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martes, 1 de marzo de 2011

CONGRUENCIA

Hace unos dias que fuimos a comprar las cosas de la despensa, me encontré con un producto suavizante de ropa que lleva en su nombre las palabras: "Adios al planchado". Salvo que alguien me diga lo contrario, esas palabras me hacen pensar que cuando se utilice el producto, nos podemos olvidar de la plancha. Sin embargo, cuando le das vuelta a la botella y lees las LETRAS CHIQUITAS, se puede leer en las observacioens: "Este producto no elimina el planchado".
¿Y entonces, cómo es que le decimos "adios"?

Debo decirles que de ninguna manera me sorprendió ver aquello de las etiquetas. Estoy muy acostumbrada a desconfiar de las cosas que nos ofrecen en la publicidad de los productos, pero me hizo reflexionar acerca de cuántas cosas de las que hacemos o aquello que presumimos ser, también lo "vendemos" de la misma manera.
Cuántas niñas navegan con etiquetas de "decentes" pero a la primera de cambio provocan o sucumben ante las presiones sociales de entregarse al sexo de manera fácil e irresponsables.
Cuántos chicos son "vendidos" por sus padres como modelo a seguir de disciplina, aprovechamiento escolar, o excelencia en algún terreno extraclase como danza, música, pintura etc. pero por dentro están vacíos de cariño, amor, autoestima, respeto, etc. que los mismos padres se han encargado de vaciar.
Cuántos vamos por ahí con etiqueta de "buenos cristianos", pero cuando se nos mira bien tenemos ciertos sesgos racistas, clasistas, discriminatorios, etc. que dejan muy lejos el concepto de seguidores de Cristo que nos marca el Evangelio.
Y podría pasar el dia enumerando un sinfin de terrenos en los que acostumbrarnos exhibirnos como X o Y, pero que, cuando se nos conoce mejor o cuando no se nos ve, actuamos de diferente manera.
Congruencia es la palabra que nos falta a muchos en nuestras vidas. Congruencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos.
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