno son personas desesperantes que pretenden hacernos creer que no sucede nada, que todo está controlado y que ellos nos protegen. Por desgracia, no se dan cuenta que una gran cantidad de veracruzanos no creen en ellos; no creen en las autoridades, no creen en los medios de comunicación. personalmente debo decir que el hecho de no tener confianza en nuestro gobierno y autoridades es una verdadera tragedia; están entercados en ocultar y minimizar las cosas que suceden en nuestro estado y es una reacción lógica y normal el buscar información en otros lados. Yo agradezco profundamente a los administradores de las opáginas del FB que consulto, porque han sido dos las veces que me he salvado por muy poco de haberme visto cerca (o quién sabe si hasta envuelta) en un enfrentamiento armado.
Pero lo que sucedió hoy sinceramente no tiene nombre. Lo que he vivido hoy en mi ciudad no lo había vivido nunca en ningún lado y no lo había visto mas que en las películas.
Una madre alterada, llorando, hablando por un celular, me dio la primera pista de lo que podría estar sucediendo, pero no reparé mucho en ello. Sin embargo, cuando me acercaba a mi lugar de trabajo, pude ver dos escuelas primarias desquiciadas, sacando a los niños a trompicones, los padres de familia alterados, dejando sus autos a mitad de la calle. Me detengo junto a unos padres y pregunto por qué los niños están saliendo tan temprano, “hubo un atentado en una escuela” --me dicen- “están evacuando todos los planteles escolares”. El otro padre me dijo algo peor, que no voy a repetir porque no está confirmado y hasta este momento ha sido una falsa alarma, pero como ustedes comprenderán, mis nervios y mi corazón se alteraron en ese momento. Como pude me comuniqué con mi familia y supe que mis hijas ya estaban a salvo, que su escuela había sido evacuada como muchas más en la zona conurbada y que del susto no había pasado.
Hasta aquí todo iba mas a menos bien, pero cuando llegué a la avenida principal donde se encuentra mi lugar de trabajo, el caos tomó forma: los vehículos se pasaban los altos, los chicos de la universidad también habían abandonado la escuela, un señor de un puesto de comida a los gritos, cerrando su negocio y una cantidad de carros abarrotados que ni en la peor de las horas pico se logran ver. En mi trabajo también habían desalojado las instalaciones  y suspendido las clases.
Hasta ahora, la versión oficial dice que debido a un auto que se incendió cerca de una escuela, alguien en las redes sociales echó a andar la versión de que había sido un atentado; como consecuencia surgió el pánico ya descrito anteriormente. Aparte de que estamos en manos de los criminales, también estamos en manos de gente sin escrúpulos que con la mano en la cintura puede echar a andar un rumor sin medir las consecuencias del caso. El asunto es, si tuviéramos la confianza necesaria en el gobierno, que se dedicara a poner por encima de todo a sus ciudadanos, no tendríamos tanto ese problema y esperaríamos a ver qué dice la información oficial, pero no confiamos en ellos ni en los medios de comunicación que solo transmiten lo que quieren y minimizan todas las cosas haciendo comentarios incompletos. Lo de hoy pudo haber resultado en una situación peor de lo que fue. Ahora el Gobernador está diciendo que va a ir con todo el peso de la ley sobre las personas que esparcieron el rumor, sin embargo hay muchas voces que se levantan para exigir que con el mismo peso de la ley sean juzgados todos aquellos que ocultan información y dicen verdades a medias dentro del gobierno del Estado.
Esa es nuestra triste realidad.

miércoles, 30 de marzo de 2011

CON UN NUDO EN LA GARGANTA

Hoy mas que una entrada para mi blog, he querido compartir con quien me lea la profunda tristeza que me embarga.
Sinceramente me siento perdida, como si estuviera en un lugar totalmente ajeno a aquel lugar en donde nací y crecí.
Mi ciudad se ha convertido en una zona de guerra (como muchas otras ciudades del país); las calles han sido tomadas por los delincuentes y la sociedad en general cada vez se siente mas secuestrada dentro de sus propios hogares.



