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viernes, 30 de marzo de 2012

BOMBARDEO ELECTORAL

Estamos iniciando el peor periodo que nos puede pasar cada vez que se acerca el tiempo electoral: el período de las campañas.
Es totalmente un bombardeo continuo lo que tenemos que soportar, ya ni siquiera se limita a la televisión abierta, sino a la tv de paga también. Si ya de por sí el tiempo de las pausas comerciales se ha venido extendiendo de 2 minutos que duraba antes a 3 o 3 y medio, ahora el 70% de ese tiempo lo van a utilizar para decirnos "las maravillas" que van a hacer los candidatos cuando se conviertan en el presidente de México. Y nosotros de tarugos, le creeremos al que mejor nos caiga y se nos haga más simpático (o menos malo) y ni siquiera nos pondremos a pensar que la mayoría de los presidentes (si no es que todos) en cuanto pueden se escudan en que los diputados o senadores no los dejan cumplir con sus promesas pues todos detienen sus proyectos en las cámaras.
A partir de este día, tendremos el pan nuestro de cada día durante tres meses continuos en la televisión, radio, prensa, redes sociales, en las calles y avenidas, etc. Millones y millones de papeles rodando por las calles, miles de galones de pintura "decorando" nuestras bardas de promesas que no se tienen la menor intención de cumplir. Y toneladas de "ayudas desinteresadas" que llegarán a los más pobres sin ningún ánimo de proselitismo, sino con toda la intención de ayudar ¿? (nótese la ironía).
Decenas de horas de tiempo aire de televisión para escuchar, promesas irrisorias, desacreditaciones, pleitos de vecindad, lloriqueos de quienes no se aguantan, debates sin fondo ni forma, etc., etc., etc.
Que Dios nos ayude, nos proteja y nos de la capacidad para saber discernir nuestra elección, porque no se auguran tiempos esperanzadores para mi hermoso y querido país.


