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miércoles, 2 de septiembre de 2009

15 DE SEPTIEMBRE

Se acerca el 15 de septiembre, día en que se conmemora la Independencia de México. En el marco de esta celebración, comparto con ustedes este escrito que me encontré en una revista de hace 24 años. Está dedicado a don Miguel Hidalgo y Costilla, aquel que tuvo el valor, junto con otros mexicanos que sacaron la casta y se atrevieron a luchar por romper las cadenas de la esclavitud. Además de él, recordamos a Allende, Aldama, Guerrero, Morelos y por supuesto a doña Josefa Ortiz de Domínguez que junto con Leona Vicario, fueron mujeres valientes que se atrevieron a participar en dicha proeza; pero también es justo recordar que a lo largo de toda la lucha independentista murieron miles y miles de mexicanos que se entregaron, con humildad y poco armamento, pero con mucho coraje y corazón. Gracias a ellos hoy somos libres, aunque mucho se empeñen en taparnos la boca y atarnos las manos como en la época de la Colonia. Tristemente éstos no son más españoles o extranjeros, son tan mexicanos como nosotros.


DON MIGUEL HIDALGO

Dime papá ¿quién fue ese hombre?

un niño le preguntaba

a su padre en el oído,

pues habíale confundido

al oír vitorear un nombre.

¡Viva don Miguel Hidalgo!

¡Viva el padre de la patria!

¡Viva el cura de Dolores!

esos eran los clamores

en un día de patrio arraigo.

Era quince de Septiembre

el padre, a esa preguntita

y como buen mexicano,

a su pequeño en la mano

colocó una banderita.

Tuya es también hijo mío

ámala con devoción,

es bandera mexicana

y que Hidalgo una mañana

nos heredó de pendón.

Era un bordado estandarte

y como el tuyo, tricolor,

el que agitaban sus manos

para impulsar mexicanos

a lograr vivir con honor.

En Dolores, su parroquia

desde el atrio así exclamó:

¡viva nuestra independencia!

y con gran inteligencia

a su pueblo entusiasmó.

Les impregnó fe en la lucha

por defender sus anhelos,

por defender sus derechos

pues vivían todos maltrechos

nuestros queridos abuelos.

Marcharon con entusiasmo

por las tierras del Bajío,

llegaron hasta Celaya

y en fragorosa batalla

su sangre se volvió río.

Así se encendió la flama

que nos daría libertad,

Hidalgo fue fusilado

pero nos dejó el legado

de nuestra nacionalidad.

Por ello, grita hijo mío

únete a esos clamores:

¡Viva don Miguel Hidalgo!

¡Viva el padre de la Patria!

¡Viva el cura de Dolores!

Jesús Vergara Armenta

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