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jueves, 24 de marzo de 2011

15. EL GRITO DE LA FAMILIA CRISTIANA

“Quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica” 
San Pedro Crisólogo

 
El Padre Alberto Hurtado hablando de las exigencias de la Encarnación, perfilándolo sobre todo al amor al prójimo, decía: “Es necesario, pues, aceptar la Encarnación con todas sus consecuencias, extendiendo el don de nuestro amor no sólo a Jesucristo, sino también a todo su Cuerpo Místico. Y este es un punto básico del cristianismo: desamparar al menor de nuestros hermanos es desamparar a Cristo mismo; aliviar a cualquiera de ellos es aliviar a Cristo en persona. Cuando hieren uno de mis miembros a mí me hieren; del mismo modo, tocar a uno de los hombres es tocar al mismo Cristo. Por esto nos dijo Cristo que todo el bien o todo el mal que hiciéramos al menor de los hombres a Él lo hacíamos. Cristo se ha hecho nuestro prójimo, o mejor, nuestro prójimo es Cristo que se presenta bajo tal o cual forma: paciente en los enfermos, necesitado en los menesterosos, prisionero en los encarcelados, triste en los que lloran. Si no lo vemos es porque nuestra fe es tibia. Pero separar el prójimo de Cristo es separar la luz de la luz. El que ama a Cristo está obligado a amar al prójimo con todo su corazón, con toda su mente, con todas sus fuerzas. En Cristo todos somos uno. En Él no debe haber ni pobres ni ricos, ni judíos ni gentiles, afirmación categórica inmensamente superior al "Proletarios del mundo, uníos", o al grito de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad, Fraternidad.
Nuestro grito es: Proletarios y no proletarios, hombres todos de la tierra, ingleses y alemanes, italianos, norteamericanos, españoles, judíos, japoneses, chilenos y peruanos, reconozcamos que somos uno en Cristo y que nos debemos no el odio, sino que el amor que el propio cuerpo tiene a sí mismo. ¡Que se acaben en la familia cristiana los odios, prejuicios y luchas!, y que suceda un inmenso amor fundado en la gran virtud de la justicia: de la justicia primero, de la justicia enseguida, luego aún de la justicia, y sean superadas las asperezas del derecho por una inmensa efusión de caridad.”

14. LA TRANSFIGURACIÓN AL REVÉS

Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad. 
Benedicto XVI


Hace apenas unos días estuvimos escuchando en la lectura del Evangelio la lectura sobre la transfiguración de Jesús. Y aunque ya ha pasado, no quise dejar de lado este comentario que me ha parecido muy bueno e ilustrativo y que a mi hija le ha gustado mucho también.
LA TRANFIGURACIÓN AL REVÉS
Cuando Cristo se transfiguró en presencia de sus apóstoles, "su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la nieve".
Entonces se oyó una voz que venía del cielo y que decía: "Este es mi hijo muy amado, escúchenlo".
Hoy en día, Cristo sigue tranfigurándose delante de sus discípulos, pero al revés; es decir, su rostro ya no resplandece como el sol, sino que se oculta bajo las facciones mas bien oscuras de nuestros indígenas y bajo una capa de mugre en la cara de nuestros pobres citadinos.
Sus vestiduras ya no son blancas como la nieve, sino que tienen ese color indefinido de la suciedad de nuestros caminos rurales y de nuestras calles urbanas.
Pero el Cristo e nuestras zonas campesinas y de nuestros barrios pobres sigue siendo el Cristo del Tabor.
Y la voz del Padre que aquel día se dejó oír en la cumbre del monte, sigue diciéndonos ahora:

"ESTOS SON MIS HIJOS MUY AMADOS
. . . .  ESCÚCHENLOS"

sábado, 15 de enero de 2011

LO CONOCIÓ Y DIO TESTIMONIO

Juan el bautista no conocía a Cristo.
Pero una vez que supo que aquel que se acercaba a bautizarse era el Mesías. el Salvador, inmediatamente dio testimonio de Él:
"Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo". "Este es el hijo de Dios".
Nosotros podemos tener mucho o poco tiempo que conocemos a Cristo.
¿Qué testimonio hemos dado de Él a nuestro cónyuge? Si él o ella no supiera que somos cristianos por nuestra acta de bautismo y porque venimos a misa los domingos ¿lo sabría por la forma en que nos comportamos con él o ella?
¿Qué testimonio les hemos dado de Él a nuestros hijos? ¿Les hablamos con alguna frecuencia de Él? ¿Cristo es en nuestra casa algo más que una imagen que adorna la sala o nuestra recámara?
¿Qué testimonio damos de él en el  lugar donde trabajamos? Por nuestra forma de actuar, de resolver los problemas, de tratar a los demás ¿se alcanza a notar que conocemos y tratamos de imitar a Cristo?
Juan vio, conoció y dio testimonio . . . 
¿Y nosotros?
NUESTRA SOCIEDAD NECESITA TESTIGOS DE CRISTO.

Tomado del Misal Anual 2002

sábado, 26 de junio de 2010

NOSOTROS, LOS CRISTIANOS DEL “PERO”


Teóricamente, todos estamos dispuestos a seguir la doctrina y el ejemplo de Jesucristo, ¡no faltaba más!
Pero primero tenemos que asegurar nuestra situación económica; lo cual, siguiendo la doctrina de Cristo, no es muy fácil, como usted comprenderá…
Pero primero tenemos que afianzar nuestra carrera política, asunto para el cual, no ayuda mucho el cristianismo práctico…
Pero ¿qué prisa corre? Ya habrá tiempo para eso….
Pero sin exagerar; Dios mejor que nadie, conoce lo limitados que somos…
Pero siempre y cuando no hay que renunciar a tal o cual situación…
Pero en la medida en que no afecte los negocios. Ya sabe usted que al Cesar lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios… ¡Puritito Evangelio!
Pero con criterio amplio y moderno…
OJALÁ QUE EL SEÑOR A LA MERA HORA NO NOS VAYA A PONER A NOSOTROS TANTOS PEROS…
 Tomado del Misal Anual 2010

domingo, 20 de junio de 2010

20. AMOR ES JESUS CRISTO


Atrevete a recibir a Dios y Su Palabra. Atrévete a confiar en que Jesús Cristo es el Salvador. Atrévete a decirle en oración: “Jesús, soy un pecador (a). Pero Tú me has demostrado Tu amor al morir para perdonar mis pecados y por medio de Tu poder, me salvas de la muerte gracias a Tu resurrección. Señor, cambia mi corazón y sálvame por Tu gracia”.

Estamos muy mal acostumbrados a sacar a Cristo de nuestras vidas. Pensamos que nos van a tachar de fanáticos, de obsesivos, etc. Y cuando realmente nos decidimos a aceptarlo, no hay paz mayor que podamos sentir. Tomar a Jesús como guía de nuestro matrimonio y nuestras vidas es una valentía enorme, es un compromiso hermoso que, al contrario de todos los demás compromisos que podamos adquirir en nuestra vida, éste libera y no ahoga. Con Cristo en medio de nuestro matrimonio, el éxito está asegurado.

Él (Jesucristo) entregó su vida por nosotros; 
y en esto hemos conocido el amor; 
ahora también nosotros debemos 
dar la vida por los hermanos. 
(I Juan 3, 16)

sábado, 19 de junio de 2010

PARA TI ¿QUIÉN SOY YO?