jueves, 25 de agosto de 2011

PSICOSIS

Lo que viví hoy, no se lo deseo a nadie.
Sé que por cada persona que conozco hay una versión diferente, sin embargo, ahora no quiero hablar de lo que ha sido rumor o no, ni de lo que es oficial o no. La situación en mi país está peor que nunca, pero lo que pasa en mi ciudad está muy por encima de cualquier cosa que hubiera yo podido imaginar alguna vez en mi vida. Nuestra tierra se ha convertido en una tierra de nadie, un lugar donde los criminales y las autoridades luchan incesantemente por ganar terreno y ninguno de los dos se siente que lleven las de ganar, sin embargo sí hay uno que lleva las de perder: la sociedad civil.
Sé que muchos de mis compañeros blogueros viven o han vivido en lugares donde alguna vez se experimentaron este tipo de situaciones terroríficas, con atentados, muertes, persecuciones, etc. Sin embargo, quiero creer que no por el hecho de haberlo pasado, sentirán ahora que es algo normal.
Mi hermosa ciudad se ha convertido en una zona de guerra, gracias a los gobiernos irresponsables que les han entregado mi tierra a los criminales en sus propias manos. Ahora, somos presos de estas fuerzas criminales que en muchas ocasiones parecen estar mejor armadas que los militares o los navales de mi país.
En las últimas dos semanas hemos tenido los peores días de mi vida: una persecución a dos cuadras de la casa de mis padres que terminó en el lanzamiento de un artefacto explosivo; resultado: un hombre muerto y dos niños lesionados, una de ellos quedará con secuelas de por vida. Mi familia escucha el granadazo y los múltiples vuelos de los helicópteros de las fuerzas armadas en busca de los criminales.
A principios de esta semana, un enfrentamiento a espaldas de la casa de mi suegra: 4 muertos y varios heridos. Antier, el asesinato de un joven en un puesto de tacos, con la lógica respuesta histérica de las escuelas cercanas al lugar.
Todos estos son hechos consumados e innegables de las últimas dos semanas. Podría ir más hacia atrás y relatar historias escalofriantes en verdad de las muchas que han sucedido en mi ciudad. ¿Y saben dónde me enteré de todos estos hechos? En el Facebook. ¿Y saben por qué? Porque los medios de comunicación están limitados, porque los voceros oficiales del gobierno son personas desesperantes que pretenden hacernos creer que no sucede nada, que todo está controlado y que ellos nos protegen. Por desgracia, no se dan cuenta que una gran cantidad de veracruzanos no creen en ellos; no creen en las autoridades, no creen en los medios de comunicación. personalmente debo decir que el hecho de no tener confianza en nuestro gobierno y autoridades es una verdadera tragedia; están entercados en ocultar y minimizar las cosas que suceden en nuestro estado y es una reacción lógica y normal el buscar información en otros lados. Yo agradezco profundamente a los administradores de las opáginas del FB que consulto, porque han sido dos las veces que me he salvado por muy poco de haberme visto cerca (o quién sabe si hasta envuelta) en un enfrentamiento armado.
Pero lo que sucedió hoy sinceramente no tiene nombre. Lo que he vivido hoy en mi ciudad no lo había vivido nunca en ningún lado y no lo había visto mas que en las películas.
Una madre alterada, llorando, hablando por un celular, me dio la primera pista de lo que podría estar sucediendo, pero no reparé mucho en ello. Sin embargo, cuando me acercaba a mi lugar de trabajo, pude ver dos escuelas primarias desquiciadas, sacando a los niños a trompicones, los padres de familia alterados, dejando sus autos a mitad de la calle. Me detengo junto a unos padres y pregunto por qué los niños están saliendo tan temprano, “hubo un atentado en una escuela” --me dicen- “están evacuando todos los planteles escolares”. El otro padre me dijo algo peor, que no voy a repetir porque no está confirmado y hasta este momento ha sido una falsa alarma, pero como ustedes comprenderán, mis nervios y mi corazón se alteraron en ese momento. Como pude me comuniqué con mi familia y supe que mis hijas ya estaban a salvo, que su escuela había sido evacuada como muchas más en la zona conurbada y que del susto no había pasado.
Hasta aquí todo iba mas a menos bien, pero cuando llegué a la avenida principal donde se encuentra mi lugar de trabajo, el caos tomó forma: los vehículos se pasaban los altos, los chicos de la universidad también habían abandonado la escuela, un señor de un puesto de comida a los gritos, cerrando su negocio y una cantidad de carros abarrotados que ni en la peor de las horas pico se logran ver. En mi trabajo también habían desalojado las instalaciones  y suspendido las clases.
Hasta ahora, la versión oficial dice que debido a un auto que se incendió cerca de una escuela, alguien en las redes sociales echó a andar la versión de que había sido un atentado; como consecuencia surgió el pánico ya descrito anteriormente. Aparte de que estamos en manos de los criminales, también estamos en manos de gente sin escrúpulos que con la mano en la cintura puede echar a andar un rumor sin medir las consecuencias del caso. El asunto es, si tuviéramos la confianza necesaria en el gobierno, que se dedicara a poner por encima de todo a sus ciudadanos, no tendríamos tanto ese problema y esperaríamos a ver qué dice la información oficial, pero no confiamos en ellos ni en los medios de comunicación que solo transmiten lo que quieren y minimizan todas las cosas haciendo comentarios incompletos. Lo de hoy pudo haber resultado en una situación peor de lo que fue. Ahora el Gobernador está diciendo que va a ir con todo el peso de la ley sobre las personas que esparcieron el rumor, sin embargo hay muchas voces que se levantan para exigir que con el mismo peso de la ley sean juzgados todos aquellos que ocultan información y dicen verdades a medias dentro del gobierno del Estado.
Esa es nuestra triste realidad.

miércoles, 30 de marzo de 2011

CON UN NUDO EN LA GARGANTA

Hoy mas que una entrada para mi blog, he querido compartir con quien me lea la profunda tristeza que me embarga.
Sinceramente me siento perdida, como si estuviera en un lugar totalmente ajeno a aquel lugar en donde nací y crecí.
Mi ciudad se ha convertido en una zona de guerra (como muchas otras ciudades del país); las calles han sido tomadas por los delincuentes y la sociedad en general cada vez se siente mas secuestrada dentro de sus propios hogares.



