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martes, 27 de diciembre de 2011

PALABRA DE HONOR

Este mensaje lo recibí por correo electrónico 
y me gustaría compartirlo con ustedes.

Ya casi no se habla de la Palabra de Honor.   Si quieren  saber que significa tener: palabra de honor, lean la siguiente anécdota:
ESTE TEXTO FUE TOMADO DEL LIBRO "LA OTRA HISTORIA DE MÉXICO, DÍAZ Y MADERO, LA ESPADA Y EL ESPÍRITU",   
                      DE ARMANDO FUENTES AGUIRRE ¨CATÓN¨, DIGNO DE SER COMPARTIDO.

Los hijos del HEROICO COLEGIO MILITAR han hecho siempre honor a su plantel, y como muestra es este relato.   En el año de 1892 murió don Carlos Fuero.

Una calle en la ciudad de Saltillo,Coahuila y una en Parral, Chihuahua, lleva su nombre. Ese homenaje y más merece por el hecho que ahora voy a narrar.

A la caída de Querétaro quedó prisionero de los Juaristas el General don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano. Fue condenado a muerte, y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero. La víspera de la ejecución dormía el Coronel cuando su asistente lo despertó. El General Del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él. Se vistió de prisa Fuero y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte. No olvidaba que don Severo había sido amigo de su padre.

-- Carlos -- le dijo el General, -- perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.--

-- Mi General-- respondió Fuero, --no creo que sea necesario que vengan esos señores.--

-- ¿Cómo? -- se irritó el General Del Castillo. -- Te estoy diciendo que deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario? --

-- En efecto, mi General – repitió el Coronel Republicano. – No hay necesidad de mandarlos llamar. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese. --

Don Severo se quedó estupefacto. La muestra de confianza que le daba el joven Coronel era extraordinaria.

-- Pero, Carlos -- le respondió emocionado. -- ¿Qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento? --

-- Su PALABRA DE HONOR, mi General -- contestó Fuero.

-- Ya la tienes -- dijo don Severo abrazando al joven Coronel.

Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia:

-- El señor General Del Castillo va a su casa a arreglar unos asuntos.
Yo quedaré en su lugar como prisionero. Cuando él regrese me manda usted despertar. --

A la mañana siguiente, cuando llegó al cuartel el superior de Fuero, General Sostenes Rocha, el encargado de la guardia le informó lo sucedido. Corriendo fue Rocha a la celda en donde estaba Fuero y lo encontró durmiendo tranquilamente. Lo despertó moviéndolo.

-- ¿Qué hiciste Carlos?, ¿Por qué dejaste ir al General? --

-- Ya volverá -- le contestó Fuero. -- Si no, entonces me fusilas a mí y asunto arreglado. --

En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera.

-- ¿Quién vive? -- gritó el centinela.


-- ¡México! -- respondió la vibrante voz del General Del Castillo. -- Y un prisionero de guerra. --

Cumpliendo su PALABRA DE HONOR volvía Don Severo para ser fusilado.



El final de esta historia es muy feliz. El General Del Castillo no fue pasado por las armas. Rocha le contó a don Mariano Escobedo lo que había pasado, y éste a don Benito Juárez. El Benemérito, conmovido por la magnanimidad de los dos militares, indultó al General y ordenó la suspensión de cualquier procedimiento contra Fuero. Ambos eran hijos del COLEGIO MILITAR; ambos hicieron honor a la Gloriosa Institución.
QUEDAN MUCHAS FAMILIAS QUE A SUS HIJOS LES INCULCAN  A TENER PALABRA, PALABRA DE HONOR.

Aunque no lo crean, esa es una de las esperanzas de MÉXICO.

martes, 12 de abril de 2011

BOCANADA DE AIRE FRESCO

Dentro de todas las cosas que pasan en nuestro mundo, nuestro país, nuestra ciudad, y que a veces parece que nos asfixian, hace unos días me llegó a mi correo electrónico esto que parece una bocanada de aire fresco entre tanta "polución" que nos rodea.
Sé que no todo puede y debe ser malas noticias, por eso, cuando llega algo hermoso, refrescante, innovador y alegre, hay que compartirlo con mucho cariño y entusiasmo, ojalá cada día fueran mas y mas las noticias agradables que pudiéramos ver en los medios y en los lugares a los que asistamos, como una estación de autobuses, un mercado o un museo . . . .
Dicen que esto sucedió durante la visita de los embajadores de la Unión Europea al Centro Cultural Tijuana. Los tomaron por sorpresa -se nota enseguida-. y ojalá tuviéramos muchas mas sorpresas como estas en nuestras ciudades.

lunes, 28 de marzo de 2011

18. LA BOLSA DE AGUA CALIENTE

 
No somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un instrumento de su providencia hacia el prójimo. 
Benedicto XVI

Esto me llegó por mail hace unos días. Me gustaría compartirlo con ustedes:
La Bolsa de agua caliente
Esta es la historia de un medico que trabajó en África.

Una noche trabajé duro con una madre en su parto, pero a pesar de todo lo que pudimos hacer, ella falleció dejándonos un pequeño y prematuro bebé y una niña de dos años que lloraba desconsoladamente. Tuvimos grandes problemas para mantener vivo al bebé, no teníamos incubadora ni electricidad para hacer funcionar una.

Tampoco teníamos alimento especial para estos casos. Aunque estábamos sobre la línea del Ecuador, las noches a menudo eran frías con peligrosos vientos. Una estudiante que me ayudaba fue a buscar una cobija de lana que teníamos para los bebés. 

Otra fue a atizar el fuego y a cargar una bolsa con agua caliente. Ella volvió casi inmediatamente muy preocupada para decirme que la bolsa se rompió al llenarla. (las bolsas de agua caliente se rompen fácilmente en climas tropicales). ¡Y era nuestra última bolsa!, exclamó. Como se acostumbra en Occidente, no hay que llorar sobre la leche derramada, de modo que en África central se puede considerar no llorar sobre bolsas de agua caliente rotas. Éstas no crecen en los árboles, y no hay farmacias en los bosques donde comprarlas.

