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sábado, 2 de agosto de 2014

UN POCO DE NUMEROS

Algunas veces se nos olvida y otras tantas lo ignoramos. Estos números que veremos y escucharemos en la catequésis son apenas unos cuantos de muchos más en donde está involucrada la Iglesia Católica. Habrá que tomar en cuenta que el video se hizo hace algunos años y en él todavía se habla de Benedicto XVI, que ejercía como Papa en ese momento.

3MC 


martes, 21 de enero de 2014

EL HOMBRE QUE SE CONVIRTIÓ EN PAPA


 

Hace alguno tiempo, cuando mi hija menor contaba 3 años entró a nuestra habitación mientras veíamos la película Karol: el hombre que se convirtió en Papa.
Cuando se dio cuenta que estabamos viendo una peli nos preguntó: "¿Qué ven?", "El hombre que se convirtió en Papa" -respondí-.
Mi hija abrió los ojos tan grandes como plato y expresó: "¿En papa?"
Pocos segundos nos tomó darnos cuenta que ella entendió que alguna vez un hombre, se había convertido en tubérculo.
Cada vez que lo recordamos, nos atacamos de risa.
Supongo que en su mente, se imaginó algo así como el señor cara de papa de la película Toy Story.

martes, 2 de abril de 2013

IN MEMORIAM 8°

Hasta donde estás, seguro llegarán nuestras muestras de agradecimiento por todo lo que entragaste en vida para el beneficio de muchos seres humanos, sin importar apariencia, credo, nacionalidad, edad o condición social.
No te has ido del todo, porque sigues en nuestras mentes y corazones.



jueves, 28 de marzo de 2013

HOMILIA PAPA FRANCISCO MISA CRISMAL 2013

¡Cómo me gustan las Homilías así! Cuando enseñan, educan, preparan. Cuando te hablan directo al corazón. Me recuerdan tanto a mi párroco David Barbosa (qepd) escuchar un homilía suya era una catequésis segura.
Ahora, con el papa Francisco, tengo la seguridad de que no me voy a enredar con palabras que no entienda o que tenga que recurrir al diccionario para poder tener el panorama completo del mensaje. Y mejor ni hablar de aquellos -que los hay- que se la pasan hablando de cosas políticas en vez de hablarnos al corazón de los fieles.
Cada vez me gusta más, me siento mas cerca; escucharlo o leerlo, es para mí un bálsamo para el alma.



Queridos hermanos y hermanas





            Celebro con alegría la primera Misa Crismal como Obispo de Roma. Os saludo a todos con afecto, especialmente a vosotros, queridos sacerdotes, que hoy recordáis, como yo, el día de la ordenación.

            Las Lecturas nos hablan de los «Ungidos»: el siervo de Yahvé de Isaías, David y Jesús, nuestro Señor. Los tres tienen en común que la unción que reciben es para ungir al pueblo fiel de Dios al que sirven; su unción es para los pobres, para los cautivos, para los oprimidos... Una imagen muy bella de este «ser para» del santo crisma es la del Salmo: «Es como óleo perfumado sobre la cabeza, que se derrama sobre la barba, la barba de Aarón, hasta la franja de su ornamento» (Sal 133,2). La imagen del óleo que se derrama, que desciende por la barba de Aarón hasta la orla de sus vestidos sagrados, es imagen de la unción sacerdotal que, a través del ungido, llega hasta los confines del universo representado mediante las vestiduras.

             La vestimenta sagrada del sumo sacerdote es rica en simbolismos; uno de ellos, es el de los nombres de los hijos de Israel grabados sobre las piedras de ónix que adornaban las hombreras del efod, del que proviene nuestra casulla actual, seis sobre la piedra del hombro derecho y seis sobre la del hombro izquierdo (cf. Ex 28,6-14). También en el pectoral estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel (cf. Ex 28,21). Esto significa que el sacerdote celebra cargando sobre sus hombros al pueblo que se le ha confiado y llevando sus nombres grabados en el corazón. Al revestirnos con nuestra humilde casulla, puede hacernos bien sentir sobre los hombros y en el corazón el peso y el rostro de nuestro pueblo fiel, de nuestros santos y de nuestros mártires, que en este tiempo son tantos.