Aunque no ha sido la intención que el formato de este blog sea hablar mal de nadie, ni dar malas noticias, la verdad es que el dia de hoy ha sido como que muy especial y no he podido pensar en nada mas que en desahogarme con los amigos.
Desde hace algunos años, las pláticas informales entre amigos o compañeros han comenzado a derivar sobre la guerra contra el narco, los patrullajes de los militares, los operativos que se hacen a toda hora y en cualquier lugar, las balaceras, los secuestros, etc. A estas alturas no hay una simple reunión a la que uno vaya y no se encuentre con una persona que haya sido víctima de la delincuencia de una u otra forma.
Hace tres semanas, mi sobrino estuvo a punto de quedar en medio de una balacera a dos cuadras de su casa. Los medios de comunicación no mencionaron nada.
El sábado pasado se armó una balacera en la calle a espaldas de donde vive una sobrina mía. Se ha catalogado como la mas agresiva que se ha dado en la ciudad (y eso que ya hubo una en donde hasta granadas hubo, y que, por cierto, mi padre estuvo a punto de quedar atrapado en ésa también).
Por si fuera poco, ese mismo sábado, a unas tres cuadras de casa de mis padres, también se desató otra balacera, de la que mi hermano, cuñada y sobrino fueron testigos.
¿Qué es lo que nos está pasando? ¿en dónde está esa ciudad tranquila de la que disfrutaba tanto cuando era niña?
Y a veces uno no sabe qué es lo mas triste, si ver en lo que se ha convertido todo esto o ver cómo todavía hay personas que se aferran a echarse la culpa unos a otros. Todos dicen que la sociedad debe hacer frente común (y estoy de acuerdo), pero cuando se trata de ver los errores que ha cometido el gobierno, entonces saltan los de tal o cual partido político a defenderse y echarle la culpa al otro. Parece que no se dan cuenta de que solo para eso los queiren los dirigentes de los partidos, para defender lo indefendible y hacer creer que ciertos sectores de la sociedad están a favor de ellos.
Cada vez me asquean mas los políticos infames, que solo buscan su bienestar muy por encima de aquellos a los que juró proteger. Y cada vez me asquean mas los medios de (IN)comunicación, que se venden al mejor postor y ocultan cosas a la sociedad en aras de mantener una imagen de "aquí no pasa nada", que lo único que hace es dejar al pueblo desnudo, sin posibilidades de protegerse, de cuidarse, de evitar pasar por tal o cual zona. A ningunos de ellos les importa nada las personas que han perdido la vida por encontrarse en el lugar y la hora equivocados. A nadie de ellos les importa sus familias, sus amigos, nada.
Doy gracias a Dios de no pertenecer a  ningún partido político, porque eso me hace tener una perspectiva, creo yo, mas clara de las cosas. Algunos tratan de politizar la situación diciendo: el gobierno Federal tiene la culpa, otros se la achacan al gobierno estatal y otros mas dicen que los municipales son los responsables. Nadie parece darse cuenta -o no quieren hacerlo- que en México, afortunadamente, hay partidos políticos diferentes gobernando en todos lados. Y que en todos lados estamos igual.
Me apena mucho conatarles esto, pero estoy convencida de que estoy entre amigos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

MIRANDO LO NEGRO


-Mira abuela qué bonitos zapatos trae Luisa.
-Ah, qué bonitos van a estar, si ni siquiera se da tiempo para limpiarlos.
-Ay Abuela, pero si son nuevos.
-Mmmm.