“Muy bien” dije, “pon al bebé lo más cerca posible del fuego y acuéstate entre el bebé y la puerta para evitar las corrientes de aire frío. Tu trabajo es mantener con calor al bebé.”


Al mediodía, como hacía todos los días, fui a orar con los chicos del orfanato que querrían reunirse conmigo. Les daba sugerencias sobre cosas por las cuales orar, y también les conté del pequeño bebé. Les expliqué nuestro problema de mantener al bebé con calor suficiente, la bolsa de agua caliente que se había roto, y que el bebé podía fácilmente morir si se enfriaba. También les conté de su hermana de 2 años, que lloraba porque su madre había muerto.

Mientras orábamos, una de las niñas, de nombre Ruth, hizo la usual sincera oración que los niños hacen en África. “Dios, por favor, envíanos una bolsa de agua caliente hoy, mañana será demasiado tarde porque el bebé habrá fallecido, por favor envíala esta tarde”.

Mientras trataba de contenerme por la audacia de su oración, ella añadió: “y también ¿podrías por favor enviarnos una muñeca de juguete para la niña, así ella puede ver que Tú realmente la amas?”

Como sucede a menudo con las oraciones de los niños, yo fui sacudido. ¿Podría yo decir amén honestamente? ¡Yo no creía que Dios podría hacer esto!


Oh sí, yo sé que Él puede hacer todo; la Biblia dice así. Pero hay límites, ¿no es cierto? La única forma en que Dios podía contestar esta oración en particular, sería si alguien enviaba una encomienda desde el exterior. Hacía ya casi 4 años que estaba en África y nunca había recibido una encomienda.

Y si alguien enviaba una ¿podría ser que incluya una bolsa de agua caliente? ¡Yo vivía sobre el Ecuador!

A media tarde mientras estaba dando clases al grupo de enfermería, me llegó el mensaje de que un vehículo había llegado a mi casa. Para cuando llegué a mi casa el vehículo ya se había ido, pero en la puerta había una caja de unos 11 kilos. Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas, no pude abrir la caja yo solo, llamé a los niños del orfanato para que me ayuden. Con mucho cuidado sacamos los precintos y empezamos a desempacar con mucha emoción. Había unos 15 chicos observando la gran caja. Comencé a sacar yerseis de colores muy brillantes. Los ojos de los chicos estaban iluminados. Había vendas para los leprosos. También había pasas de uva que serían de utilidad para el fin de semana.

Luego puse mi mano nuevamente en la caja y sentí… ¿podía esto ser cierto? Lo tomé y lo saqué. Sí. ¡Una bolsa de agua caliente nueva!  Lloré, yo no había pedido a Dios que nos la mande; yo no creí verdaderamente que Él podía.

Ruth estaba en primera fila. Ella se adelantó y en alta voz  dijo, “si Dios envió una bolsa de agua caliente, también debe haber enviado la muñeca”.

Escarbando hacia el fondo de la caja, ella sacó una hermosa muñeca con un vestido de colores. ¡Sus ojos brillaban, ella nunca había dudado!

Mirándome me preguntó, ¿ “puedo ir contigo y darle la muñeca a la niña, así ella sabrá que Jesús realmente la ama”? “Por supuesto”, respondí.

Aquella encomienda había estado de viaje durante 5 meses, la habían enviado mis compañeros de escuela que tuvieron la impresión de obedecer a Dios e incluir una bolsa de agua caliente, aún para la línea del Ecuador.

Y una chica había puesto la muñeca para una niña Africana 5 meses antes, en respuesta a la oración de fe de una niña de 10 años, y traerla esa misma tarde.

“Antes que clamen, responderé yo… Isaías 65:24

viernes, 25 de junio de 2010

REMITENTE: JESÚS DE NAZARET

Hoy quiero compartir con ustedes este escrito de Martín Valverde, cantante católico conocido y admirado por algunos de nosotros. Si eres joven o adolescente, hay mucho que puede ir dirigido para tí. Si eres adulto joven, el mensaje seguro tendrá mucho significado y si eres adulto con hijos jóvenes también encontrarás palabras que puedan servirte para entender qué es lo que hay que hacer para comprender la etapa por la que están pasando. Y los que trabajan con jovenes y adolescentes también encontrarán utilidad a estas palabras profundas, íntimas, y al mismo tiempo divertidas, tal como nos tiene acostumbrados Martín.

En aquellos maravillosos días de mi encuentro con el Señor en plena fuerza del final de mi adolescencia, la intensidad de muchas cosas eran la orden del día, esa juventud era un don y dolor de cabeza que tenía que saber mezclar para crecer en la fe y servir al Señor. Ciertamente, los últimos en enterarse de esto son los mismos jóvenes, pero no tengan duda, Dios los disfruta como nadie y los acompaña en este proceso, lo que nos toca es seguir el consejo de San Marcelino Champagnat, “aunque no estés de acuerdo con ellos, no te apartes de su lado, que sepan que estás ahí”.
Una situación constante que vivía por aquel entonces eran las salidas al extranjero de quien era mi director espiritual y pasó a ser como un padre en esta nueva etapa de mi fe, el buen José, o Joe como le dicen sus cercanos.
Cada vez que yo tenía alguna de mis broncas, ya sea conmigo, con Dios, o con los que me rodeaban, iba a buscar a José para contarle mis asuntos y escuchar sus consejos y direcciones, con José se sumaban el codo a codo en el apostolado, una amistad y un cariño especial que me permitían escucharlo de otra manera, además de llenar con su persona mi carencia de padre de la niñez. 
Pero Joe por su trabajo viajaba demasiado y por tiempo prolongado; y como tenía que ser, en más de una ocasión me sentía huérfano y sin norte cuando llegaban estas circunstancias al no tener a quien acudir. (no había ni celulares, ni correo electrónico, ni la imaginación para esperar algo así).
Sin yo saberlo estaba viviendo una de las mejores y primeras buenas enseñanzas de mi crecimiento en la fe: que el encontrarme con Jesús y seguirlo, no significaba dejar de tener problemas, que momentos así son toda una oportunidad de descubrir a Dios en mí, y por ello, también mis necesidades y capacidades para poder confrontar cada cosa a su tiempo. 
Estaba en esas, y como buen joven quería respuestas prontas y a mi medida, que distan mucho de las de Dios.
Una vez leí en un poster de esos con maravillosas frases: “A veces Dios decide calmar la tormenta, y otras el deja la tormenta crecer, y lo que hace es calmar el corazón de sus hijos”. (Frase de Karen Tribett). Y lo que les cuento lo hice porque pude aprender a dejar a Dios calmar mi corazón en ese entonces.
Una enseñanza que ha sido constante desde aquel momento es la de rendirme frente al Señor, aunque bien sabemos Él y yo, que le he dado un terca batalla por querer resolver a mi manera muchas cosas en el menor tiempo. Voy descubriendo que aunque tenga una muy buena capacidad de soluciones logísticas que me sirven mucho para mi propio trabajo, tengo que tener en mi lista de posibilidades la capacidad y la disposición de rendirme frente a ÉL, cuando así tenga que ser, para no estorbar, si no ayudar a sus designios.
Lo cierto es que jamás hubiera podido llegar a canciones como “Ten Calma”, “Sigue” o “Paradoja” si no me hubiese arriesgado a pasar de frente la tempestad que trae el ser joven, con sus sueños, sus miedos, sus necesidades, sus luchas.
Por ahí en la Biblia encontramos esta frasecita de Dios:
“Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos –dice el Señor–. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes”.       Isaías, 55,8-9
 