Aunque no ha sido la intención que el formato de este blog sea hablar mal de nadie, ni dar malas noticias, la verdad es que el dia de hoy ha sido como que muy especial y no he podido pensar en nada mas que en desahogarme con los amigos.
Desde hace algunos años, las pláticas informales entre amigos o compañeros han comenzado a derivar sobre la guerra contra el narco, los patrullajes de los militares, los operativos que se hacen a toda hora y en cualquier lugar, las balaceras, los secuestros, etc. A estas alturas no hay una simple reunión a la que uno vaya y no se encuentre con una persona que haya sido víctima de la delincuencia de una u otra forma.
Hace tres semanas, mi sobrino estuvo a punto de quedar en medio de una balacera a dos cuadras de su casa. Los medios de comunicación no mencionaron nada.
El sábado pasado se armó una balacera en la calle a espaldas de donde vive una sobrina mía. Se ha catalogado como la mas agresiva que se ha dado en la ciudad (y eso que ya hubo una en donde hasta granadas hubo, y que, por cierto, mi padre estuvo a punto de quedar atrapado en ésa también).
Por si fuera poco, ese mismo sábado, a unas tres cuadras de casa de mis padres, también se desató otra balacera, de la que mi hermano, cuñada y sobrino fueron testigos.
¿Qué es lo que nos está pasando? ¿en dónde está esa ciudad tranquila de la que disfrutaba tanto cuando era niña?
Y a veces uno no sabe qué es lo mas triste, si ver en lo que se ha convertido todo esto o ver cómo todavía hay personas que se aferran a echarse la culpa unos a otros. Todos dicen que la sociedad debe hacer frente común (y estoy de acuerdo), pero cuando se trata de ver los errores que ha cometido el gobierno, entonces saltan los de tal o cual partido político a defenderse y echarle la culpa al otro. Parece que no se dan cuenta de que solo para eso los queiren los dirigentes de los partidos, para defender lo indefendible y hacer creer que ciertos sectores de la sociedad están a favor de ellos.
Cada vez me asquean mas los políticos infames, que solo buscan su bienestar muy por encima de aquellos a los que juró proteger. Y cada vez me asquean mas los medios de (IN)comunicación, que se venden al mejor postor y ocultan cosas a la sociedad en aras de mantener una imagen de "aquí no pasa nada", que lo único que hace es dejar al pueblo desnudo, sin posibilidades de protegerse, de cuidarse, de evitar pasar por tal o cual zona. A ningunos de ellos les importa nada las personas que han perdido la vida por encontrarse en el lugar y la hora equivocados. A nadie de ellos les importa sus familias, sus amigos, nada.
Doy gracias a Dios de no pertenecer a  ningún partido político, porque eso me hace tener una perspectiva, creo yo, mas clara de las cosas. Algunos tratan de politizar la situación diciendo: el gobierno Federal tiene la culpa, otros se la achacan al gobierno estatal y otros mas dicen que los municipales son los responsables. Nadie parece darse cuenta -o no quieren hacerlo- que en México, afortunadamente, hay partidos políticos diferentes gobernando en todos lados. Y que en todos lados estamos igual.
Me apena mucho conatarles esto, pero estoy convencida de que estoy entre amigos.

domingo, 5 de diciembre de 2010

LOS NIÑOS Y LA TV (SEGUNDA PARTE)