            De la belleza de lo litúrgico, que no es puro adorno y gusto por los trapos, sino presencia de la gloria de nuestro Dios resplandeciente en su pueblo vivo y consolado, pasamos a fijarnos en la acción. El óleo precioso que unge la cabeza de Aarón no se queda perfumando su persona sino que se derrama y alcanza «las periferias». El Señor lo dirá claramente: su unción es para los pobres, para los cautivos, para los enfermos, para los que están tristes y solos. La unción, queridos hermanos, no es para perfumarnos a nosotros mismos, ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que se pondría rancio el aceite... y amargo el corazón.

            Al buen sacerdote se lo reconoce por cómo anda ungido su pueblo, esto es una prueba clara. Cuando la gente nuestra anda ungida con óleo de alegría se le nota: por ejemplo, cuando sale de la misa con cara de haber recibido una buena noticia. Nuestra gente agradece el evangelio predicado con unción, agradece cuando el evangelio que predicamos llega a su vida cotidiana, cuando baja como el óleo de Aarón hasta los bordes de la realidad, cuando ilumina las situaciones límites, «las periferias» donde el pueblo fiel está más expuesto a la invasión de los que quieren saquear su fe. Nos lo agradece porque siente que hemos rezado con las cosas de su vida cotidiana, con sus penas y alegrías, con sus angustias y sus esperanzas. Y cuando siente que el perfume del Ungido, de Cristo, llega a través nuestro, se anima a confiarnos todo lo que quieren que le llegue al Señor: «Rece por mí, padre, que tengo este problema...». «Bendígame padre» y «rece por mí» son la señal de que la unción llegó a la orla del manto, porque vuelve convertida en petición, petición del pueblo de Dios. Cuando estamos en esta relación con Dios y con su Pueblo, y la gracia pasa a través de nosotros, somos sacerdotes, mediadores entre Dios y los hombres. Lo que quiero señalar es que siempre tenemos que reavivar la gracia e intuir en toda petición, a veces inoportunas, a veces puramente materiales, incluso banales – pero lo son sólo en apariencia – el deseo de nuestra gente de ser ungidos con el óleo perfumado, porque sabe que lo tenemos. Intuir y sentir como sintió el Señor la angustia esperanzada de la hemorroisa cuando tocó el borde de su manto. Ese momento de Jesús, metido en medio de la gente que lo rodeaba por todos lados, encarna toda la belleza de Aarón revestido sacerdotalmente y con el óleo que desciende sobre sus vestidos. Es una belleza oculta que resplandece sólo para los ojos llenos de fe de la mujer que padecía derrames de sangre. Los mismos discípulos – futuros sacerdotes – todavía no son capaces de ver, no comprenden: en la «periferia existencial» sólo ven la superficialidad de la multitud que aprieta por todos lados hasta sofocarlo (cf. Lc 8,42). El Señor en cambio siente la fuerza de la unción divina en los bordes de su manto.
            Así hay que salir a experimentar nuestra unción, su poder y su eficacia redentora: en las «periferias» donde hay sufrimiento, hay sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones. No es precisamente en autoexperiencias ni en introspecciones reiteradas que vamos a encontrar al Señor: los cursos de autoayuda en la vida pueden ser útiles, pero vivir nuestra vida sacerdotal pasando de un curso a otro, de método en método, lleva a hacernos pelagianos, a minimizar el poder de la gracia que se activa y crece en la medida en que salimos con fe a darnos y a dar el Evangelio a los demás; a dar la poca unción que tengamos a los que no tienen nada de nada.