¿Queda claro o hacen falta más letras para lo obvio? 
Él no piensa como nosotros, y aunque se hizo uno de nosotros, no podemos rebajarle su capacidad de ser Dios a nuestro nivel, simplemente sus pensamientos NO SON como los nuestros.
En esta historia fue el punto a descubrir, me rendí y accedí a ganar rindiéndome.
Antes de entrar en detalles, y como suele pasar, y yo no soy la excepción, déjenme confesar que simplemente ¡no me acuerdo cual era mi bronca en ese momento! (¿es penoso verdad?, pero cumplo con el requisito de ser humano, ¡cuántos de nosotros, padres e hijos, esposo y esposa, al quererse acordarse de la bronca que tuvieron y de qué y cómo los llevó a “X” situación, no logran recordar ni por qué, ni por donde empezó todo el asunto!).
Para esta ocasión se me había juntado todo, y decidí simplemente dárselo todo a Dios, sin más trámites, mi director espiritual no estaba a la mano, me sentía solo, sin norte, en fin, estaba en medio de la maravillosa batalla de los sentimientos y la fe, que no se ponían de acuerdo (ni se han puesto, lo que logramos fue un pacto de no agresión, no más).
Y en una de esas hice algo que podría sonar a locura, o inclusive una estupidez, aunque al final, creo que no lo era tanto.
Hice de mi oración y broncas una carta. O sea, le escribí a Dios contándole todos mis asuntos, en especial los más serios para mí en ese momento, por orden de prioridad o dolor, y así me desahogué.
Este es un ejercicio que hemos hecho muchos de nosotros en varios retiros espirituales, inclusive en algunos campamentos hacemos que se quemen las cartas al final en un fogata. Acá la variante fue que al final, en lugar de guardarla en mi escritorio, o en alguna gaveta, decidí meterla a un sobre y enviarla por correo a mí nombre a la dirección de Juventud Nueva, que era el movimiento con el que colaboraba de lleno. Y de remate, puse lo siguiente en la esquina izquierda del sobre, donde va el remitente, De: Jesús de Nazareth. Y como correspondía la metí al buzón de mi barrio.
¿Por qué lo hice?, ¿Cuál era mi idea?, muy simple, todo quedaba en ese sobre, el correo costarricense se tomaría el tiempo normal para enviarla a las oficinas del “Movi”, y yo esperaba que en ese lapso Dios hiciera algo conmigo y con la broncas que iban escritas ahí. Sé que suena a poner condiciones, pero lo hecho, hecho estaba.
Cierto es que en algunos países que conozco, si uno de ustedes hiciera esto de escribirle a Dios por correo, tendría que ser por un asunto de largo alcance, pues el correo local puede que te tenga en tensión por varias semanas, viéndome benévolo con el sistema. Esto es de tal dimensión cultural que en muchos países latinoamericanos decir envíame un correo entre los jóvenes ya es sinónimo de e-mail o correo electrónico. Mientras que los gringos, o los ingleses, por la eficiencia de su sistema de correo diferencian con claridad el “mail” del “e-mail”. (Digo, como nota cultural).
Para los jóvenes que estén leyendo esto y cuya corta memoria cognoscitiva no les dé para entender de qué estoy hablando, les digo lo que siempre digo en los conciertos en otro contexto, y a manera de broma, porque ahora aplica:
Mis queridos jóvenes lectores: ¡Hace varios años!... (no tantos conste) existía una cosa llamada PAPEL, y con otro instrumento conocido como LAPICERO se escribían en el mismo nuestros pensamientos, saludos e ideas.
A esto hay que agregar el detalle no menos importante de que se hacía con un ingrediente que está en vías de extinción, BUENA LETRA Y BUENA ORTOGRAFIA. Como un pequeño y ridículo ejemplo, para que vean cuán prehistórico es esto de lo que les hablo, era cuando la palabra QUE se escribía con la letra Q y no con la ¡¡¡K!!! (el que tenga oídos y teléfono celular, o móvil, que oiga).
Los jóvenes de hoy tienen un concepto de las formas de comunicación que poco tiene que ver con los que estamos un poco más viejos y vimos todo esto nacer, y no solo eso, sino también crecer en forma despiadadamente veloz, y hemos hecho todo por conquistarlo y no quedarnos atrás, ya ni hablar de los abuelos que lo ven de muy de lejos.
Eso lo descubrí por primera vez en una ocasión con mi hija, había terminado su ciclo de primaria, y una gran amiga suramericana que compartía con ella en la escuela se regresaba a su país. Unos días después de acabado el ciclo, Daniela entró a mi estudio y me dijo, -extraño a Pía- su amiga chilena (que por cierto, si se llama Pía, entonces... ¡Es chilena!). Yo por consolar un poco a mi hija, y demostrando mi GAP (o sea, mi brecha generacional) le dije, no te preocupes escríbele para saludarla. -Ya lo hice-, me dijo ella, y yo insistí, -ah pues ten paciencia, ya te responderá-. Y justo ahí se me acabaron las fichas cuando mi hija me dijo: -ya me respondió, ya llegó y está bien, pero la extraño-. 
Yo sabía qué era eso de extrañar, ¿pero así?, con esa capacidad de comunicación, no; eso no me había tocado, mis ingredientes de nostalgia implicaban distancia e incomunicación mezcladas, ¿pero esto?
Pues esto es, hoy por hoy la cosa más simple del mundo para la juventud, el negocio de la comunicación (que no es el don de saber comunicar, favor de no confundir) va vertiginoso, mensajes de texto telefónicos, correos electrónicos, celulares, chat virtuales etc. (mucha herramienta que no siempre coincide con mucha capacidad de usarlas).
Saramago, el escritor, (que acaba de fallecer) decía que para muchos el internet es un ejercicio de soledad. En fin...el don de estar cerca de los que están lejos y muy lejos de los que están cerca.
A toda esta maravilla de ir y venir de la información, hay que agregarle el pequeño problema que va a implicar para la comunicación entre los jóvenes y Dios, la seudo velocidad con que esto se hace, me explico: 
Cuando un joven o una joven, envían un e-mail, o un mensaje de texto, o algo similar, (no se diga ya un “chat”), lo hacen con la ya incluida idea de que la respuesta debe de ser casi inmediata, y que el otro con el que se establece la comunicación simplemente debe de responder dentro de las medidas de “mi” tiempo, y sin importar lo que esté haciendo, lo debe de interrumpir para darme la respuesta que le pido. 
Y esto con Dios mis queridos jóvenes, no va, ni es así.
