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viernes, 14 de junio de 2013

ORACIONES S.O.S.

Esta lectura me la encontré hace algunos años y ha significado mucho para mí, un gran aprendizaje. Hoy quiero compartirla con ustedes.

Mónica me alcanzó a la salida de la Iglesia: "Tenía que decirtelo ahora mismo. Mi papá salió muy bien de la operación. Gracias por haber rezado por él".
Yo dije educadamente: "No hay de qué", pero me sentí verdaderamente miserable porque en realidad no había de qué. Había prometido rezar por el papá de Mónica, pero se me había olvidado.
Aunque su papá iba recuperándose rápidamente, mi propia recuperación no era tan fácil. El pensamiento de que había defraudado a Mónica me carcomía.

En mi vida, las oraciones de mis amigos me habían sacado de muchos apuros. Y pensaba que orar por los demás era uno de mis grandes privilegios como cristiana.
Unas semanas más tarde, estaba yo frente al fregadero de la cocina, después de la comida. Me quedé mirando la ventana que está frente al fregadero y que había yo lavado esa misma mañana. Por primera vez me fijé en el travesaño que la dividía y se me ocurrió una idea. ¿Qué tal si en ese travesaño pegaba yo unas papeletas con los nombres de las personas por las que yo quería rezar y convertía el tiempo de la lavada de platos en tiempo de oración?
Me agradó tanto la idea que inmediatamente me sequé las manos y fui a buscar unas papeletas, una pluma y un rollo de cinta adhesiva. Traté de acordarme de las personas que me habían pedido que orara por ellas. Me acordé de siete y escribí cada nombre en una papeleta y la pegué en el travesaño. Aquella tarde, el tiempo de lavar los platos se me pasó sin sentirlo.
Conforme se iban solucionando los problemas por los que se me había pedido rezar, quitaba sus papeletas y las reemplazaba por otras.
A unas de esas papeletas, Dios ha respondido “si”; a otras “no”; y a otras más, “espera”.
Mi marido y mis hijos con frecuencia revisan mis papeletas y me piden que añada un nuevo nombre.
Hemos llegado a llamarlas “Oraciones S.O.S.”, porque mucho de lo que está escrito en ellas es urgente.
Orar por las necesidades específicas de nuestras familias y de nuestros amigos con cierta constancia, ha sido una de las grandes alegrías de nuestra vida cristiana.
Ahora estoy contenta de haber olvidado rezar por el papá de Mónica.


 -"Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." Mateo 18:20

Al día de hoy, hay otra “ventana” por la cual –por lo menos yo- me asomo con mayor frecuencia que la de mi casa, y es la computadora; específicamente hablo de Internet, por eso agradezco públicamente a mi amiga Liliana que me ha puesto en contacto con un sitio que conocía, pero a medias: MayFeelings.
Yo había visto muchos de sus videos, pero no sabía que había una red social especial para rezar por peticiones hechas desde mucha partes del mundo y por variadísimos motivos. Estuve navegando un poco por el sitio, me suscribí y he entrado al mundo de la oración desinteresada por personas que ni siquiera conozco, pero que también están dispuestas a dedicar un minuto de oración por mis intenciones. 


 
Me parece una idea formidable, muy apegada a las enseñanzas de Jesús y que me atrevo a recomendarles. Todos tenemos alguna vez necesidad de sentirnos acompañados y reforzados con la oración.
Si no lo conoces todavía, te invito a que lo hagas.
Y si vas por ahí, te pido un minutito nada más dedicado a mi amigo Arcendo. Fue por él que llegué hasta ahí.


-"Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres" 1 Timoteo 2:1
 
 

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