            El sacerdote que sale poco de sí, que unge poco – no digo «nada» porque gracias a Dios nuestra gente nos roba la unción se pierde lo mejor de nuestro pueblo, eso que es capaz de activar lo más hondo de su corazón presbiteral. El que no sale de sí, en vez de mediador, se va convirtiendo poco a poco en intermediario, en gestor. Todos conocemos la diferencia: el intermediario y el gestor «ya tienen su paga», y puesto que no ponen en juego la propia piel ni el corazón, tampoco reciben un agradecimiento afectuoso que nace del corazón. De aquí proviene precisamente la insatisfacción de algunos, que terminan tristes, sacerdotes tristes y convertidos en una especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con «olor a oveja», y esto os pido, sed pastores con olor a oveja, pastores en medio de su rebaño, y pescadores de hombres. Es verdad que la así llamada crisis de identidad sacerdotal nos amenaza a todos y se suma a una crisis de civilización; pero si sabemos barrenar su ola, podremos meternos mar adentro en nombre del Señor y echar las redes. Es bueno que la realidad misma nos lleve a ir allí donde lo que somos por gracia se muestra claramente como pura gracia, en ese mar del mundo actual donde sólo vale la unción – y no la función – y resultan fecundas las redes echadas únicamente en el nombre de Aquél de quien nos hemos fiado: Jesús.

            Queridos fieles, acompañad a vuestros sacerdotes con el afecto y la oración, para que sean siempre Pastores según el corazón de Dios.

            Queridos sacerdotes, que Dios Padre renueve en nosotros el Espíritu de Santidad con que hemos sido ungidos, que lo renueve en nuestro corazón de tal manera que la unción llegue a todos, también a las «periferias», allí donde nuestro pueblo fiel más lo espera y valora. Que nuestra gente nos sienta discípulos del Señor, sienta que estamos revestidos con sus nombres, que no buscamos otra identidad; y pueda recibir a través de nuestras palabras y obras ese óleo de alegría que les vino a traer Jesús, el Ungido. Amén.

miércoles, 20 de marzo de 2013

AYUDAR ESTÁ DE MODA



Hay una publicidad en la radio actualmente que dice: “Ayudar está de moda” y cada vez que la escucho me pregunto: “¿desde cuándo ayudar es cuestión de moda?” ¿O sea, que tal como las tendencias en la ropa, zapatos y accesorios, “la moda de ayudar” cambia con las estaciones del año? No sé, supongo que la intención es buena, pero a mí hay algo que no me cuadra cada vez que la escucho.

Debido a estos eventos de beneficencia que se hacen continuamente, es que a mí siempre me ha asaltado la duda de si son honestos o no. No porque no esté segura si donan el dinero a las instituciones correspondientes, sino que me parece que las empresas no dejan de lado sus conveniencias financieras y se avocan más a la publicidad que a la donación. Es decir, si alguien puede llegar a pagar miles de pesos por un concierto, ¿por qué no mejor dona esos miles de pesos directamente a quienes lo necesitan? Si lo recaudado va a ser para donar alimentos a los pobres, ¿cómo es posible que tú pagues miles de pesos por ir a cenar caviar, pato, champaña, etc.?

A propósito de esto, hace unos días acabo de ver en Internet un video sobre una teleconferencia que dio el entonces Cardenal Jorge Bergoglio para los integrantes de Cáritas. Creo que él puede ser más claro y elocuente que yo.


sábado, 16 de marzo de 2013

ANÉCDOTA DEL PAPA FRANCISCO



En su primer día como Sumo Pontífice, se dirigió a la basílica de Santa María la Mayor. Luego recogió su maleta en el hotel donde estaba y "dio el ejemplo" al pagar la estadía

Ese gesto mostró su humildad, señaló el cardenal neoyorquino, quien agregó que la mayor parte de los cardenales había tomado buses para volver a su residencia en el Vaticano y ya se habían formado en una línea para saludar al nuevo Papa cuando llegara a ese lugar para la última cena que tendrían como grupo.