Conste que no digo que eso tenga algo de malo, pero no hablo de malo o bueno, hablo más bien de lo bueno y lo mejor, que no son siempre lo mismo. 
Es bueno comunicarse rápido, pero es mejor comunicarse bien.
Para muchos jóvenes esos segundos, minutos y horas que puede tomar la respuesta cibernética o virtual que esperamos se vuelven una verdadera tormenta de fe y de desesperación. (Pero, ¿Por qué no me responde?, ¿Qué espera?, ¿Qué está haciendo?, ¿Quién se cree?) Hasta hace unos años el dueño de esas reacciones era el señor Teléfono, quien fuera destronado de la pared para pasar a ser móvil. (No sé si les pase, pero lo cierto, es que no hay nada más terrible que estar hablando con una persona en persona, y que una llamada telefónica nos deje fuera de la conversación como si no existiéramos más.)
Yo mismo en el correo electrónico o en las redes sociales, recibo cantidad de escritos y mensajes, y como factor en común de muchos de ellos está el tema de exigir (veladamente) una respuesta inmediata, o de ser atendidos como el único mensaje u correo que haya recibido en mi vida. Y como comprenderán (espero) humanamente hablando, esto es imposible.
Insisto, si Sus pensamientos (los de Dios) no son los nuestros, entonces su forma de responder tampoco, ni va a estar sujeta a nuestros cánones o requerimientos. 
Espero estar advirtiéndolo a tiempo, antes de que tu fe tenga medidas virtuales y no espirituales para con Dios y los otros seres humanos con los que convives.
Volviendo a la historia:
Tomé la carta, fui la puse en el buzón de la esquina de mi casa (tenía ese privilegio) y simplemente pasé a concentrarme en otra cosa, total, no era más lo que podía hacer por mí en ese momento.
No tengo el dato exacto de cuantos días después recibí la carta, pudo haber sido una semana, pero lo que no voy a olvidar es como la recibí.
Una tarde me encontraba solo en la sala principal de la casa del Movimiento donde se hacían las reuniones de jóvenes, recuerdo haber estado preparando algo como un tema o similar, muy en mi asunto. Cuando de una de las oficinas salió un amigo del alma, Arturo Londoño, quien era uno de los directores de todo el proyecto. Mientras yo estaba en lo mío Arturo llegó con un toque de extrañeza y cierta risa nerviosa a comentarme: 
-Martincillo-. -Dime-, le dije sin desconcentrarme de lo que hacía, -te llegó una carta-. Les debo confesar que no estaba al pendiente de la famosa carta que yo me había enviado, y por lo tanto no andaba en la desesperación de recibirla. -¿Una carta?-. Dije. -¡Ah sí!, ya me acordé la estaba esperando, muchas gracias- y me disponía a recibirla cuando él insistió.
-Pero espera-, me dijo Arturo, como queriendo decir, esto no acaba aquí. -¿Qué pasa, pregunté?-. -Es que...el remitente...- Yo empecé a acordarme de lo que me había atrevido a ponerle a ese sobre. -¿Qué pasa Arturo?, ¿Quién es?-. Arturo continuó como sin poder aterrizar la información, y con ojos bien abiertos y la mirada picaresca me dijo -es que aquí dice ¡Jesús de Nazaret!- Y si eso lo tenía extrañado, lo terminé de acomodar cuando le dije como si nada, -¡Exactamente, esa es la que esperaba!- 
Tomé la carta, mi amigo se quedó parado ahí esperando algo más de mí, y le dije para calmarlo, -déjame leerla y cuando lo haya hecho voy a tu oficina y te explico-. Accedió, después pasó a ser una muy buena anécdota de amigos.
Yo sabía bien qué venía escrito en esas páginas, pero el volverlo a leer fue tremendo. 
Se me fueron mezclando una serie de sentimientos que conforme leía me hicieron ver todo en perspectiva, como no lo vi al momento de escribirlo, y aunque aún seguía lejos de como lo veía Dios, por lo menos estaba bastante más de ubicado de como lo viví en el momento de enviarla. No era un pensamiento el que estaba en esas palabras, era una tormenta del alma, un desahogo, una llamada de auxilio, y ahora esa oración en correspondencia volvía a mí a darme una gran lección.
Algo que sentía mientras más volvía a leer la carta, era una cierta vergüenza con Dios, no puedo decir que todo sobre lo que escribí ya se había resuelto, porque no era así. Pero sí que para mí mucho de lo que estaba ahí escrito ya no era ni importante, ni urgente. Y eso me hacía sentir cosas encontradas conmigo mismo. Ciertamente, en una mínima forma podía ahora compartir la paciencia de Dios conmigo, y verlo sonreír sin quejarse, solo diciéndome, “la leí, ahora léela tú y descubre mi respuesta”.
La lección fue grande, le pedí perdón al Señor por mi actitud altanera al orar, por pedir demandando, por darle instrucciones de cómo debía escucharme. Pero también le di muchas gracias por su paciencia, inclusive por no contestarme algunas oraciones que al final hasta yo mismo sabía que iban a hacerme daño, y eso me hablaba de la calidad de Padre que tenemos en Dios que por amor sabe que hay oraciones que no debe respondernos como creemos nosotros que debe ser.
Les comparto para terminar tres de mis versículos guías en esto: 
El primero es casi un epílogo de la increíble disertación sobre el tiempo que hace Salomón, después de decir, como nadie lo ha vuelto a decir, que hay un tiempo para cada cosa, dice para rematar el en versículo 14 del capítulo 3 de Eclesiastés: 
“Y también sé que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre. No hay nada que añadir ni nada que quitar; Dios lo ha hecho así para que delante de él se guarde reverencia”
La voz de los viejos es testigo de esto, si Dios lo hizo, no hay que retocarlo. Habrá que amar, que sufrir, que luchar, pero solo son tintes del gran cuadro que Dios ya sabía como iba a pintar. 
El segundo, siempre se lo regalo a los que están en la batalla de la oración, Dios tiene capacidad de responder siempre mejor de lo que se lo pedimos, pero ese “mejor” no coincide con nuestras medidas nunca, y cuando a veces descubrimos que el hecho de no responder ya es una enseñanza, entonces aprendes y lo dejas ser Dios sin más estorbos.
“Y ahora, gloria sea a Dios, que tiene poder para hacer muchísimo más de lo que nosotros pedimos o pensamos, por medio de su poder que actúa en nosotros”
                                                                        Efesios 3,20.
 