Ya sé que para muchos hombres y mujeres, Yo soy… mejor dicho, no soy, no existo o, al menos ellos y ellas actúan como si Dios no existiera…
Ya sé que para el teatro y la televisión soy un “superestrella”.
Ya sé que en muchos lugares soy un solemne desconocido.
Ya sé que, según la Constitución, en México no tengo ni acta de nacimiento, ni credencial de elector… ni vela en ningún entierro.
Ya sé que para algunos soy un poquito más que Pancho Villa, que Emiliano Zapata o que el Che Guevara…
Pero lo que este domingo me importa mucho saber es quién soy Yo para ti.
¿Un simple conocido de la infancia?
¿Un clavo ardiendo del cual agarrarme cuando los problemas aprietan?
¿Un verdadero amigo en las buenas y en las malas?
¿Una mera costumbre dominical?
¿Alguien por el cual –y claro, con el cual- vale la pena cambiar de vida?
¿Alguien digno de imitación práctica: en la casa, en el trabajo, en la sociedad?
¿Alguien que puede darle un sentido a tu vida?
PARA TI, ¿QUIÉN SOY YO EN LA REALIDAD COTIDIANA DE TU VIDA?
Tomado del Misal Anual 2010

domingo, 6 de junio de 2010

CORPUS CHRISTI


LA EUCARISTÍA EN TRES ACTOS
Primer acto: Moisés toma el libro de la alianza –lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le había dado- y lo lee al pueblo. El pueblo responde “obedeceremos, haremos todo lo que nos manda el Señor.
Segundo acto: (la escena tiene lugar en el Cenáculo). Cristo en la Última Cena les da a sus discípulos un mandamiento nuevo: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”
Tercer acto: (Época actual. Lugar, la Iglesia donde cada uno participa en la Misa los domingos u otros días). Se lee al pueblo lo que Dios ha dicho en el Antiguo y Nuevo Testamento y lo que Cristo manda en el Evangelio. Nosotros aceptamos esa palabra de Dios y nos comprometemos a cumplirla.
Conclusión: la Eucaristía es, pues, un compromiso. El compromiso de amarnos los unos a los otros como Cristo nos ama y de cumplir a lo largo de la semana lo que Dios nos dice en las lecturas de cada domingo.
SI NO COMEN USTEDES DE ESTE PAN, NO TENDRÁN VIDA.
Esa vida sobrenatural que nos comunica Cristo y que nos permite sonreír, a pesar de lo caro que está todo, de los salarios que no alcanzan para nada, de la salud que no está como para echarle porras.
Esa vida que nos da fuerzas para seguir siendo honrados en los negocios y responsables en el trabajo.
Esa vida que conserva lozano o que hace que vuelva a florecer el amor conyugal y la armonía familiar.
Esa vida que nos hace llevadera una enfermedad o la pérdida de un ser querido.
Esa vida que nos ayuda a superar rencores y a perdonar ofensas.
Esa vida que hace posible la fidelidad conyugal y la castidad prematrimonial.
Esa vida que nos hace fácil el sacrificarnos por los demás.
Esa vida cuya ausencia nos hace desesperarnos, angustiarnos, llevar a cabo acciones u omisiones que luego lamentamos; portarnos en muchas ocasiones como todo…menos como cristianos.
“PORQUE EL QUE COME MI CARNE Y BEBE MI SANGRE, PERMANECE EN MI Y YO EN ÉL”
“HAGAN ESTO EN MEMORIA MÍA”
Y ¿qué es ESTO que tenemos que hacer en memoria de Cristo?
En primer lugar, celebrar la Eucaristía que, según nos dice Pablo en la segunda lectura de hoy, fue lo que Cristo hizo: “tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo ‘Esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes’”.
En segundo lugar, entregarnos por los demás, porque si Cristo quiso que en cada Eucaristía comiéramos el cuerpo “que se  entrega por ustedes”, es porque evidentemente nosotros los cristianos, como efecto de esa comida, nos entreguemos por los demás.
Es decir, que entreguemos generosamente nuestro tiempo al cónyuge y a los hijos.
Que entreguemos nuestra ayuda económica, en la medida de nuestras posibilidades, a quienes no tienen o tienen muy poco.
Que entreguemos nuestro perdón al que nos ha ofendido.
Y es que no se puede comer el cuerpo “QUE SE ENTREGA” por todos los seres humanos…y vivir egoístamente para uno mismo.

jueves, 1 de abril de 2010

¿COMPRENDEN LO QUE ACABO DE HACER CON USTEDES?



