Google+ Followers

lunes, 8 de abril de 2013

HUMILDES Y SABIOS


San Lucas 2, 8-20
San Mateo 2, 1-12

Tres cosas me hacen reflexionar con esta lectura: la adoración de los pastores, el viaje y adoración de los sabios de Oriente y la discreción de María.


La sencillez de unos pastores cuidando de su rebaño no fue impedimento para que Dios enviara a sus ángeles a comunicarles la buena nueva del nacimiento de nuestro salvador. A veces me ha parecido que debo estudiar mucho, aprender mucho, hablar con palabras espectaculares para poder dar testimonio de Aquel que ha hecho cosas buenas por mí. Y pasajes como éste, me demuestran que Dios escoge a los sencillos precisamente porque puede llenar sus corazones solamente de Su esencia.

Por otro lado, de Oriente vienen unos sabios.
Obviamente no son judíos, y vienen desde lejos para conocer a Aquel que ellos han sabido que sería importante en la historia. A mí me llama la atención que desde los más humildes hasta los más sabios acuden a la presencia de Jesús, esto me enseña que nadie está exento de conocerlo que, Jesús no es exclusivo de nadie, que Él vino a salvar a todos los hombres sin importar sus creencias, su extracción social, su procedencia.
Es muy común que regularmente caigamos en el error de menospreciar a los pobres, a los sencillos y humildes; pero hay también quien menosprecia a los ricos, a los poderosos, a los que tienen todo lo que yo no tengo. Pero Jesús me enseña que todo el que lo busca es digno de estar en Su presencia.
María escuchaba, observaba y aunque seguramente no tenía una explicación satisfactoria desde su punto de vista, no preguntaba, no se exaltaba, no presumía o se asustaba. Guardaba todas esas cosas en su corazón.

Ojalá pudiera ser un poquito como María y dejar de estar cuestionando a cada rato las cosas que me pasan y las que no me pasan. Agradecer lo que tengo y lo que Tú me das y guardar lo demás en mi corazón.
Ruego porque el Espíritu Santo me dé la sencillez, la fe y la obediencia de los pastores y la mansedumbre, humildad y discreción de María.
Publicar un comentario