Y finalmente me encanta compartir con los jóvenes y sus sueños la regla de oro de que la Voluntad de Dios tiene tres cualidades totales, buena, perfecta y agradable. Que no le tengan miedo al Plan de Dios, que lo que venga en la carta del cielo para ti siempre será lo mejor, y que recuerdes que es la fe la que enseña a leerla y la que agrada a Dios.
“cambiad vuestra manera de pensar, para que así cambie vuestra manera de vivir y lleguéis a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto”. Romanos 12,2b
No tengo que recordarte que hay mil cosas cada día que traen el remitente de Jesús con cariño para ti, deja que el Espíritu Santo te guíe para descubrirlas, disfrutarlas y compartirlas.

viernes, 4 de junio de 2010

UN ABRAZO

Los que hemos vivido la experiencia de estar lejos de nuestros seres queridos por algún tiempo, podemos darnos una ligera idea de lo que estas personas en el video sintieron en su momento. Claro que a ellos habrá que contarles las horas de angustia, de miedo, de preocupación, de soledad. Los momentos de flaqueza, de desesperanza, de sentimientos encontrados, de duda, de rebeldía. Para todos aquellos amigos y familiares que se encuentran lejos de nosotros, sepan que a pesar del tiempo y de la distancia, se les extraña. Se les lleva en el corazón con el mismo cariño de siempre -aún a aquellos a quienes no conocemos personalmente- y les envío un fuerte abrazo, entrañable, con todo mi amor y mis deseos de que la vida me permita hacerlo alguna vez en persona. A todos aquellos que se han adelantado en el camino junto a Dios, va todo mi amor, mis recuerdos, mi cariño. Los recuerdo siempre y los llevo en mi corazón.

param>param>param>embed>object> Gracias a mi amiga Sara, que tuvo a bien compartir este video conmigo.

NOTA: "EL RETO DEL AMOR" correspondiente al dia de hoy, se encuentra en la entrada anterior (aquí).

miércoles, 2 de junio de 2010

CENSO 2010



Hace unas semanas recibí en mi buzón este correo.
Autor: Jorge Enrique Mújica, LC | Fuente: http://actualidadyanalisis.blogspot.com/
12 maneras" de ser católico, según el gobierno mexicano.
Del 31 de mayo al 25 de junio de 2010 se llevará a cabo en México el censo de población y vivienda que se realiza cada diez años en el país. Algunos obispos mexicanos están motivando para que los fieles colaboren activamente.
En esta ocasión se preguntará de forma directa sobre la religión que practican los ciudadanos. Hasta ahí todo bien. Sólo que la clasificación de religiones que plantea el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es deficiente y ambiguo.
En el rubro dedicado al “credo cristiano católico” aparecen nada menos que doce diferentes denominaciones. Once no tienen nada que ver con lo realmente católico. Se trata de las siguientes: 1) iglesia católica tradicional, 2) Fraternidad Sacerdotal San Pío X, 3) Sociedad Sacerdotal Trento, 4) iglesia católica nacional mexicana, 5) iglesia católica de los apóstoles de los tiempos posteriores, 6) Sociedad de San Pío X, 7) iglesia católica tridentina rito latino, 8) iglesia católica de rito latino, 9) Unión católica Trento Mexicana, 10) iglesia católica de Cristo Internacional e 11) iglesia católica apostólica romana reformada. Ninguna de las anteriores es la auténtica, única, histórica y verdadera Iglesia católica (que en la boleta aparecerá como “Iglesia católica romana”).
De aquí se desprende la necesidad de estar atento a la respuesta que se ofrecerá pues de otro modo se corre el riesgo de quedar sumado a una denominación que no es la real. De hecho, es previsible que con estos equívocos el número de católicos auténticos baje respecto a otros años.