 * Una pregunta clave.
* Una pregunta a la que sería de lo más conveniente que le diéramos hoy una respuesta.
* Porque si no hemos comprendido lo que Cristo hizo con sus apóstoles al lavarle los pies, de cristianismo no hemos entendido ni jota.
Pero si lo hemos comprendido, casi estamos del otro lado.
* Y decimos “casi”, porque no basta con comprenderlo intelectualmente; hay que comprenderlo en la práctica.
* “Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”.
La pregunta que Jesús formuló a sus apóstoles y que este Jueves Santo también nos hace a nosotros, no se responde con un simple “si”.
La respuesta adecuada hay que darla “quitándose el manto y tomando una toalla”. Es decir, poniendo manos a la obra.
Hay que quitarse el manto de cualquier absurdo complejo de superioridad basado en la clase social, en el puesto que se ocupa, en el papel que se desempeña, en el dinero que se posee o en el color de la piel que se tiene.
Y tomar la toalla para prestar todos los servicios que podamos y enjugar todas las lágrimas posibles.
Si hemos comprendido lo que Cristo hizo con los apóstoles, nuestra vida en el hogar o en nuestro lugar de trabajo no podrá seguir siendo la misma de este Jueves Santo en adelante.

EL TESTAMENTO DE JESÚS



Yo, Jesús de Nazaret, hijo de María por obra del Espíritu Santo, en pleno uso de mis facultades, habiendo llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, en esta víspera del día solemne de la Pascua, declaro que es mi voluntad:
o   “Que si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”. (Evangelio)
o   “Que si entienden esto y lo ponen en práctica, serán dichosos”. (Juan 13, 17)
o   “Que se amen los unos a los otros como yo los he amado; y por este amor reconocerán todos que son mis discípulos” (Juan 13, 34)
o   “Que hagan en memoria mía” lo que yo acabo de hacer: tomar un pan, pronunciar la acción de gracias, partirlo y repartirlo, diciendo: “Este es mi Cuerpo que se entrega por ustedes”. Hacer lo mismo con el cáliz diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes”. (Segunda lectura)
o   “Que no se turbe su corazón. Si creen en Dios también crean en mi. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, se los habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo” (Juan 14, 1-3)
o   “Y sepan que no los dejaré desamparados, sino que volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán” (Juan 14, 18-19)

Tomado del Misal anual 2000

lunes, 29 de marzo de 2010

HAY DE LEYES A LEYES

Ha llegado a mi correo electrónico un video muy "interesante" acerca de lo que dice alguna ley sobre pegarle a las mujeres.
La verdad, es que he pensado en compartirla inmediatamente y no he elaborado nada para comentarles. Sin embargo, creo que el video habla por sí solo.



Pero ¿qué nos dice Jesús acerca de SU manera de tratar a las mujeres y de respetar las leyes que ya estaban escritas en SU tiempo?
El video no se puede incrustrar, pero les recomiendo ampliamente que le den clic al link para que lo vean.

Y finalmente, un video muy actual de un artista mexicano popular entre los jovenes. Una forma simple y efectiva de llegarles al corazón con un buen mensaje para tratar de contrarrestar las canciones y videos violentos que nos invaden hoy en día.

