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miércoles, 7 de abril de 2010

UNA SONRISA SINCERA


Hace muchos años leí en un libro de relaciones humanas donde aconsejaban que uno sonriera siempre. Además de que tratáramos de ver en el otro algo que nos gustara, que llamara nuestra atención y que se lo dijéramos a la persona que teníamos frente a nosotros.
“Qué hermoso vestido traes hoy”, “qué bien se ve ese color”, “tienes una sonrisa encantadora”, “qué lindos ojos tienes”, etc.
El secreto de esto (y lo más importante) es que todas las cosas que dijeras tenían que ser SINCERAS. De lo contrario estaríamos cayendo en la adulación barata. El consejo giraba en ver detenidamente a la persona y tatar de encontrar algo que nos agradara de ella o en ella y expresarlo de manera sincera y sin grandes aspavientos.
Todo esto ha venido a mi memoria después de ver este video dividido en dos partes que encuentro altamente recomendable.
PARTE 1:
PARTE 2:

Ahora bien, después de ver los videos, he recordado también otro libro que leí sobre teología moral, donde decía que si todas aquellas virtudes humanas que teníamos o queríamos tener, las realizábamos por amor a Dios, entonces las estaríamos elevando al plano sobrenatural, llevándonos, por lo tanto a estar y vivir más cerca de Él.
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