¿Qué hacer? Una iniciativa buena sería compartir este texto o avisar a nuestros conocidos católicos para que respondan correctamente: se debe elegir “Iglesia católica romana” y no ninguna de las restantes 11 opciones. Como sabrán, la Iglesia Católica –la de verdad– es la institución que más confianza inspira a la mayoría de los mexicanos, muy por encima de partidos políticos, según un estudio de la prestigiosa empresa demoscópica Consulta Mitofsky. A nivel Latinoamérica, también es la Iglesia la que más confianza inspira a la mayoría de los latinos.


Comentarios al autor: jmujica@legionaries.com

Por supuesto que de manera inmediata lo reenvié a todos mis conocidos dentro del país, puesto que me parecía algo muy extraño, creado expresamente para bajar el índice de católicos que hay en la República mexicana.
También en las parroquias estuvieron dando los avisos después de cada misa, para prevenir a los fieles e instruirlos para contestar correctamente a la pregunta del censo.
Sin embargo, el día 31 de mayo pasaron por nuestra casa los chicos del censo y nunca nos dieron opciones tales como las que se mencionan aquí arriba. La simple pregunta era: “¿Qué religión es usted?” y cuando respondíamos “Católico”, eso era lo que escribían, con todas sus letras. No había opciones, no había incisos. Ahora yo me pregunto: ¿esa información tomada de ACI Prensa, sería verídica? ¿Habrán engañado a los Obispos? ¿Sería una información alarmista, como muchas otras que corren por ahí? ¿O los datos que dimos serán al final manipulados?
Mmmhh, tendremos que esperar a ver qué dicen los resultados finales del censo 2010. Por lo pronto, yo no vi nada extraño.
NOTA: el segundo día de "EL RETO DEL AMOR" se encuentra en la entrada anterior (aquí)

miércoles, 16 de diciembre de 2009

LA VOZ DEL CORAZÓN




En la Clínica de un famoso cirujano cardiólogo, entra la secretaria al consultorio de éste y le anuncia que un viejecito, muy pobre, deseaba consultarle, recomendado por un médico del hospital público.


El médico le dice que hablará con él una vez que haya atendido a todos los clientes con cita médica.


Después de dos horas de espera, el médico recibe al anciano y éste le explica la razón de su visita:
- 'El médico del hospital público me ha enviado a usted porque únicamente un medico de su prestigio podría solucionar mi problema cardíaco y, en su clínica poseen equipos suficientes como para llevar a cabo esta operación'.


El médico ve los estudios y coincide con el colega del hospital. Le pregunta al viejito con qué Compañía de Seguros se haría operar. Este le contesta.... 'Ahí está el problema Dr. Yo no tengo seguro social y tampoco dinero. Como verá, soy muy pobre y para peor, sin familia... Lo que pido, sé que es mucho, pero tal vez entre sus colegas y usted puedan ayudarme...'.


El médico no lo dejó terminar la frase. Estaba indignado con su colega del hospital. Lo envió de regreso con una nota explicándole que su 'Clínica era Privada y de mucho prestigio, por lo tanto no podía acceder a su pedido'. El había estudiado y trabajado duramente estos años para abrir su clínica y ganar el prestigio y los bienes que tenía.


Cuando el anciano se retiró. El médico se percató de que éste había olvidado una carpeta con unas poesías y una frase suelta que le llamó mucho la atención. La frase decía: 'El órgano que mejor habla es el corazón' y firmaba Hermógenes Fauvert. Esta frase le gustó mucho al médico, pero lo que más le gustó fue el nombre del autor de la frase, Hermógenes Fauvert.


Le hacía recordar su juventud, pues, en primaria, la maestra les leía sus hermosos cuentos infantiles. En la secundaria, la profesora de Literatura les enseñaba bellísimas poesías y fue con una de ellas que, al dedicarle a una de sus compañeras, se enamoró y esta fue su primera novia. 'Cómo olvidar todo eso si fue parte de lo mejor de su infancia'.


A la semana siguiente, al finalizar la jornada, la secretaria entró al consultorio con el periódico vespertino y compungida le dijo al médico, '¿Se ha enterado, doctor? Hoy han encontrado muerto a 'Hermógenes Fauvert' en un banco de la Plaza del Ayuntamiento, tenía 88 años el pobre'. El médico suspiró de pena y contestó:.'Hombres como él no deberían morir nunca. Que Dios lo tenga en Paz, me hubiera gustado conocerlo.... '


Pero, ¡cómo!..... ¿no lo recuerda?', le dice la secretaria y mostrándole la fotografía del periódico le dice: 'Era el pobre viejecito que vino la semana pasada a consultarle. Era un conocido escritor, solitario y bohemio. No tenía parientes y...'. El médico no la dejó terminar. Le pidió que se retirase y sentándose con los brazos cruzados en el escritorio, lloró.


Lloró como nunca lo había hecho, como el niño que llevaba escondido en su alma. Largo tiempo estuvo en el silencio de su consultorio. Luego, mientras secaba las lágrimas de su escritorio, sacó delicadamente la imagen de Cristo que estaba debajo del cristal y, después de besarla, la guardó en un cajón mientras decía 'Perdón Señor, no soy digno de Ti, no soy digno de que Me mires. Todo lo que tengo, Te lo debo. Me enviaste a un pobre y me habló con la voz del corazón. Yo lo escuché con el oído del egoísmo.... mi vergüenza es grande.... Perdóname Señor'.


Con el correr de los años, la 'Clínica Hermógenes Fauvert', como se denomina desde entonces, se hizo muy famosa. El médico habilitó un sector para la atención de los pacientes sin seguro médico y él personalmente practica las operaciones.


¡Cuántas veces nos habrá pasado lo mismo a nosotros! Nos han hablado con la voz del corazón y no hemos oído.... hemos sido egoístas con nuestros hermanos....


