Cuando yo reenvío un forward, generalmente no espero que nadie me conteste. Es como muy común que uno recibe el mensaje y ya; lo guarda, lo reenvía, lo borra, etc., pero difícilmente contesta para decir: “estuvo muy divertido”, “no me gustó, no estoy de acuerdo”, “está muy bonito el mensaje, gracias”, etc. pocas personas lo hacen (cuando menos conmigo).
Sin embargo, hace unas semanas envié a mis familiares y amigos un mensaje que tenía muchos meses guardado en mis archivos. Me gusta guardar aquellos que son especiales, originales, que no son del clásico que te llega 20 veces y que a pesar del tiempo, sigue llegando de vez en vez. Éste en particular me gustó cuando llegó y lo guardé.
Pero sucedió algo diferente con este mensaje: me contestaron.
Recibí varias respuestas con comentarios al tema, con pregunta, con agradecimiento. Cosa que no me había sucedido antes. Así que pensé que este mensaje en particular fue especial, por eso quisiera compartirlo también en este espacio y con más amigos todavía.
BORDADOS DE LA VIDA
Cuando yo era niño, mi madre trabajaba mucho cosiendo. Yo me sentaba en el suelo, miraba y preguntaba qué es lo que estaba haciendo. Ella me contestaba que estaba bordando.
Todos los días yo hacía la misma pregunta y ella me contestaba lo mismo. Observaba su trabajo desde una posición debajo de donde ella se encontraba sentada y repetía: -mamá, ¿qué es lo que estás haciendo?
Le decía que desde donde yo miraba, lo que estaba haciendo me parecía muy extraño y confuso. Era un amontonado de nudos e hilos de diferentes colores, largos, cortos, unos gruesos y otros finos…yo no entendía nada.
Ella sonreía, miraba hacia mí y de manera amable me decía:
-hijo, sal a jugar, y en cuanto termine mi trabajo yo te llamaré y te cogeré en mis brazos y dejaré que veas el trabajo desde mi posición.
Pero yo seguía preguntándome desde abajo donde me encontraba, ¿por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y otros claros? ¿Por qué me parecían tan desordenados y enmarañados? ¿Por qué estaban tan llenos de nudos y puntos? ¿Por qué había tantos nudos e hilos enredados entre sí? ¿Por qué no tenían aún forma definida? ¿Por qué tardaba tanto para hacerlo?
Un día, cuando yo estaba afuera, jugando, ella me llamó.
-Hijo, ven aquí para cargarte en mis brazos.
Me levantó y me sorprendí al ver el bordado. ¡No me lo podía creer! Desde abajo me parecía tan confuso, pero desde arriba he podido ver un paisaje maravilloso.
Entonces ella me dijo: -Hijo, desde abajo mi bordado te parecía confuso y desordenado porque tú no veías que en la parte de arriba había un bello diseño…pero ahora, mirando el bordado desde mi posición, tú ya puedes ver qué es lo que yo he estado haciendo.
Muchas veces a lo largo de los años, he mirado hacia el cielo y he dicho: Padre, ¿qué es lo que estás haciendo?
Él parece responder: “Estoy bordando tu vida, hijo”.
Y yo sigo preguntando: Pero lo veo todo tan confuso Padre, todo está desordenado. Hay muchos nudos, situaciones difíciles que no terminan y cosas buenas que pasan rápido. Los hilos son tan oscuros… ¿Por qué no son más brillantes?”.
El Padre, parece decir: -Hijo mío, ocúpate de tu trabajo, relájate… confía en Mí. Yo haré´ mi trabajo. Un día, te llevaré a ti en mis brazos y entonces irás a ver el plan de tu vida desde Mí posición.
A veces no entendemos qué está ocurriendo en nuestras vidas. Las cosas son confusas, no encajan y parece que nada nos sale bien.
Es que estamos mirando el reverso de la vida. Del otro lado, Dios está bordando…
Albert Einstein iba en un tren a un compromiso fuera de la ciudad donde vivía. El conductor paró para picar su billete. Einstein, el gran hombre de ciencia, estaba tan entretenido con su trabajo que no lograba encontrar su billete en su abrigo o la cartera. El conductor le dijo, "Todos sabemos quién usted es, Dr. Einstein. Estoy seguro que usted compró su boleto. No se preocupe. Todo está bien." y siguió a los demás pasajeros para picar los billetes.
Antes de ir al próximo vagón del tren, miró hacia atrás y vio al Dr. Einstein de rodillas mirando por debajo de su asiento tratando de encontrar su billete. El conductor regresó y suavemente dijo, "Dr. Einstein, por favor no se preocupe por el billete. Sé quién es usted." Levantando la vista miró al conductor y dijo, "Yo también sé quién yo soy. ¡Lo que no sé es a dónde voy!"