-¿Ya supiste que Genaro se tituló de médico?
-Mmmh para lo que le va a servir, si ni le gusta su profesión. Él andaba siempre en las cantinas cuando era jovencito. ¡Ya parece que voy a dejar que éste me opere algún día!

-Abuela, me enteré que Carlota se va a casar con un excelente muchacho de la capital.
-¡qué va! Mija, ese muchacho dicen que le gusta la droga y que trata bien mal a Carlota.
-No abuela, yo lo conocí y es bien amable y simpático.
-Caras vemos....


A veces vamos por la vida como esta abuelita, buscando solamente lo malo en los demás, a pesar de que sus virtudes salgan a flote o sean evidentes. ¿No deberíamos de ir al revés? ¿No deberíamos de tratar de encontrar las cosas positivas aún en aquellas personas que se encargan por sí solas de mostrar solo sus defectos?


lunes, 12 de octubre de 2009

A MEDIAS


A MEDIAS

YO     -Y tú ¿de qué religión eres?
ELLA  - mmmmhh, no sé. Soy medio católica, supongo.
YO     - ¡Ah caray! ¿Y cómo es eso? Nunca lo había oído.
ELLA  - lo que pasa es que no me gustan muchas cosas que suceden dentro de la Iglesia. Los escándalos, los crímenes, las hipocresías. Este Papa no me cae bien. Juan Pablo era otra cosa. Él sí era un gran Papa.
YO     - Bueno, si tanto te disgustan las cosas de la Iglesia ¿Cómo es que no te has cambiado de religión?
ELLA  -¡Ah, no! Yo no podría hacer eso. Yo creo en muchas cosas que las otras religiones no tienen.
YO     -¿Cómo qué?
ELLA  -Yo creo que en la Hostia Consagrada se encuentra el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Creo en el Sacramento de la Reconciliación, bueno, en realidad creo en todos los Sacramentos. Creo en la Virginidad y Asunción de la Virgen María. Creo en los Santos. Creo en la Santísima Trinidad.
YO    -¿Y en la Sucesión de Pedro? ¿También crees?
ELLA  - No sé. Estoy algo confundida. Lo de los sacerdotes, obispos, etc. no me convence mucho. Sobre todo cuando se saben cosas como el abuso a los niños por ejemplo.
YO    - ¿Y tú, has conocido alguno?
ELLA   - No, pero se saben tantas cosas. . .
¿¿¿¿¿?????
Yo soy una persona muy introvertida y casi no hago conversación con personas desconocidas. Pero ésta salió de la nada. Una chica joven, simpática, alegre y de buenas maneras. Lo breve de los comentarios solo me deja claro el panorama actual: cada vez hay más “católicos a medias”.
Por mi parte, me siento muy agradecida, porque de todos los sacerdotes que he conocido en mi vida, sólo uno ha tenido actitudes que, como hombre, se le pueden comprender, pero como sacerdote…no creo. De ahí en fuera he tenido la maravillosa bendición de tener junto a mí a sacerdotes muy inteligentes, bien preparados, humildes, trabajadores, buenos, dedicados, comprometidos y entregados. Me siento muy afortunada, pues gracias a su testimonio, yo no he tenido experiencias que colaboren para ser "católica a medias".

