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martes, 19 de octubre de 2010

MI ÁNGEL AMIGO, MI AMIGO EL ÁNGEL.

Hoy he querido compartir con ustedes algo que me ha pasado en estos últimos dias.
Aunque las circunstancias nos han golpeado últimamente, la verdad es que agradezco mucho a Dios que tengamos salud y una familia unida, que al final de cuentas es lo que más te sostiene. Y ahora, por si fuera poco se agrega una nueva bendición.
Dejenme les cuento que debido a la situación actual, desde hace unos meses, antes de que comenzara el período escolar, ingresé mi solicitud de empleo a varias de las escuelas que se encuentran en los alrededores de la casa de mi mamá. Pasaron las semanas y desgraciadamente no recibí ningúna notificación por parte de ninguna de las escuelas a las que me acerqué. La verdad el empleo está muy solicitado, hay mucha escaces y los pocos que hay, pues son muy peleados y cuidados por los que ya los tienen.
Ya me había resignado a que, por lo menos de maestra, no sería esta vez. Desgraciadamente, es lo que me gusta hacer, lo que creo que hago bien y lo que quería hacer.
Pasaron unas semanas mas después del inicio de clases y un día que estaba yo muy tranquila con mis hijas haciendo algunos arreglos a la casa, recibí una llamada de una persona muy querida para mí.
Ella es la directora de una escuela secundaria y hablaba para preguntar si quería trabajar con ella prácticamente de emergencia. Por supuesto que le dije que sí y quedamos de vernos al otro dia para ultimar detalles.
Desde entonces me encuentro trabajando en lo que me gusta, tratando de ponerme al corriente de las actualizaciones educativas en mi materia y pues poniéndo el mejor esfuerzo en esta nueva tarea.
Lo "curioso" de este asunto y la verdadera fiinalidad de conmpartirles todo esto, es que esa escuela de la que me hablaron, es LA ÚNICA EN LA QUE NO INGRESÉ SOLICITUD DE EMPLEO. 
Nunca metí un papel, ni hice llamada alguna, etc. Y sin embargo fueron hasta la propia puerta de la casa de mis padres a buscarme para las clases.
Yo estoy completamente segura de que por ahí anda un angelito misterioso que me echó la mano y que procuró esta llamada laboral, pero no menciono nombres ni tampoco pienso mencionarle nada, puesto que estoy completamente convencida que, si no se recibe el premio o agradecimiento aquí en la tierra, seguro que sí se lo darán allá en el cielo.
Son pocas horas, pero suficientes para irme poniendo en forma, confiada en que más adelante podré obtener algunas clases más y contribuir de mejor manera a la economía familiar.
Gracias a mi ángel, gracias a Dios y a las oraciones de todos ustedes que han contribuído a esta nueva aventura.
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