martes, 21 de enero de 2014

EL HOMBRE QUE SE CONVIRTIÓ EN PAPA


 

Hace alguno tiempo, cuando mi hija menor contaba 3 años entró a nuestra habitación mientras veíamos la película Karol: el hombre que se convirtió en Papa.
Cuando se dio cuenta que estabamos viendo una peli nos preguntó: "¿Qué ven?", "El hombre que se convirtió en Papa" -respondí-.
Mi hija abrió los ojos tan grandes como plato y expresó: "¿En papa?"
Pocos segundos nos tomó darnos cuenta que ella entendió que alguna vez un hombre, se había convertido en tubérculo.
Cada vez que lo recordamos, nos atacamos de risa.
Supongo que en su mente, se imaginó algo así como el señor cara de papa de la película Toy Story.

sábado, 18 de enero de 2014

MISTERIO I

"Para explicar este gran misterio, existen ciertos símbolos que son entendibles a nuestra razón: La Santísima Trinidad es simbolizada como un triángulo.
Cada uno de los vértices es parte del mismo triángulo y sin embargo cada uno es distinto.
También podemos simbolizar a la Santísima Trinidad como una vela encendida: La vela en sí misma simboliza al Padre, la cera que escurre es el Hijo, que procede del Padre y la llama encendida es el Espíritu Santo. Los tres son "vela", pero son distintos entre sí. Hay quienes simbolizan a la Santísima Trinidad en forma de trébol. Cada una de las hojas es "trébol" pero son distintas entre sí". (texto completo)

El misterio de la Santísima Trinidad y una manera de explicarla. En este nuevo video de 3MC podemos ver y escuchar una de tantas maneras de explicar -si se puede- este misterio.

viernes, 17 de enero de 2014

UNA LEYENDA




Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso
(Lc 6)
En los tiempos de los primitivos monasterios de monjes circuló una leyenda, que ha llegado hasta nosotros en diversas versiones y modalidades. En esencia, podría ser esta:
Se avecinaba un invierno duro. Y antes de que llegaran las nieves, los monjes bajaban a recoger leña para subsistir en los meses siguientes. Era aquel un lugar de inviernos fríos y veranos calurosos. Cuando sucede esta historia eran días de mucho calor.
Un monje ya anciano también recorría aquel largo trayecto semidesértico para recoger su porción de troncos, que debía calentar su fría celda cuando llegara el invierno. Al calor de la estación se unían sus años, y la tarea se le hacía dura. Esta marcha era aliviada a la vuelta, cuando al caer la tarde se hallaba ante una buena fuente que le refrescaba y le devolvía la vida. Pero un día pensó que sería grato al Señor ofrecer como penitencia pasar de largo y no beber de aquel manantial. La primera noche de su ofrenda, al mirar el cielo, descubrió un nuevo lucero brillante en el firmamento, que le miraba y sonreía. Este insólito suceso le llenó de un gozo inmenso. Todos los días en que hacía el sacrificio de no beber se producía esa maravilla: una estrella nueva en el cielo que le agrandaba el corazón. Hasta le parecía que, al verla, se le apagaba la sed. El Señor le mostraba de esta forma la aceptación de su sacrificio. Le manifestaba que estaba contento con él y con su penitencia. Nada podía alegrar más el corazón del anciano monje.
Pero un día le acompañó un joven novicio poco acostumbrado a esos trabajos, y al llegar cerca de la fuente sus ojos brillaron de satisfacción. Allí podría calmar su sed, pero esperó al monje de más edad. Este comprendió que, si él no bebía, tampoco lo haría el joven. Dudó qué debía hacer. Le producía tanto gozo su estrella, que le daba mucha pena renunciar a verla aquella noche. Le parecía que la estrella era la sonrisa de Dios, que le dirigía a él, solo a él.

Pero si él no bebía, el joven tampoco lo haría, eso era evidente. Decidió beber para que lo hiciera el otro. Miró después al firmamento con la resignación de no ver esa noche aquella muestra del Señor, que le hablaba a través de las estrellas. Pero su sorpresa fue muy grande, y mucho mayor su alegría, porque en el cielo aparecieron aquella noche dos luceros que le sonreían. Nunca estuvo tan contento.

