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sábado, 12 de marzo de 2011

4. OBEDIENCIA, UN GRAN SACRIFICIO

4. Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de “no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal”, con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia.
Benedicto XVI
Debemos seguir a la Palabra

Lo contrario de lo que hizo Adán, sería hacer un acto de obediencia, y eso es una de las cosas más dificiles para algunos, incluidos yo. Para mí es muy fácil obedecer en las cosas en las que estoy de acuerdo, pero cuando veo que Dios  me está pidiendo algo que me significa un verdadero sacrificio de obediencia, ¡uff! es algo con lo que verdaderamente me cuesta lidiar.
Gracias a las palabras de B16, ahora he descubierto un nuevo punto de reflexión y ayuno para esta Cuaresma.
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