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lunes, 31 de agosto de 2009

93 AÑOS CUMPLIDOS

Ayer asistí a un evento especial para mi familia. Mi tía “la negra”, la mayor de las hermanas de mi papá ha cumplido 93 años. Le fallan un poco las piernas, pero es lo único; tan lúcida como el que más. Yo espero llegar a los 50 con esa lucidez, no me atrevo a pedir más.
Ella nació en 1916, año en que también nacieron Glenn Ford, Camilo José Cela, François Mitterrand, Peter Weiss o Kirk Douglas. 1916, año en el que fallecieron personalidades tan importantes como Rubén Darío o José Echegaray y Eizaguirre; y otros no muy agradablemente recordados como Grigori Rasputín o Victoriano Huerta.
Año en que se publica la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein y Metamorfosis de Franz Kafka.
Mi tía nació a la mitad de la Primera Guerra Mundial, y seguramente en medio de muchos acontecimientos importantes más a nivel mundial. Pero para nosotros, para nuestra familia, ella ha sido el personaje más importante. Tal vez no escribió un libro; pero ayudó a criar a varios hermanos, los más pequeños, ayudando a escribir la historia de cada uno sobre bases limpias, fuertes y derechitas. Ella no gobernó ningún país, pero supo hacerlo en su casa. Tal vez no ganó premios, pero es reconocida y querida por todos y cada uno de los miembros de nuestra familia como un ejemplo a seguir y como un pilar de fortaleza; su mayor premio, creo yo, ha sido y será el cariño, reconocimiento y la admiración de quienes la rodean.
Al día de hoy, con 93 años vividos y cientos de historias que contar, mi tía “la negra” sigue siendo un personaje importante dentro de nuestra familia, que aún sigue reuniendo a miembros de hasta 4 generaciones cada 30 de agosto.

¡Felicidades tía!

* Adivina cómo se llama mi tía (si eres de la familia, no puedes participar).
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