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jueves, 25 de agosto de 2011

PSICOSIS

Lo que viví hoy, no se lo deseo a nadie.
Sé que por cada persona que conozco hay una versión diferente, sin embargo, ahora no quiero hablar de lo que ha sido rumor o no, ni de lo que es oficial o no. La situación en mi país está peor que nunca, pero lo que pasa en mi ciudad está muy por encima de cualquier cosa que hubiera yo podido imaginar alguna vez en mi vida. Nuestra tierra se ha convertido en una tierra de nadie, un lugar donde los criminales y las autoridades luchan incesantemente por ganar terreno y ninguno de los dos se siente que lleven las de ganar, sin embargo sí hay uno que lleva las de perder: la sociedad civil.
Sé que muchos de mis compañeros blogueros viven o han vivido en lugares donde alguna vez se experimentaron este tipo de situaciones terroríficas, con atentados, muertes, persecuciones, etc. Sin embargo, quiero creer que no por el hecho de haberlo pasado, sentirán ahora que es algo normal.
Mi hermosa ciudad se ha convertido en una zona de guerra, gracias a los gobiernos irresponsables que les han entregado mi tierra a los criminales en sus propias manos. Ahora, somos presos de estas fuerzas criminales que en muchas ocasiones parecen estar mejor armadas que los militares o los navales de mi país.
En las últimas dos semanas hemos tenido los peores días de mi vida: una persecución a dos cuadras de la casa de mis padres que terminó en el lanzamiento de un artefacto explosivo; resultado: un hombre muerto y dos niños lesionados, una de ellos quedará con secuelas de por vida. Mi familia escucha el granadazo y los múltiples vuelos de los helicópteros de las fuerzas armadas en busca de los criminales.
A principios de esta semana, un enfrentamiento a espaldas de la casa de mi suegra: 4 muertos y varios heridos. Antier, el asesinato de un joven en un puesto de tacos, con la lógica respuesta histérica de las escuelas cercanas al lugar.
Todos estos son hechos consumados e innegables de las últimas dos semanas. Podría ir más hacia atrás y relatar historias escalofriantes en verdad de las muchas que han sucedido en mi ciudad. ¿Y saben dónde me enteré de todos estos hechos? En el Facebook. ¿Y saben por qué? Porque los medios de comunicación están limitados, porque los voceros oficiales del gobierno son personas desesperantes que pretenden hacernos creer que no sucede nada, que todo está controlado y que ellos nos protegen. Por desgracia, no se dan cuenta que una gran cantidad de veracruzanos no creen en ellos; no creen en las autoridades, no creen en los medios de comunicación. personalmente debo decir que el hecho de no tener confianza en nuestro gobierno y autoridades es una verdadera tragedia; están entercados en ocultar y minimizar las cosas que suceden en nuestro estado y es una reacción lógica y normal el buscar información en otros lados. Yo agradezco profundamente a los administradores de las opáginas del FB que consulto, porque han sido dos las veces que me he salvado por muy poco de haberme visto cerca (o quién sabe si hasta envuelta) en un enfrentamiento armado.
Pero lo que sucedió hoy sinceramente no tiene nombre. Lo que he vivido hoy en mi ciudad no lo había vivido nunca en ningún lado y no lo había visto mas que en las películas.
Una madre alterada, llorando, hablando por un celular, me dio la primera pista de lo que podría estar sucediendo, pero no reparé mucho en ello. Sin embargo, cuando me acercaba a mi lugar de trabajo, pude ver dos escuelas primarias desquiciadas, sacando a los niños a trompicones, los padres de familia alterados, dejando sus autos a mitad de la calle. Me detengo junto a unos padres y pregunto por qué los niños están saliendo tan temprano, “hubo un atentado en una escuela” --me dicen- “están evacuando todos los planteles escolares”. El otro padre me dijo algo peor, que no voy a repetir porque no está confirmado y hasta este momento ha sido una falsa alarma, pero como ustedes comprenderán, mis nervios y mi corazón se alteraron en ese momento. Como pude me comuniqué con mi familia y supe que mis hijas ya estaban a salvo, que su escuela había sido evacuada como muchas más en la zona conurbada y que del susto no había pasado.
Hasta aquí todo iba mas a menos bien, pero cuando llegué a la avenida principal donde se encuentra mi lugar de trabajo, el caos tomó forma: los vehículos se pasaban los altos, los chicos de la universidad también habían abandonado la escuela, un señor de un puesto de comida a los gritos, cerrando su negocio y una cantidad de carros abarrotados que ni en la peor de las horas pico se logran ver. En mi trabajo también habían desalojado las instalaciones  y suspendido las clases.
Hasta ahora, la versión oficial dice que debido a un auto que se incendió cerca de una escuela, alguien en las redes sociales echó a andar la versión de que había sido un atentado; como consecuencia surgió el pánico ya descrito anteriormente. Aparte de que estamos en manos de los criminales, también estamos en manos de gente sin escrúpulos que con la mano en la cintura puede echar a andar un rumor sin medir las consecuencias del caso. El asunto es, si tuviéramos la confianza necesaria en el gobierno, que se dedicara a poner por encima de todo a sus ciudadanos, no tendríamos tanto ese problema y esperaríamos a ver qué dice la información oficial, pero no confiamos en ellos ni en los medios de comunicación que solo transmiten lo que quieren y minimizan todas las cosas haciendo comentarios incompletos. Lo de hoy pudo haber resultado en una situación peor de lo que fue. Ahora el Gobernador está diciendo que va a ir con todo el peso de la ley sobre las personas que esparcieron el rumor, sin embargo hay muchas voces que se levantan para exigir que con el mismo peso de la ley sean juzgados todos aquellos que ocultan información y dicen verdades a medias dentro del gobierno del Estado.
Esa es nuestra triste realidad.

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