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lunes, 8 de febrero de 2010

Y SUBIÓ A LA BARCA DE PEDRO


Este domingo, el Evangelio de Lucas (5, 1-11) nos hizo pensar un poco en las vocaciones sacerdotales (por lo menos sobre eso habló nuestro párroco), pero en mi misal venía una reflexión que me ha gustado mucho y he querido compartirla hoy con ustedes.

Y SUBIÓ A LA BARCA DE PEDRO

Jesús vio dos barcas junto a la orilla y subió a la de Pedro, y desde allí enseñaba a la multitud.

* Cristo quiso, pues, enseñarnos su doctrina desde la barca de Pedro.
* En esto tiempos no solo hay dos barcas, sino cientos de embarcaciones desde las que se pretende enseñar a las multitudes.
* Un buen día se nos presentan en la puerta de nuestra casa los Testigos de Jehová… y nos dejan sus revistas.
* Otro día, son los mormones quienes quieren enseñarnos su religión.
* Y no faltan ocasiones en que se  nos acerque en la calle una persona vestida con una túnica budista o que en alguna estación de autobuses nos repartan propaganda de otra secta.
* Y esto para no hablar de esa otra “barcota” (llamada tv) que casi todos tenemos en casa, y desde la que diariamente se nos quiere enseñar a ver la vida y sus problemas (el aborto, la sexualidad, las relaciones sexuales extramatrimoniales o prematrimoniales, el divorcio, el control de la natalidad,…) con ojos muy diferentes a los de Cristo.
En la orilla había entonces dos barcas y ahora hay otras muchas, pero a la que quiso subir Cristo para enseñarnos su doctrina, fue a la de Pedro y a la de sus sucesores, los Papas.
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