VIOLENCIA Y SEXO EN LA TV, AL ALCANCE DE LOS NIÑOS
Existen dos posiciones en relación con el efecto de las escenas con temas sexuales y de violencia. Algunos sostienen que las escenas violentas constituyen un medio inofensivo de disipar la propia violencia del niño. Yo les pediría a los que dicen esto, que visiten con frecuencia las zonas de juegos de las cadenas de restaurantes del país que gusten, para que observen si en realidad “se disipa la propia violencia del niño”. Sostienen además, que las escenas con contenido sexual carecen de relevancia para los niños, por lo que no las absorben. Pero los estudios realizados acerca de la sexualidad infantil han demostrado que las escenas sexuales interesan y excitan hasta a niños pequeños.
La mayor parte de las investigaciones han demostrado que los niños manifiestan más agresividad después de mirar programas violentos. Los niños son imitadores.  Ven que tanto los buenos como los malos, resuelven sus problemas a golpes y no con argumentos racionales.  La violencia es popular y produce resultados.  La televisión tiende a hacer perder la sensibilidad del que mira, porque no hay nada que pueda hacer para cambiar las situaciones adversas o aflictivas que se presentan, ya sean reales o imaginarias; después de todo, la realidad de la televisión es muy parecida a la ficción. ¿Muere realmente la gente en televisión, o bien vuelve a levantarse una vez filmada la escena?
Los miembros de una misma familia que miran televisión juntos tienen muy poco contacto visual unos con otros. El televisor mantiene el control. Por mucho que nos quieran vender la idea de que la televisión une a la familia, la realidad es que, si vas a ver un programa X, tienes que poner atención para poder entender la historia. Aquí vemos sólo un programa en familia, todos juntos; sin embargo, cuando la menor de mis hijas se aburre y comienza a moverse o a hablar, todos los demás le decimos que guarde silencio porque no nos deja entender lo que vemos en la tele. Y eso que sólo vemos un programa, ¿qué pasaría si nos la pasáramos todo el día frente al televisor?
¿Ejercen efecto los anuncios comerciales sobre sus hijos? Se enterará de eso cuando observe sus reacciones la próxima vez que los lleve al supermercado. Esos anuncios presentados en los programas infantiles tiene el propósito de convertir a sus hijos en consumidores. Su mensaje es que las cosas proporcionan felicidad. Mientras vivímos en Canadá, las reglas del país impoiden que en los canales infantiles, durante los programas para preescolares se transmitan comerciales. Así que de manera regular, se transmite todo el programa de corrido sin ninguna interrupción. Pero cuando llegamos aquí, las cosas son diferentes desde el primer dia. Sin importar que el programa infantil se esté transmitiendo en la televisión privada (el sistema de cable, como lo conocemos regularmente), meten comerciales cada 10 minutos. Y si es en época navideña, como la que ya se avecina, es tantito peor, los chicos son bombardeados literalmente con anuncios comerciales de ropa, películas en DVD, muñecos, juguetes, comida, y hasta artículos como celulares, ipods, computadoras, etc. Y el autor tiene razón cuando dice que en el supermercado es cuando nos damos cuenta qué tanto influye un comercial en nuestros hijos. Mi hija mayor me repetía de corrido y sin interrupciones un comercial sobre algún producto alimenticio que ahora no recuerdo, pero lo nos dejaba admirados de ver de qué manera se lo había aprendido y te lo decía como si la hubieran contratado para publicitarlo.
LO QUE HAY QUE APUNTAR
-          No es para menores de 4 años.
-          Limite el tiempo que miran televisión.
-          Que no miren lo que usted no quisiera que recuerden.
-          Mire con su hijo y explique lo que sea necesario.
-          No acepte el argumento de “Los demás niños lo miran”.
-          Provea actividades para reemplazar la televisión.
-          Tenga cuidado con lo que usted mismo mira en televisión.

domingo, 13 de junio de 2010

13. EL AMOR DISCUTE LIMPIO


Habla con tu esposo (a) sobre el establecimiento de reglas de enfrentamiento sanas. Si tu compañero (a) no está listo para esto, entonces pon por escrito tus propias reglas personales “para discutir”. Decídete  a seguirlas cuando ocurra el siguiente desacuerdo.
Una de las cosas que aprendí desde hace tiempo en este sentido, es a enfoncarnos en el tema de la discusión.  Con frecuencia variamos y derivamos de tema en tema cuando estamos discutiendo algo y terminamos por traer situaciones del pasado a nuestro problema presente. Esto es algo en lo que hay que enfocarse y ponerse exigente con uno mismo para no salirse del tema discutido en ese momento.
Y otros puntos más acordados son, por ejemplo:
☺ Cero insultos.
☺ No comparaciones con alguien más.
☺ Lo que aquí se decida, entre nosotros se queda. 
☺ No involucrar a los hijos ni a nadie más, etc. 

Muchos gritan y discuten hasta que el otro calla. 
Creen que le han convencido. 
Y se equivocan siempre.
Noel Clarasó
 http://www.lovedarestories.com/pages/lovedarepages/Take_The_Dare.aspx

lunes, 19 de octubre de 2009

¿SABEMOS COMUNICAR LA CARIDAD DE CRISTO?

Me encontraba vagando por el ciberespacio de una página a otra, de un blog a otro, de un correo electrónico a otro, cuando me he encontrado con este escrito en Catholic.net y he sentido el deseo de compartirlo. Somos muchos los que de una manera u otra nos enocontramos en la blogosfera, tratando de poner nuestro granito de arena para inclinar la balanza en este medio en el que parece que hay demasiada porquería flotando libre para que lo encuentren los niños, jovenes y adultos que buscan de manera insaciable algo que los colme. Si de alguna manera, queremos que cuando pasen por nuestro espacio encuentren algo que los incline a quedarse o a regresar en otro momento, debemos aprender y entender el compromiso de comunicar la caridad de Cristo de tal manera que brote y salte desde las letras, pasando por el monitor y llegue hasta el propio corazón de quien se encuentra leyendo.
Autor: Remedios Falaguera
¿Sabemos comunicar la caridad de Cristo para solucionar los males que afectan a nuestra sociedad?

