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viernes, 9 de diciembre de 2011

CORAZÓN TRISTE

Mi corazón está triste porque no entiende; pero sé que algún día entenderá.
Mi dolor no es solo porque te fuiste, sino porque, una vez más, nunca pude decirte lo mucho que te quería, que te quiero y te querré. Hoy te lloro a ratos, pero sé que lo haré siempre, como lo he hecho desde aquel día en que perdimos también a tu hermana.
Sé que estarás mejor, mucho mejor, y que el dolor y el sufrimiento ha dejado de ser parte de tu vida. Ahora sí, has regresado al principio, a tu esencia libre y alegre que siempre nos regalaste en los momentos compartidos.
Hasta siempre Dulce, que Dios te tenga en su Santa y Eterna Gloria y que nuestra Madre del cielo, aquella por la que llevaste tu nombre en la tierra, nuestra siempre Virgen, Dulce María, te reciba en las propias puertas del cielo.
Si vale y se puede, lleva contigo mi recuerdo y mi cariño fiel a tu hermana Silvia.
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