jueves, 25 de marzo de 2010

VI. ENCUENTRO CON CRISTO RESUCITADO

El tiempo de cuaresma constituye un camino hacia Cristo resucitado. Los cuarenta días de reflexión, oración y penitencia están en función del encuentro pascual que la Iglesia celebra lo más solemne posible, dándole un espacio de cincuenta días.
De la importancia que le damos a esta preparación depende el gusto que sentirnos en nuestro encuentro con el resucitado. Cuanto más limpios de nuestras miserias y adornado por las obras de caridad, tanto más grande será la fiesta de nuestra Pascua.
Pero la Pascua, para el cristiano, no es la celebración de una fecha, sino una forma de vivir con Cristo vivo. Nuestras relaciones con Él deben ser vivas y personales. La Pascua nos habla del triunfo de Cristo sobre la muerte y de la realización de su promesa: “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt. 28,20).
Cristo murió para salvarnos, pero luego resucitó y no ha vuelto a morir. La resurrección dio a su cuerpo las características propias del espíritu de Dios, por eso está presente en todas partes para llenarnos de su fuerza y de su amor.
Este misterio pascual nos invita a cambiar nuestra forma de relacionarnos con él: nuestras oraciones no pueden ser dirigidas hacia un cielo lejano y vacío, sino hacia Alguien que está dentro de nosotros y nos ama.
Esta relación tan íntima y profunda nos lleva a realizar una experiencia de Dios, cada día más fuerte, que se desbordará en obras de caridad.
Si no vivimos nuestra religiosidad en una auténtica relación con el Señor, no somos cristianos, es decir, no tenemos el espíritu de Cristo en nosotros. Si no podemos afirmar, por lo menos debemos desear lo que San Pablo declara de su vida: “Con Cristo estoy crucificado y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mi; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mi” (Gál. 2, 20).
Hay que superar la mentalidad equivocada que tienen la mayoría de los cristianos de que vivir en sintonía con el Señor es solamente cosa de algunos, que llamamos santos. Cristo no vino a trazar un camino para algunos, sino para todos. Es verdad que no todos estamos llamados al mismo grado de santidad. Y además, ser santos no quiere decir ser hombre perfecto, sino hombre que tiende a la perfección. Todo tipo de miserias no debe truncar ese anhelo de vivir relacionados con Cristo, sino propiciarlo, sintiéndonos dolorosamente necesitados de Él.
Unas veces nos dirigimos a Él para darle las gracias por todo lo que nos comparte; otras veces, para pedirle perdón de las faltas cometidas; y otras más para pedirle ayuda en nuestro esfuerzo de superación.
Debemos vivir y promover, sobre todo con el testimonio, una relación viva y actual con quien vive y nos ama. Nuestras angustias y alegrías, nuestros trabajos y proyectos debemos vivirlos con el Resucitado para experimentar la fuerza de su amor para con nosotros.
Los hombres, por no relacionarse con el Señor como con una persona viva y amiga, practican una religión abstracta y sin fuerza. Es necesario, sobre todo en los tiempos actuales de egoísmo desbordante, que participemos a los demás, en vez de nociones religiosas, una experiencia fuerte de Cristo. San Juan, en su primera carta, nos da un ejemplo de enseñanza: “Lo que hemos visto y oído se los damos a conocer, para que estén en comunión con nosotros, con el padre y con su Hijo Jesucristo” (Jn. 1, 3).
Vayamos, en esta cuaresma, al encuentro de Cristo resucitado para hacer una experiencia fuerte de su amor, dejándonos iluminar por su palabra y calentando nuestro corazón con su amor. Es una exigencia para vivir de veras nuestro cristianismo y para capacitarnos en la evangelización.


Pensamientos:
“La idea de que Cristo vive y actúa entre nosotros, debe revitalizar nuestro ideal. No estamos al servicio de un Cristo muerto, sino de un Cristo vivo, que se nos ha manifestado muchas veces”.
“Procuremos dejarnos transformar por la alegría que viene de Jesucristo el Señor, para manifestar la riqueza de su amor”
“El punto de partida de nuestra vida es el momento del encuentro con Cristo resucitado”


Preguntas:
¿Mi cristianismo está hecho de relaciones con un Cristo resucitado o con un Cristo indiferente?
¿Cómo me preparo para vivir el encuentro pascual con Cristo resucitado?
¿Qué tengo que cambiar para que Cristo realice sus maravillas de amor en mi vida y, por medio mío, en muchas otras personas?


Oración:
Señor, quiero vivir una religión viva, hecha de relación confiada con las tres personas de la Santísima Trinidad.
No permitas que nunca me duerma en mi soledad, para que el demonio no aproveche de mi debilidad. Dame la fuerza de tu amor para que siempre esté en pos de Jesucristo resucitado.
Te lo pido padre Santo, por los méritos de tu mismo Hijo y por intercesión de María, que siempre estuvo unida afectivamente con Él.