Es responsabilidad de todos trabajar para que, como dice el Salmo , “la misericordia y la verdad se encuentren; la justicia y la paz se besen


¿Sabemos comunicar la caridad de Cristo para solucionar los males que afectan a nuestra sociedad?
¿Sabemos comunicar la caridad de Cristo para solucionar los males que afectan a nuestra sociedad?
Que los miembros del Comité Nobel Noruego hayan galardonado con el Nobel de la Paz 2009, al presidente estadounidense, Barak Obama, me lleva a un estado de alucinación severo. Sobretodo, si damos un vistazo a los personajes extraordinarios que han “eliminado” como , por ejemplo, Sima Samar, de 52 años, ministra de Asuntos de las Mujeres en Afganistán e incansable defensora de los derechos humanos, o el príncipe Ghazi Bin Muhammad Bin Talal de Jordania, nominado por sus esfuerzos por un diálogo pacífico entre religiones y culturas,o la mismísima Ingrid Betancourt.

Pero, y esto es el meollo del tema que me ocupa, los asesores de comunicación del presidente Obama son unos auténticos genios de la comunicación. Y no solo por el gran trabajo que han realizado para “vender” al Sr. Obama como el nuevo Mesías del S.XXI. Sino, por el impresionante y rápido discurso ante la opinión pública, que han preparado para el presidente, como respuesta de agradecimiento. Es una joya que no tiene desperdicio: “Estoy tanto sorprendido como profundamente abrumado por la decisión del Comité Nobel (…) siento que no me merezco estar en compañía” de las importantes personalidades que han recibido el galardón, “hombres y mujeres que me inspiraron e inspiraron a todo el mundo (…)este premio debe ser compartido con cualquiera que luche por la justicia y la dignidad; con la joven que marcha en silencio por las calles en nombre de su derecho a ser escuchada, incluso ante golpes y balas; con la líder encarcelada en su propia casa porque se niega a abandonar su compromiso con la democracia; con el soldado que se sacrifica (…) por alguien a medio mundo de distancia; y con todos aquellos hombres y mujeres en todo el mundo que sacrifican su seguridad y su libertad y alguna vez sus vidas por la causa de la paz".

Ahora bien, que “los hijos de las tinieblas, son más astutos que los hijos de la luz” es algo que vemos diariamente en esta sociedad en la que vivimos. Y esto me lleva a preguntarme: ¿Cómo comunicamos los cristianos la caridad de Cristo para solucionar los males de nuestra sociedad? ¿Captamos la atención de la gente con mensajes ATRACTIVOS Y FACILES DE ENTENDER para las mujeres y hombres de a pie, o les aburrimos con escritos y sermones densos que no entienden?
Muchos de ustedes, seguramente, esperan que a continuación realice una especie de disquisición rigurosa sobre la importancia del trabajo de los periodistas cristianos, o cómo deben aprovechar con éxito los medios de comunicación, especialmente las nuevas tecnologías, para transmitir el mensaje de Cristo.

Pero, y siento desanimar a alguno de los lectores, no lo voy a hacer. Y, ¿saben porqué? Muy sencillo.

En primer lugar, porque soy de las que piensan que construir una sociedad más humana a través de los medios de comunicación es una tarea que nos corresponde a TODOS, y no solo a los profesionales de la comunicación.

Y no solo porque somos simples emisores y receptores de los mismos, sino – y esto es lo más importante-porque somos hijos de Dios, y como tales debemos “contribuir a que el amor y la libertad de Cristo presidan todas las manifestaciones de la vida moderna: la cultura y la economía, el trabajo y el descanso, la vida de familia y la convivencia social”, como solía aconsejar San Josemaria Escrivá de Balaguer.
(Surco 302)

Es más, acostumbrado como estaba a rezar por el apostolado en el mundo cuando veía el globo terráqueo girando sobre si mismo en la carátula de los telediarios, no resulta extraño que afirmará: “Es muy grande la tarea. Dios nos llama a llenar de amor este pobre mundo nuestro, porque es nuestro: es obra de Dios y nos lo ha dado por heredad. “Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra (Sal 2, 8). Tened en cuenta que lo posible lo hace cualquiera, y Dios Nuestro Señor nos pide -y nos da su gracia para conseguirlo- que hagamos cosas que os parecerán imposibles”.