 

Aquel día comprendió el santo monje que el Señor no ama el sacrificio por el sacrificio, sino el amor a Dios y a los demás, que se expresa de muchos modos: en las muestras de penitencia, pero mucho más en la caridad que hemos puesto en ellas. Es el amor el que mide el valor de los pequeños sacrificios ofrecidos a Dios. Por eso, muchas veces, el esfuerzo por hacer la vida un poco más amable a quienes nos rodean, sonreír aunque no tengamos ganas, ser afables y cordiales, pueden ser mortificaciones muy gratas al Señor. En nuestro cielo se encenderán tantas estrellas como sacrificios hayamos hecho en favor de los demás, como obras de misericordia. Esta virtud «es el lustre del alma, la enriquece y la hace aparecer buena y hermosa».
Todas las muestras de penitencia y de mortificación hemos de unirlas a los padecimientos de Cristo en la Cruz, y así adquieren un sentido corredentor a favor de los demás. Nuestra mortificación, de un modo o de otro, está siempre ligada a la caridad.
Esta noche, a la hora del examen, ¿cuántas estrellas encontraré en mi cielo?, ¿cuántas sonrisas benevolentes del Señor?

lunes, 6 de enero de 2014

LA ROSCA DE REYES

Algunos de mis amigos del ciberespacio no conocen esta tradición, así que hoy les dejo este pequeño post para ilustrar un poco, no solo lo externo, sino el significado profundo de la tradición de la Rosca de Reyes.




La tradición de esconder al niño Jesús en la rosca de reyes, alude a que Jesús fue escondido y protegido de Herodes. Que las frutas asemejan las joyas de las coronas que portaban los Reyes, que es redonda porque representa el amor infinito de Dios.
La tradición de partir la rosca llegó a México desde España, y su elaboración parece venir desde las fiestas romanas donde el pueblo celebraba que los días eran más largos debido al solsticio de invierno, se elaboraban unas tortas redondas rellenas de higos, dátiles y miel, siguiendo esta costumbre, en España se escondía un haba símbolo de la realeza del hijo de Dios, con el tiempo el haba se sustituyó por niños Jesús de porcelana y después de plástico resistente al calor. A quien le salga el niño Jesús, se compromete a dar una fiesta con tamales el 2 de Febrero, día de la Candelaria, día de la presentación de Jesús en el Templo.
Epifanía significa "manifestación". Jesús se da a conocer ante los Reyes Magos
La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas.
Los Reyes Magos
La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos, como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad. De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.
Parte tu rosca en familia, porque donde hay una rosca, hay familia. Y después ofrece a Jesús tu mirra, tu incienso, tu oro, que es tu corazón. (mensaje original)


"Los reyes le regalaron oro, incienso y mirra . . . . y el Niño regaló a toda la tierra amor, espranza, paz y alegría, cosas que no se compran en las tiendas pero que tú y yo podemos recibir y regalar todos los dias".

sábado, 4 de enero de 2014

TE PERDONO, PERO NO OLVIDO



“Yo perdono pero no olvido” Lo decimos con soberbia, con orgullo desmedido y hasta con rencor; incluso algunas veces, hasta con velo de amenaza:
-        mantente alerta, porque en el momento en que menos te lo esperes vendrá mi revancha.
Sin embargo, a estas alturas ya muchos sabemos que esa clase de “perdón” no es aquella enseñada por Jesús en el Evangelio según San Mateo 18, 21 y 22, donde nos dice, por medio de las palabras a Pedro, que debemos perdonar a nuestros enemigos hasta 70 veces 7, es decir, siempre.
Pero entonces ¿qué hacemos con esta memoria que nos traiciona a cada momento y se acuerda sin que lo queramos de  momentos y personas que nos han hecho daño en nuestras vidas?
Desde hace mucho aprendí que la memoria nos traiciona en el momento menos indicado y es por eso que la imagen de perdonar 70 veces 7 me viene a la mente cada vez que esto sucede. Perdonar es una decisión, no un sentimiento. No podemos esperar sentir bonito cuando perdonemos ni tampoco eliminar todo recuerdo de nuestra memoria. Habrá veces en que un mismo acto, una misma persona deberán ser perdonados varias veces, porque nuestro proceso de perdón es lento o imperfecto, pero si no pedimos ayuda a Dios para esto, entonces será no solo difícil, sino imposible.








Acá les comparto unas palabras que me encontré en Facebook, y que hablan sobre lo mismo.

Perdonar es recordar sin dolor. Cuando perdono, aunque recuerdo lo que me hiciste, ya no tengo que echártelo en cara porque ya no me duele. Puedo perdonar al que me dañó sin que me lo pida, lo que no puedo hacer es olvidarme de sus acciones...... Perdonar es recuperar la paz perdida, es comprender que no puedo permitir que otro me siga dañando cada vez que me acuerdo de lo sucedido. El que perdona no es un bobo, al contrario, es ser inteligente y consciente de que el odio y el resentimiento destruyen solo a la persona que lo siente.... Recuerda algo: "El perdón no es un sentimiento, es una decisión"


Entonces, básicamente la frase “Te perdono, pero no olvido” contiene verdad, el problema es que hemos sido nosotros quienes le hemos ido dado connotación diferente, sazonándola con pizcas de arrogancia, desprecio y hasta intimidación hacia nuestros hermanos.