Pidámosle a Dios que no nos pase como a este pobre médico.... que habiendo curado tantos corazones, no ha sabido 'escuchar al suyo...'.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

BORDADOS DE LA VIDA


Cuando yo reenvío un forward, generalmente no espero que nadie me conteste. Es como muy común que uno recibe el mensaje y ya; lo guarda, lo reenvía, lo borra, etc., pero difícilmente contesta para decir: “estuvo muy divertido”, “no me gustó, no estoy de acuerdo”, “está muy bonito el mensaje, gracias”, etc. pocas personas lo hacen (cuando menos conmigo).
Sin embargo, hace unas semanas envié a mis familiares y amigos un mensaje que tenía muchos meses guardado en mis archivos. Me gusta guardar aquellos que son especiales, originales, que no son del clásico que te llega 20 veces y que a pesar del tiempo, sigue llegando de vez en vez. Éste en particular me gustó cuando llegó y lo guardé.
Pero sucedió algo diferente con este mensaje: me contestaron.
Recibí varias respuestas con comentarios al tema, con pregunta, con agradecimiento. Cosa que no me había sucedido antes. Así que pensé que este mensaje en particular fue especial, por eso quisiera compartirlo también en este espacio y con más amigos todavía.

BORDADOS DE LA VIDA
Cuando yo era niño, mi madre trabajaba mucho cosiendo. Yo me sentaba en el suelo, miraba y preguntaba qué es lo que estaba haciendo. Ella me contestaba que estaba bordando.
Todos los días yo hacía la misma pregunta y ella me contestaba lo mismo. Observaba su trabajo desde una posición debajo de donde ella se encontraba sentada y repetía: -mamá, ¿qué es lo que estás haciendo?
Le decía que desde donde yo miraba, lo que estaba haciendo me parecía muy extraño y confuso. Era un amontonado de nudos e hilos de diferentes colores, largos, cortos, unos gruesos y otros finos…yo no entendía nada.
Ella sonreía, miraba hacia mí y de manera amable me decía:
-hijo, sal a jugar, y en cuanto termine mi trabajo yo te llamaré y te cogeré en mis brazos y dejaré que veas el trabajo desde mi posición.
Pero yo seguía preguntándome desde abajo donde me encontraba, ¿por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y otros claros? ¿Por qué me parecían tan desordenados y enmarañados? ¿Por qué estaban tan llenos de nudos y puntos? ¿Por qué había tantos nudos e hilos enredados entre sí? ¿Por qué no tenían aún forma definida? ¿Por qué tardaba tanto para hacerlo?
Un día, cuando yo estaba afuera, jugando, ella me llamó.
-Hijo, ven aquí para cargarte en mis brazos.
Me levantó y me sorprendí al ver el bordado. ¡No me lo podía creer! Desde abajo me parecía tan confuso, pero desde arriba he podido ver un paisaje maravilloso.
Entonces ella me dijo: -Hijo, desde abajo mi bordado te parecía confuso y desordenado porque tú no veías que en la parte de arriba había un bello diseño…pero ahora, mirando el bordado desde mi posición, tú ya puedes ver qué es lo que yo he estado haciendo.
Muchas veces a lo largo de los años, he mirado hacia el cielo y he dicho: Padre, ¿qué es lo que estás haciendo?
Él parece responder: “Estoy bordando tu vida, hijo”.
Y yo sigo preguntando: Pero lo veo todo tan confuso Padre, todo está desordenado. Hay muchos nudos, situaciones difíciles que no terminan y cosas buenas que pasan rápido. Los hilos son tan oscuros… ¿Por qué no son más brillantes?”.
El Padre, parece decir: -Hijo mío, ocúpate de tu trabajo, relájate… confía en Mí. Yo haré´ mi trabajo. Un día, te llevaré a ti en mis brazos y entonces irás a ver el plan de tu vida desde Mí posición.
A veces no entendemos qué está ocurriendo en nuestras vidas. Las cosas son confusas, no encajan y parece que nada nos sale bien.
Es que estamos mirando el reverso de la vida. Del otro lado, Dios está bordando…
¡Que Dios haga de tu vida un “bordado” precioso!


jueves, 3 de diciembre de 2009

EL CELULAR Y LA BIBLIA




El teléfono celular (móvil para muchos) se ha vuelto un artículo imprescindible para muchos. Las estadísticas nos cuentan que son millones y millones los teléfonos que se venden anualmente y cada vez los hay más sofisticados, así que los usuarios más diestros tratan de ir actualizando sus artículos lo más frecuentemente que pueden.
Sin duda el artículo se ha vuelto necesario, pero con esta obsesión que tiene el ser humano por esclavizarse de las cosas que él mismo inventa, ahora podemos ver no solo a los adolescentes, sino a los adultos pasarse horas y horas enviando mensajitos; otros contratan servicios de noticias para que les lleguen cada cierto tiempo; algunos más sacan provecho de todas las funciones que tiene: reproductor de música, agenda, cámara fotográfica, grabador de video o de voz. En lo particular lo uso más como reloj despertador y como recordatorio de citas o cosas importantes.
En fin, hace algún tiempo me llegó esta reflexión a mi correo y he querido compartirla hoy puesto que puede sernos útil a la hora de necesitar algo mucho más importante que el celular y que nos puede reportar un beneficio para siempre.

¿Te imaginas lo que pasaría si tratáramos a nuestra Biblia como tratamos a nuestro celular?
¿Y si siempre cargáramos nuestra Biblia en el bolsillo o en la cartera?
¿Y si la mirásemos a cada rato durante el día?
¿Y si volviésemos a buscarla cuando la olvidamos en casa o en la oficina?
¿Y si la usásemos para enviar mensajitos a nuestros amigos?
¿Y si la tratásemos como si no pudiéramos vivir sin ella?
¿Y si la usáramos cuando viajamos?
¿Y si la tomamos en caso de emergencia?

        Al contrario del celular, la Biblia no pierde la señal.
        Ella ‘funciona' en cualquier lugar.
No hace falta preocuparse con la falta de crédito porque Jesús ya pago la cuenta y los créditos no tienen fin.

