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miércoles, 27 de abril de 2011

AMIGO

En realidad no lo sé, pero quiero suponer que en cada lugar donde se paraba Juan Pablo II lo recibían además de con gran amor, entusiasmo y cariño, con algo especialmente creado para él. Canciones por ejemplo. En lo personal, no tengo idea de cuáles o cuántas canciones habrán hecho para él en los múltiples países a donde llevó la Palabra de Dios y el Testimonio de vida ejemplar. Pero sí puedo hablar de algunas de las que aquí en México se hicieron famosas, ya sea porque el pueblo las eligió para él, o porque fueron especialmente escritas en su honor.
La primera, es una hermosísima canción de Roberto Carlos, quien alguna vez reconoció que NO la había hecho para JPII, sino para un amigo suyo muy querido. Sin embargo, México la adoptó como un himno para el Pontífice que nos visitaba por primera vez, allá por 1979.

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