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lunes, 26 de octubre de 2009

SALTANDO ETAPAS


Parece que es la moda actual, todo el mundo se salta etapas. Prácticamente está desapareciendo la época del noviazgo; los chicos se conocen y el mismo día están teniendo relaciones sexuales, sin ninguna etapa de conocimiento previo. Se saltan el ciclo de la amistad y se adelantan al del matrimonio.
Los “novios” que sin haberse conocido lo suficiente, sólo porque se llevan bien y tuvieron relaciones sexuales exitosas, se casan pensando que eso los sostendrá durante el tiempo suficiente. Obviamente ya no se casan pensando que será para toda la vida.
Hay muchos que primero son padres y luego se casan, perdiéndose así la etapa de “luna de miel” que de manera normal tendría que vivirse entre un matrimonio antes de que lleguen los hijos.
Y ahora, también está de moda que primero se divorcian y luego son “los mejores amigos”.
Cuando los hijos llegan, muchas veces somos los padres los que colaboramos y presionamos para que desde pequeños empiecen a saltarse etapas.  Los queremos hacer caminar antes de tiempo, “Mi hijo aprendió a caminar a los 9 meses, fue muy adelantado para su edad”. Los presionamos para que dejen el pañal lo más pronto posible: “Mi niña comenzó a avisar para ir al baño desde los 18 meses”, “mi bebé dijo –mamá- a los 6 meses”, etc. y todo por una desbocada competencia que no encierra ninguna importancia vital. Los niños aprenden a caminar, hablar, ir al baño, en tiempos diferentes, en SU TIEMPO particular.
En fin, cuando son más grandecitos, los padres otra vez, participamos en más saltos de etapas. A las niñas las vestimos con minifaldas, zapatillas, collares, etc. les permitimos que se maquillen y que se comporten como señoritas cuando apenas tienen 8 o 10 años. A los niños se les comienza a preguntar cosas como: “¿ya tienes novia?” Cuando apenas están en el kindergarten y celebramos y hasta presumimos cuando al chico se le ocurre decir “Sí”. No nos importa que vean películas o programas en la tv que no son aptas para su edad.
No nos extrañe entonces que los parques cada vez estén más vacíos de niños.
En Canadá tuvimos problemas varias veces con algunos adolescentes que se apropiaban de los juegos para niños: columpios, resbaladillas, pasamanos, estaban totalmente ocupados por muchachos y muchachas de 1.70 m. que impresionaban a nuestras pequeñas y las hacían desistir de jugar.  “¿Por qué los muchachos están en nuestros juegos?” –Preguntaba mi hija- “Porque no tuvieron infancia” –pensaba yo- .
Los niños quieren se grandes. Los adolescentes quieren ser adultos. Los adultos quieren ser adolescentes. Mamás con bebés en brazos que tienen edad para jugar con muñecas. Señoras de 50 que se comportan y actúan y visten como si tuvieran 18. Jovencitos de 12 años ansiosos por perder su virginidad. Señores de 80 acosando jovencitas.
El asunto es que nadie vive ni disfruta  su verdadero tiempo y nos encontramos con seres desfasados que no encajan en ningún lado.
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