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lunes, 12 de julio de 2010

40. EL AMOR ES UN PACTO

El desafío del amor

Escribe una renovación de tus votos y colócala en tu hogar. Quizá, si corresponde, podrías planear una renovación formal de tus votos matrimoniales ante un sacerdote, con la familia presente. Que sea una afirmación viva del valor del matrimonio a los ojos de Dios y del alto honor de ser uno con tu cónyuge.

No es necesario esperar a un aniversario de bodas o una fecha especial. Me gustan esos momentos en que se renuevan los votos matrimoniales con las propias palabras de los cónyuges, sin seguir palabras escritas por otros.
Una vez nos tocó ver una renovación de votos así en Canadá y el sacerdote les dio libertad para que expresasen lo que particularmente se deseaban prometer. Un momento muy emotivo.

Adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. (Rut 1:16)
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