Y en segundo lugar, porque como pudimos oír a Benedicto XVI el pasado 29 de septiembre, en la homilía de la festividad de San Wenceslao, patrón de la República Checa: “Hoy se necesitan personas que sean “creyentes” y “creíbles”, dispuestas a difundir en cada ámbito de la sociedad esos principios e ideales cristianos en los que se inspira su acción. Esto es la santidad, vocación universal de todos los bautizados, que empuja a cumplir el propio deber con fidelidad y valentía, mirando no al propio interés egoísta, sino al bien común, y buscando en todo momento la voluntad divina”.
Ahora bien. Detengámonos un momento a considerar algunas cuestiones relacionadas con el tema que nos ocupa:

¿No lloran nuestros corazones cuando vemos los ataques para excluir a Dios de nuestras vidas? ¿Nos resignamos con impotencia ante las permanentes agresiones?
¿Sabemos dar un toque cristiano para resolver los males que afectan a nuestra sociedad?
¿Nos callamos por miedo o vergüenza de que nos acusen de ser “políticamente incorrectos”?
¿Nos sentimos acomplejados y decimos como aquel “yo, ¿por qué me voy a meter en la vida de los demás?- a lo que San Josemaria le contestaba:

“— ¡Porque tienes obligación, como cristiano, de meterte en la vida de los otros, para servirles!

—¡Porque Cristo se ha metido en tu vida y en la mía!”?

¿Somos conscientes de que hacer frente a los ataques contra la familia, el matrimonio, la educación, etc. es tarea de todos los cristianos conscientes de que -en palabras de Benedicto XVI – nos corresponde “a nosotros -no con nuestros pobres recursos, sino con la fuerza que viene del Espíritu Santo- dar respuestas positivas y convincentes a las expectativas y a los interrogantes de nuestra gente”?
¿Estamos preparados para defender con argumentos claros y precisos las posturas, opiniones o doctrina de la Iglesia; o nos columpiamos, como dicen hoy los jóvenes, dejando que sean los obispos, sacerdotes, o fieles de “más prestigio”, los que den la cara?

Una vez dicho esto, solo nos cabe recordar aquellas palabras de Mateo: “GRATIS LO RECIBISTEIS; DADLO GRATIS”.
Dicho de otro modo, “Las grandes cosas de la vida –Dios, el amor y la verdad - son gratuitas y diría que sobre ello debemos meditar a menudo. Sobre esta gratuidad de Dios. Sobre el hecho que no hay necesidad de grandes dones materiales ni intelectuales para estar cerca de Dios: Dios está en mí, en mi corazón y en mis labios (…) El hombre que descubre la intimidad con lo divino debe testimoniarlo con todo su ser. Debe testimoniar la verdad de la caridad de Dios porque ésta es la esencia de la religión cristiana (…)La caridad de Dios debe ser anunciada a la humanidad. A cada hombre, que para un cristiano es prójimo y hermano"(Benedicto XVI en la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos).
Y hoy, más que nunca, es preciso que los cristianos anunciemos con valentía los valores de la fe del que se sabe testigo de la Verdad.
¿Pero cómo?, me preguntareis algunos. Cada uno verá cual es su situación concreta y qué puede hacer.

