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lunes, 25 de marzo de 2013

LA PRUEBA DE JOSÉ

(Mt 1, 18-25) 
¡Cuánto puedo aprender hoy del buen José! No alcanzo a imaginarme la de cosas que han de haber pasado por su cabeza, y sin embargo optó por lo más justo, además de obedecer fielmente el mandato que Dios le dio por medio del ángel. Me falta mucho para acercarme siquiera. Ni soy justa, ni sé ver las señales del cielo que me han de llegar a montones; ni soy obediente, ni sé callar fielmente como lo hizo José al igual que María: sin cuestionar el accionar del Padre, sin rebelarse, sin escabullirse. 



Mi hija: "Mamá, ¿cómo murió San José?"
Yo: "Pues no lo sé hija, los Evangelios no lo mencionan"
- ¿Y nadie lo sabe?
- Pues la última vez que se le menciona en el Evangelio es cuando el niño Jesús se pierde y sus padres lo encuentran en el templo. Algunos estudiosos dicen que pudo haber muerto a causa de un accidente de trabajo.
- ¿Y es cierto que en la Biblia José no dice ni una palabra?
- Pues sí, creo que es cierto. No recuerdo que esté registrado nada en boca de José.
- ¡Uy, pues qué callado!  :)

Y me quedo pensando un rato: y sí, qué callado el buen José, pero qué importante su participación en el cuidado de Jesús y de María.   
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