miércoles, 7 de octubre de 2009

HOYOS EN EL ALMA


Me dices que no te gustan los hoyos en los pantalones de tu hijo. Y yo te respondo: “¿preferirías que tuviera hoyos en el alma?”
Los jóvenes de hoy visten de una manera incomprensible para los que pasamos de los 40. Playeras despintadas y rotas, pantalones demasiado largos, sin dobladillos y arrastrando por el piso, ropa interior que ha perdido el apellido (interior) y se expone a la vista de todo el mundo, etc., etc. y muchos de nosotros nos escandalizamos ante estas visiones pues nos dejamos llevar por la imagen y prejuzgamos a los chicos que vemos por la calle como “rebeldes sin causa”, “ordinarios”, “mamarrachos”, etc. y nos da vergüenza sólo de pensar que nuestros hijos también sean víctimas de esos prejuicios.
Sin embargo, yo me he llevado sorpresas inimaginables a la hora de toparme con personas “mal vestidas”.
En Canadá fui atendida por un burócrata que vestía shorts y sandalias en la oficina. Y su amabilidad, eficiencia y ayuda no merece la mínima crítica negativa de mi parte.
En el banco, fui recibida por una cajera en ropa estilo hippy, sin maquillar y con las piernas en “flor de loto” sobre su silla. ¿Me atendió mal? No. ¿Tuve algún problema? No. ¿Se equivocó en mi depósito? No.
En la escuela tuve un compañero con piercing en el rostro, hoyos en los pantalones y playeras con calaveras, monstruos y ese tipo de cosas extrañas que marcan la moda actual. Una de las personas más amables y educadas que me topé. Alegre, buen compañero, estudioso, moderado al hablar (sin groserías), etc. aunque su facha imponía e inevitablemente generaba prejuicios.
Y sin embargo en mi país, fui testigo de un atraco por parte de un chico que mejor vestido no podía estar.
“Como te ven te tratan”, dicen algunos. Pero a mí me suena a que nosotros tratamos mal a los mal vestidos y tenemos miedo de que nos traten igual los demás.
Yo pregunto, si nos ocupáramos más de su interior, poniendo más atención a sus sentimientos y a su manera de pensar, evitando los “hoyos en el alma”, ¿no resultaría, que con el tiempo, ellos se ocuparan más de su exterior y evitaran los “hoyos en la ropa”?
Es normal que estemos alertas. El problema es cuando prejuzgamos y hasta condenamos  solo por las apariencias. Yo pienso que debemos andar con cuidado pues si a dichos populares nos vamos, también existe otro que dice “Las apariencias engañan”.


¿No lo crees?

viernes, 18 de septiembre de 2009

LADRONES DE CARIDAD

HACE unos días me encontraba comiendo con mi familia en casa de una querida amiga, cuando de repente llegó a tocar la puerta un joven que decía tener una emergencia: su padre estaba teniendo una crisis y necesitaba urgentemente dinero y un teléfono celular. Mi amiga salió a atender al joven y los demás solo lo vimos a través de la ventana. El asunto es que mi amiga siempre ha tenido un gran corazón, le gusta ayudar y no repara en gastos ni incomodidades para hacerlo con todos, con cualquier persona. Creo que es una actitud digna de imitar. Sin embargo esta vez todos sufrimos un revés: el chico, que se veía muy decente, vestido con buenas ropas, guapo de rostro, presentando buenos modales y facilidad de palabra, resultó ser un ladrón; y huyó con dinero y teléfono, dejándonos a todos con un amargo sabor de boca y con el mal pensamiento de “¿Por qué le ayudamos?”
¿A dónde vamos a llegar, si las personas con buenas intenciones sufren de este tipo de atracos y decrecen sus ganas de servir y de ayudar a los demás?
Me da pena ver a mi amiga cuestionándose si hizo bien en tratar de ayudar a alguien en apuros. Me da coraje imaginar al ladrón mofándose de los buenos sentimiento de mi amiga, que lo ayudaron a hacerse con dinero y articulo robado, y planeando además nuevos hurtos descarados.
Me da tristeza darme cuenta que además de las cosas materiales, los amantes de lo ajeno nos roban las intenciones, la solidaridad, la caridad, la seguridad, la lealtad y la compasión que debemos sentir por los demás, canjeándolos por un sentimiento de desconfianza que altera y ensucia nuestro corazón y nuestra alma.