Unos podrán escribir cartas al director, otros, participar en las tertulias radiofónicas y foros; algunos, podrán organizar ciclos de conferencias, o, simplemente, comentar artículos en las paginas de Internet de los diarios digitales…, esos si, con respeto y firmeza, con flexibilidad, con descaro y sentido del humor; con humildad y comprensión; con fe y optimismo sobrenatural,…Y, “el que no pueda escribir, ni hablar, que rece todos los días” por los que sirven a Cristo en esta tarea tan difícil a la vez que apasionante.
No obstante, una cosa debemos tener muy clara: es responsabilidad de todos trabajar para que, como dice el Salmo , “la misericordia y la verdad se encuentren; la justicia y la paz se besen. La verdad brote de la tierra, y la justicia mire desde los cielos. Jehová dará también el bien,
Y nuestra tierra dará su fruto. La justicia irá delante de él,
Y sus pasos nos pondrá por camino” (Salmo 85 ,10-13).
Solo así, siguiendo los pasos del Padre Eterno, venceremos en este gran desafío que tenemos ante nosotros.
Dios está de nuestra parte y nos “ guía por el camino justo, haciendo honor a su Nombre. Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré, porque Tú estás conmigo”. (Salmo 23)
Una vez le preguntaron al padre Raniero Cantalamessa, el predicador del Papa, cuál era el secreto de la comunicación católica. Y contesto: “si queremos evangelizar a través de los medios de comunicación social, el secreto es sencillo: estar enamorados de Cristo”.
Esta es nuestra fuerza: el amor a las personas porque amamos a Jesucristo. “La caridad de Cristo nos urge”, como nos recordaba San Pablo. Y los males de nuestra sociedad la necesitan con urgencia.



Comentarios a la autora rfalaguera@gmail.com

http://es.catholic.net/laicos/466/991/articulo.php?id=43805


jueves, 17 de septiembre de 2009

MAL DE MUCHOS, CONSUELO DE TONTOS


¿Qué tienen en común Tim Tebow, quarterback de fútbol americano para los Florida Gators y los Jonas Brothers, ídolos juveniles del momento? Aparte de su juventud (entre 22 y 17 años), los unen sus declaraciones a la prensa: todos han declarado ser cristianos y además, ser castos y tener intención de llegar así al matrimonio.
Maravillosas y dignas intenciones, viniendo de jóvenes inmersos en dos de los medios más envolventes: los deportes y los espectáculos.
¿En qué otra cosa se parecen? En que todos arrancaron risas, burlas, suspicacias, carcajadas, cuando hicieron sus declaraciones. Pero en particular los Jonas Brothers han sido objeto de burlas y hasta de apuestas. Una cadena radial de USA le ha puesto precio a la virginidad de los chicos, alentando a las chicas a hacer todo lo posible para seducirlos y obtener la maravillosa recompensa de 10 mil dólares. En otros medios de comunicación se han dedicado a poner en duda semejante intención en los chicos, haciéndole ver a sus fans, que “no serían personas normales” si realmente se mantuvieran castos.
Hasta qué grado de decadencia hemos llegado en los medios de comunicación, que abusan de su “libertad de expresión” para proclamar y predicar los falsos valores, metiendo a todas las personas en el mismo saco, devaluando, criticando y poniendo obstáculos a todos aquellos que se atrevan a ser diferentes, con tal de aplastarlos contra el suelo y poniéndolos a su mismo nivel. Y junto con ellos -los caídos-, poniendo a todos los jóvenes que los siguen y que pretenden de alguna manera ser como ellos.
Se comprende entonces que muchos chicos y chicas que quieren tomar esta decisión de aguardar hasta el matrimonio, sientan una ridícula vergüenza y pretendan ser algo que no son con tal de no enfrentarse a las burlas y comentarios de los demás y a esa presión que sabemos todos que existe entre los jóvenes y adolescentes.  Esa presión y comentarios que hacen con tal de que los demás caigan en lo mismo que ellos.
Un ejemplo de estas burlas y esta manera de tirarle piedras hasta que los vean caídos es una canción de un rapero que se hace llamar Jay-z que traducida al español dice:”no yo no soy un Jonas Brothers, yo soy adulto. No, yo no soy virgen, yo uso mis testículos”. Al resaltar que es adulto quiere hacer burla y quiere provocar a los chicos de una manera muy común porque no hay mejor manera de provocar a un adolescente que diciéndole “niño” y no hay mejor manera de hostigarlo  que diciéndole “crece ya, sé adulto, grande, no seas un niño chiquito de mamá” y con esta manera de expresarse, este rapero no hace otra cosa más que demostrar que a pesar de ser un adulto es un tonto inmaduro que no sabe respetar las decisiones de los demás.
Independientemente de que los chicos cumplan su cometido o no; sean honestos o no. La intención que tienen ellos de fomentar los valores y no ser un ejemplo decadente para los adolescentes actuales, tienen mucho valor en estos tiempos de desvergüenza, descaro y libertinaje sexual.
Tal parece que los medios de comunicación, al querer encerrar a todos en el mismo saco pretenden dar vida al famoso dicho popular que dice: “mal de muchos, consuelo de tontos”.