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viernes, 13 de noviembre de 2009

SAN FELIPE DE JESÚS



San Felipe de Jesús es el primer Santo mexicano de la Iglesia Católica.
Fue bautizado como Felipe de las Casas, hijo de españoles, nació en la Ciudad de México en mayo de 1572. Se dice que era un niño inquieto y travieso. Una leyenda cuenta, que el día de la muerte de Felipe, un árbol marchito floreció, porque en cierta ocasión su niñera harta de las travesuras de Felipe, dijo "¡Ay Felipe!, el día en que tú seas santo, este árbol florecerá". (Así que tengo bastantes esperanzas con mi hija la más pequeña).
Cuando era joven, ingresó al convento franciscano de  Puebla, donde residía el Beato Sebastián De Aparicio. Pero Felipe duró muy poco allí, no resistió aquella vida y regresó a su casa.
Ejerció entonces el oficio de platero sin mucho éxito. Cuando había cumplido 18 años, su padre, Alonso de las Casas, lo envió a las Islas Filipinas a probar fortuna. Allí se estableció en la ciudad de Manila. Al principio estaba deslumbrado por la vida mundana, pero pronto sintió de nuevo la llamada del Señor: "Si quieres venir en pos de mí, renuncia a ti mismo, toma tu cruz y sígueme" (Mt.16,24). Felipe entró con los franciscanos de Manila. Esta vez ya había madurado y su conversión fue de todo corazón. Cambió su nombre al de Felipe de Jesús. Estudiaba y atendía a los enfermos. Todo lo hacía con la dedicación de un hombre que vivía para Jesús.
En 1596 sus superiores le anunciaron que ya se podía ordenar sacerdote. Como no había obispo en Filipinas, la ordenación sería en México, su ciudad natal, junto con su familia y amistades de infancia. Con ese fin se embarcó en el galeón San Felipe, pero una gran tempestad desvió el barco hasta que naufragó en las costas del Japón. Felipe interpretó su naufragio como una dicha. Podría entregarse más a Cristo por la conversión del Japón.
Sin embargo, muy pronto fueron capturados por los perseguidores de los cristianos. Los franciscanos fueron llevados en procesión por varias ciudades, desde Kioto, para ser objeto de burla, les fueron cortadas una oreja a cada uno y finalmente en la ciudad de Nagasaki, en una colina que domina sobre la ciudad y la bahía, fueron dispuestos los mártires ante las cruces que les habían preparado.
« ¡Qué abrazado estaba con su cruz fray Felipe!», contaba un testigo...Felipe de Jesús murió atravesado por 2 lanzas el 5 de febrero de 1597.
Felipillo, Felipe de las Casas Martínez, se abrazó a la cruz de la cual fue colgado, suspendido mediante cinco argollas, pero las de sus tobillos estaban mal ajustadas, y sus pies resbalaron repentinamente del pedal de la cruz, quedando su garganta oprimida por el aro de acero puesto en su cuello.
Ahogándose, moviendo desesperadamente la cabeza, sólo pudo decir sus últimas palabras: "Jesús, Jesús, Jesús". A sus gritos corrieron los soldados y mirándole en agonía rematan al mártir clavando sus lanzas: dos lanzas atravesaron sus costados, una el costado derecho y otra en el corazón, y cruzándose en el pecho, salieron por sus hombros. Felipe de Jesús fue el primero en morir en medio de todos aquellos gloriosos mártires.
Era el 5 de febrero de 1597; muere el primer Santo Mexicano, San Felipe de Jesús, primer mártir del Japón, Mexicano Universal.

Según relata una leyenda, ese mismo día la higuera seca de su hogar tomó vida y dio fruto. Felipe había llegado a la santidad más heroica.
Fue beatificado junto con sus compañeros mártires el 14 de septiembre de 1627 y canonizado el 8 de junio de 1862 por el Papa Pío IX.
Una de las dos iglesias romanas dedicadas a la Virgen de Guadalupe, en la Vía Aurelia, 677, lo tiene por segundo titular. 

En la colina de los mártires de Nagasaki, la iglesia que corona el conjunto de construcciones está dedicada a San Felipe de Jesús.
La Iglesia Católica en México lo considera patrono de la Ciudad de México y de su Arzobispado.

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