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jueves, 3 de diciembre de 2009

EL CELULAR Y LA BIBLIA




El teléfono celular (móvil para muchos) se ha vuelto un artículo imprescindible para muchos. Las estadísticas nos cuentan que son millones y millones los teléfonos que se venden anualmente y cada vez los hay más sofisticados, así que los usuarios más diestros tratan de ir actualizando sus artículos lo más frecuentemente que pueden.
Sin duda el artículo se ha vuelto necesario, pero con esta obsesión que tiene el ser humano por esclavizarse de las cosas que él mismo inventa, ahora podemos ver no solo a los adolescentes, sino a los adultos pasarse horas y horas enviando mensajitos; otros contratan servicios de noticias para que les lleguen cada cierto tiempo; algunos más sacan provecho de todas las funciones que tiene: reproductor de música, agenda, cámara fotográfica, grabador de video o de voz. En lo particular lo uso más como reloj despertador y como recordatorio de citas o cosas importantes.
En fin, hace algún tiempo me llegó esta reflexión a mi correo y he querido compartirla hoy puesto que puede sernos útil a la hora de necesitar algo mucho más importante que el celular y que nos puede reportar un beneficio para siempre.

¿Te imaginas lo que pasaría si tratáramos a nuestra Biblia como tratamos a nuestro celular?
¿Y si siempre cargáramos nuestra Biblia en el bolsillo o en la cartera?
¿Y si la mirásemos a cada rato durante el día?
¿Y si volviésemos a buscarla cuando la olvidamos en casa o en la oficina?
¿Y si la usásemos para enviar mensajitos a nuestros amigos?
¿Y si la tratásemos como si no pudiéramos vivir sin ella?
¿Y si la usáramos cuando viajamos?
¿Y si la tomamos en caso de emergencia?

        Al contrario del celular, la Biblia no pierde la señal.
        Ella ‘funciona' en cualquier lugar.
No hace falta preocuparse con la falta de crédito porque Jesús ya pago la cuenta y los créditos no tienen fin.

        Y lo mejor de todo: no se cae la línea y la recarga de la batería es de por vida.
“¡Busca al Señor mientras se puede encontrar, invócalo mientras esta cerca!” 
(Is 55:6)*

En ella encontramos algunos teléfonos de emergencia:
Cuando estás triste, marque Juan 14.
Cuando las personas hablen mal de ti, marca Salmo 27. 
Cuando estés nervioso(a), marca Salmo 51.
Cuando estés preocupado(a), marca Mateo 6:19,34.
Cuando estés en peligro, marca Salmo 91.

Cuando Dios parece distante, marca Salmo 63.
Cuando tu fe necesita ser activada, marca Hebreos 11. 
Cuando estas solo(a) y con miedo, marca Salmo 23. 
Cuando seas áspero y crítico, marca 1 Corintios 13.
Para saber el secreto de la felicidad, marca Colosenses 3:12-17.

Cuando te sientas triste y solo(a), marca Romanos 8:31-39.
Cuando quieras paz y descanso, marca Mateo 11:25-30.
Cuando el mundo parece mayor que Dios, marca Salmo 90.

Recibí esta lista de teléfonos de emergencia y me pareció bien compartirla con las personas especiales como tú. 
Anótala en tu agenda, uno de ellos puede ser IMPORTANTE en cualquier MOMENTO de tu VIDA!!!
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