        Y lo mejor de todo: no se cae la línea y la recarga de la batería es de por vida.
“¡Busca al Señor mientras se puede encontrar, invócalo mientras esta cerca!” 
(Is 55:6)*

En ella encontramos algunos teléfonos de emergencia:
Cuando estás triste, marque Juan 14.
Cuando las personas hablen mal de ti, marca Salmo 27. 
Cuando estés nervioso(a), marca Salmo 51.
Cuando estés preocupado(a), marca Mateo 6:19,34.
Cuando estés en peligro, marca Salmo 91.

Cuando Dios parece distante, marca Salmo 63.
Cuando tu fe necesita ser activada, marca Hebreos 11. 
Cuando estas solo(a) y con miedo, marca Salmo 23. 
Cuando seas áspero y crítico, marca 1 Corintios 13.
Para saber el secreto de la felicidad, marca Colosenses 3:12-17.

Cuando te sientas triste y solo(a), marca Romanos 8:31-39.
Cuando quieras paz y descanso, marca Mateo 11:25-30.
Cuando el mundo parece mayor que Dios, marca Salmo 90.

Recibí esta lista de teléfonos de emergencia y me pareció bien compartirla con las personas especiales como tú. 
Anótala en tu agenda, uno de ellos puede ser IMPORTANTE en cualquier MOMENTO de tu VIDA!!!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

ALBERTO DURERO

Hoy recibí el correo de unos buenos amigos de hace muchos años que me ilustran un poco acerca de la imagen que tengo en la sub cabecera de esta página “Manos Orantes”.
En lo personal no conocía la historia que envuelve a esta imagen, así que les transcribo tal cual el correo de mis amigos, por si alguien más desea conocer tan hermoso relato.

Tere:
Entré en tu Blog y al darme cuenta que tienes la imagen de "Manos orantes" de Alberto Durero se me hizo interesante que tengas su historia... por lo menos la que encontré sobre ese cuadro hace tiempo. No sé si ya tengas estos datos, te los envío para que sepas un poco de ella.
Saludos.





Alberto Durero fue un afamado pintor y grabador alemán, sin duda alguna el representante más genial del Renacimiento en el norte de Europa. Hombre de un profundo humanismo, gozó durante su vida de gran prestigio y popularidad.
Entre las obras que más gustan a la gente y que han sido reproducidas en millones de copias, se encuentra sus “Manos Orantes”. Esta es su historia:


Alberto Durero y Franz Knigstein eran dos jóvenes amigos que luchaban contra toda adversidad por llegar a ser artistas. Como eran muy pobres y no tenían ningún mecenas que los ayudara, decidieron que uno de ellos estudiaría arte y el otro buscaría trabajo y sufragaría los gastos de los dos. Pensaban que, cuando el primero culminara sus estudios y ya fuera un artista, con la venta de sus cuadros podría subvencionar los estudios del compañero.


Echaron a suertes para decidir quién de los dos iría primero a la universidad. Durero fue a las clases y Knigstein se puso a trabajar. Durero alcanzó pronto la fama y la genialidad. Después de haber vendido algunos de sus cuadros, regresó para cumplir su parte en el trato y permitir que Franz comenzara a estudiar. Cuando se encontraron de nuevo, Alberto comprobó dolorosamente el altísimo precio que había tenido que pagar el compañero. Sus delicados y sensibles dedos habían quedado estropeados por los largos años de duro trabajo.


Tuvo que abandonar su sueño artístico, pero no se arrepintió de ello, sino que se alegró del éxito de su amigo y de haber podido contribuir a ello.


Un día, Alberto sorprendió a su amigo de rodillas y con sus nudosas manos entrelazadas en actitud de oración. De inmediato, el artista delineó un esbozo de la que llegaría a ser una de sus obras más famosas “Manos Orantes”.


Necesitamos una educación que se oriente no meramente a formar la mente, sino también el corazón y las manos. Manos siempre abiertas a la ayuda y el servicio, que nunca se cierren en puño que amenaza y que golpea. Manos hábiles, trabajadoras, que asumen el trabajo como medio fundamental de realización y buscan la excelencia en todo lo que hacen.


Manos que acarician, que saludan con afecto, que aplauden con júbilo los triunfos ajenos, que dan pero también reciben y agradecen. Manos que sanan, dan calor, acortan distancias.


Manos encallecidas por el servicio y el trabajo. Como las de Dios:


Dios tiene las manos sucias
el pelo despeinado
su ropa huele a tierra y a sudor
sus modales son rudos.
Sí, porque Dios está en el pobre que
encontramos en la calle,
el mendigo que interrumpe nuestros pasos
el obrero de manos callosas
el muchacho que vende periódicos
el mecánico embadurnado de grasa.
Dios está en el obrero de manos callosas
y frente bañada de sudor
luchando por sembrar la justicia
por sembrar el amor
en medio de protestas y rebeldías.
Así es Dios,
siempre ocupado, construyendo un ideal.
Pero hay quienes lo imaginan
sentado en su trono celestial
limpio, sereno, inmaculado
rodeado de ángeles puros,
y entonces piensan que seguir a Dios
es apartarse del mundo que les rodea
y caminan en la orilla con las manos juntas,
limpios, tranquilos, felices de vivir allí.
De vez en cuando meten las manos en el mundo
para hacer una buena acción
que es más bien un tranquilizante de conciencia
y procuran no mancharse
no contaminarse con la suciedad
y vuelven a tomar su camino
convencidos de que siguen a Dios.
Pero se olvidan que Dios tiene las manos sucias
y que vive con los pobres
y que quien quiere seguirle
debe disponerse a ensuciarse las manos.
Dios está aquí, con sus hijos predilectos:
los pobres.
¿De qué sirve si te vas por la orilla?
Dios quiere que te ensucies las manos con El
que te enredes en la trama humana,
como lo hace El.
No te ocultes en el manto de Dios
para no tener nada que ver con los que te rodean.
Dios lucha en el hombre de hoy
y cuenta contigo.


¡Gracias chicos!