viernes, 29 de abril de 2011

PESCADOR

Una vez más, años después, Juan Pablo II regresa a México, y en esta ocasión sí lo reciben con una canción hecha para él.
Un grupo de cantantes mexicanos, se reúne especialmente para grabar este tema que sería el oficial durante toda la visita del Papa Bueno, el Papa de los jóvenes.

jueves, 28 de abril de 2011

EL ROSTRO DEL AMOR

Tiempo después, en una visita más de Su Santidad a  nuestra tierra mexicana, los cantautores Amanda Miguel y Diego Verdaguer, presentaron una canción que en esta ocasión tampoco fue hecha para el Papa Juan Pablo II, sino para Dios. Sin embargo, las circunstancias permitieron que durante toda visita de JPII se presentara esa canción como el tema de presentación para todas las actividades que realizó el Papa amado.
Con una letra, que en lo personal me fascinaba, fue presentada ante todos “El Rostro del Amor”


miércoles, 27 de abril de 2011

AMIGO

En realidad no lo sé, pero quiero suponer que en cada lugar donde se paraba Juan Pablo II lo recibían además de con gran amor, entusiasmo y cariño, con algo especialmente creado para él. Canciones por ejemplo. En lo personal, no tengo idea de cuáles o cuántas canciones habrán hecho para él en los múltiples países a donde llevó la Palabra de Dios y el Testimonio de vida ejemplar. Pero sí puedo hablar de algunas de las que aquí en México se hicieron famosas, ya sea porque el pueblo las eligió para él, o porque fueron especialmente escritas en su honor.
La primera, es una hermosísima canción de Roberto Carlos, quien alguna vez reconoció que NO la había hecho para JPII, sino para un amigo suyo muy querido. Sin embargo, México la adoptó como un himno para el Pontífice que nos visitaba por primera vez, allá por 1979.

martes, 26 de abril de 2011

INCONTENIBLE

Juan Pablo II vino a México varias veces. Y desde la primera se robó el corazón de los mexicanos; bueno, a decir verdad, creo que nos lo robamos mutuamente, pues desde aquel primer encuentro, México también quedó grabado en el corazón de Juan Pablo.
El nos bautizó con una frase que se volvió lema cada vez que el próximo beato tocó nuestra hermosa tierra: “México, siempre fiel”. Y también en México se hizo popular una consigna que la gente del pueblo gritaba a voces cada vez que tuvo la oportunidad de encontrarse cara a cara con el Papa viajero: “¡Juan Pablo – segundo – te quiere todo el mundo!”
¿Y cómo no quererlo, si se desvivió cada uno de los días que duró su Pontificado por darnos a conocer a un Jesús más cercano?
A unos días de la Beatificación de nuestro querido Juan Pablo II, esa consigna que se hizo famosa en México y supongo que en muchos lugares más, se vuelve casi incontenible; no se puede esperar más tiempo para soltarla con todas las ganas, con todas las fuerzas, con todo el amor y toda la fe:

“¡Juan Pablo – segundo – intercede por el mundo!
¡Juan Pablo – segundo – intercede por el mundo!”

domingo, 24 de abril de 2011

ORACIÓN POR LA PAZ

Esta mañana en misa, nos repartieron unas estampitas con la siguiente oración:

ORACIÓN POR LA PAZ

Señor Jesús, Tú eres nuestra paz;
mira nuestra Patria dañada por la violencia
y dispersa por el miedo y la inseguridad.

Consuela el dolor de quienes sufren.
Da acierto a las decisiones
de quienes nos gobiernan.

Toca el corazón de quienes olvidan
que somos hermanos
y provocan sufrimiento y muerte.
Dales el don de la conversión.

Protege a las familias, 
a nuestros niños, adolescentes y jovenes,
a nuestros pueblos y comunidades.
Que como discípulos y misioneros tuyos,
ciudadanos responsables,
sepamos ser promotores de justicia y de paz,
para que en Ti, nuestro pueblo tenga vida digna.
Amén.

María, Reina de la paz . . . . Ruega por nosotros.

-Diócesis de Veracruz-

De más está decirles, que con la situación actual que nos aqueja, a muchos de los presentes se nos llenaron los ojos de lágrimas por el doloor que se respira en nuestra tierra. De ahora en adelante, al final de cada misa, rogaremos a Dios Nuestro Señor en comunidad, porque a todos nos de la inteligencia, la fuerza y el valor de luchar por la paz desde las trincheras de nuestros propios hogares.