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domingo, 28 de marzo de 2010

CONSERVEMOS NUESTRAS PALMAS


Esas palmas que hoy nos ha bendecido el sacerdote y con las que hoy hemos aclamado a Cristo.
Pongámoslas por dentro en la puerta de nuestra casa.
No para que no entren en ella los ladrones (no sirven para eso), sino para que nos recuerden todos los días que la victoria de Cristo y la victoria del cristiano solo se obtienen por medio del sufrimiento y de la cruz de cada día.
Pongámoslas por dentro en la puerta de nuestra casa.
Pero no para que no vaya a entrar en ella la mala suerte (tampoco sirven para eso), sino para que nos recuerden que después de haber aclamado hoy sinceramente a Cristo, sería muy feo salir mañana o pasado o cualquier otro día del año a crucificarlo o a escupirlo en los demás.
Conservemos nuestras palmas.
No como un objeto mágico, sino como un recordatorio.
Tomado del Misal anual

Y para compartir, un recuerdo de mi infancia: Jesucristo Superstar fue la primera película sobre Jesús que vi en mi vida. En su momento levantó mucha polémica, creo, pero a mí me ha gustado siempre.
Aquí un fragmento de la entrada triunfal a Jerusalén con un doblaje al español en voz de Camilo Sesto.

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