Cuando somos jóvenes pasamos mucho tiempo buscando nuestra identidad y a lo largo del tiempo creemos haberla encontrado en diversas ocasiones. Le damos mucha importancia y relevancia a saber quiénes somos.
Esto no sólo se limita a la etapa de la juventud, sino que a lo largo de nuestra vida le dedicamos mucho tiempo a esta incansable búsqueda. Sin embargo durante este largo camino, estamos tan ocupados en buscar nuestra identidad que no nos damos cuenta ni por donde vamos avanzando ni los caminos ni veredas que tomamos durante el trayecto.
Si todavía no sabes a dónde se dirige tu vida, dale una oportunidad a Jesús y Él le dará dirección y sentido a tu vida. Solo tienes que pedirlo.
El teléfono celular (móvil para muchos) se ha vuelto un artículo imprescindible para muchos. Las estadísticas nos cuentan que son millones y millones los teléfonos que se venden anualmente y cada vez los hay más sofisticados, así que los usuarios más diestros tratan de ir actualizando sus artículos lo más frecuentemente que pueden.
Sin duda el artículo se ha vuelto necesario, pero con esta obsesión que tiene el ser humano por esclavizarse de las cosas que él mismo inventa, ahora podemos ver no solo a los adolescentes, sino a los adultos pasarse horas y horas enviando mensajitos; otros contratan servicios de noticias para que les lleguen cada cierto tiempo; algunos más sacan provecho de todas las funciones que tiene: reproductor de música, agenda, cámara fotográfica, grabador de video o de voz. En lo particular lo uso más como reloj despertador y como recordatorio de citas o cosas importantes.
En fin, hace algún tiempo me llegó esta reflexión a mi correo y he querido compartirla hoy puesto que puede sernos útil a la hora de necesitar algo mucho más importante que el celular y que nos puede reportar un beneficio para siempre.
¿Te imaginas lo que pasaría si tratáramos a nuestra Biblia como tratamos a nuestro celular?
¿Y si siempre cargáramos nuestra Biblia en el bolsillo o en la cartera?
¿Y si la mirásemos a cada rato durante el día?
¿Y si volviésemos a buscarla cuando la olvidamos en casa o en la oficina?
¿Y si la usásemos para enviar mensajitos a nuestros amigos?
¿Y si la tratásemos como si no pudiéramos vivir sin ella?
¿Y si la usáramos cuando viajamos?
¿Y si la tomamos en caso de emergencia?
•Al contrario del celular, la Biblia no pierde la señal.
•Ella ‘funciona' en cualquier lugar.
No hace falta preocuparse con la falta de crédito porque Jesús ya pago la cuenta y los créditos no tienen fin.
•Y lo mejor de todo: no se cae la línea y la recarga de la batería es de por vida.
“¡Busca al Señor mientras se puede encontrar, invócalo mientras esta cerca!”
(Is 55:6)*
En ella encontramos algunos teléfonos de emergencia:
Cuando estás triste, marque Juan 14. Cuando las personas hablen mal de ti, marca Salmo 27. Cuando estés nervioso(a), marca Salmo 51. Cuando estés preocupado(a), marca Mateo 6:19,34. Cuando estés en peligro, marca Salmo 91.
Cuando Dios parece distante, marca Salmo 63. Cuando tu fe necesita ser activada, marca Hebreos 11. Cuando estas solo(a) y con miedo, marca Salmo 23. Cuando seas áspero y crítico, marca 1 Corintios 13. Para saber el secreto de la felicidad, marca Colosenses 3:12-17.
Cuando te sientas triste y solo(a), marca Romanos 8:31-39.
Cuando quieras paz y descanso, marca Mateo 11:25-30.
Cuando el mundo parece mayor que Dios, marca Salmo 90.
Recibí esta lista de teléfonos de emergencia y me pareció bien compartirla con las personas especiales como tú.
Anótala en tu agenda, uno de ellos puede ser IMPORTANTE en cualquier MOMENTO de tu VIDA!!!
Me encuentro viendo en estos momentos una película con mi hija: “Anita la huerfanita” y justo hace unos minutos escuchamos una canción que dice:
“Con distinción, con selección, Tú puedes vestir ¡Pero la elegancia se demuestra al sonreír! “
Y me pongo a pensar cuánta razón lleva la frase.
Habrá mucha gente elegante que piensa que su ropa de marca lo hace parecer importante o mejor que los demás, sin embargo las preocupaciones y las prisas hacen que se olvide de ponerse una prenda muy importante: la sonrisa en su rostro.
Hay otras personas que saben perfectamente que las sonrisas abren muchas puertas y se canjean muchas simpatías, así que practican frente al espejo sus mejores sonrisas para cada ocasión. Pero siempre tienen en su rostro sonrisas radiantes pero vacías, simples, con pose. No hay nada más hermoso que una sonrisa honesta.
Dice un proverbio húngaro que “Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo”