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lunes, 14 de marzo de 2011

MÁS CLARO, NI EL AGUA

 «¿No saben cuál es el ayuno que me agrada?: romper las cadenas injustas, desatar las amarras de los opresores, dejar libres a los oprimidos y quebrantar todo yugo; compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás tu rostro ante el hermano»
(Is 58,6-7).






A esta palabra, que es del Señor, no queda nada que agregarle; nada que comentar, aclarar o ejemplificar. A veces le buscamos demasiadas explicaciones a lo que está más claro que el agua y nosotros solitos nos hacemos bolas.
Hasta mañana, a esperar lo que nos traiga el dia.
  
El ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos (...).Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. 
Benedicto XVI
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