Estaban esperando que llegara en la limusina que habían visto aparcada en el Palacio Apostólico. "Y cuando el último bus se detiene, ¿adivinen quién baja? El papa Francisco I. Imagino que le dijo al chofer: 'No hay problema, me voy con los muchachos'", dijo Dolan a periodistas.

Dentro de la residencia, durante la cena, el Papa mostró su lado cómico, según Dolan. "Brindamos por él y cuando él brindó por nosotros, dijo: 'Que Dios los perdone'", contó.

Los hizo reír nuevamente cuando dijo a los cardenales, que mantuvieron siete reuniones pre-cónclave y dos días de cónclave: "Voy a dormir bien esta noche y algo me dice que ustedes también".

El nuevo Papa adelantó a los cardenales que el jueves visitará al Papa Emérito Benedicto XVI en su retiro al sur de Roma, que visitará una basílica en Roma y, nuevamente bromeando, Francisco I dijo: "También debo pasar por la residencia, tomar mis maletas y pagar la cuenta".

Dolan describió la emoción dentro de la Capilla Sixtina cuando Bergoglio alcanzó los 77 votos, la mayoría de dos tercios necesaria para elegirlo. "Comenzamos a aplaudir, pero luego tuvimos que detenernos hasta que se contara el resto de los votos y luego aplaudimos nuevamente al final, y nuevamente cuando él dijo que aceptaba la elección", comentó Dolan.

Minutos después de su elección, el nuevo Santo Padre ingresó a la sacristía de la Capilla Sixtina para ponerse sus atuendos papales blancos. La sacristía es conocida como el "Cuarto de las Lágrimas", porque es donde el nuevo pontífice siente por primera vez el peso del papado.

Cuando él salió, una silla similar a un trono había sido preparada en una plataforma, pero Francisco I prefirió saludar a los cardenales desde una silla a su mismo nivel, dijo Dolan.

El nuevo Sumo Pontífice dijo a los 114 cardenales que lo eligieron que había escogido el nombre Francisco en honor a San Francisco de Asís, quien es conocido en el catolicismo como "el pobrecillo" debido a que renunció a los bienes terrenales.

Hubo algunas especulaciones de que como Bergoglio es miembro de la orden religiosa de la Compañía de Jesús, podría haber escogido el nombre en honor de San Francisco Javier, uno de los primeros jesuitas. "Él aclaró eso rápidamente", dijo Dolan.

Dolan comentó que la elección de Francisco I será "un impulso para la Iglesia en las Américas, una verdadera bendición".

"Existe una sensación de alivio en todos nosotros porque ahora sabemos que tenemos un buen pastor", dijo Dolan. "Él es un hombre con los pies en la tierra (...) un hombre de confianza y aplomo, con una hermosa sinceridad y humildad", agregó.
(Fuente: Infobae.com)




viernes, 15 de marzo de 2013

ENCONTRADO EN LA BLOGÓSFERA

No sé cómo hacerlo de otra manera, así que, les comparto ésto de la única manera que sé hacerlo.
Éste es un nuevo blog que me acabo de encontrar en la red, el post me gustó mucho.


ES EL AMOR QUIEN SE QUEDA

jueves, 14 de marzo de 2013

CAMINAR, EDIFICAR Y CONFESAR A CRISTO

Sé que muchos de ustedes siguieron con interés esta homilía, ya sea por tv o leyéndo fragmentos en las redes sociales. Pero he decidido pegarla en mi blog, para que no se me olviden tan sabias y profundas palabras. Me gusta y "me dice" mucho lo que dijo.

Texto completo de la primera homilía del Papa Francisco
(Santa Misa por la Iglesia con los cardenales en la Capilla Sixtina)
En estas tres Lecturas veo algo en común: el movimiento. En la Primera Lectura el movimiento es el camino; en la segunda Lectura, el movimiento está en la edificación de la Iglesia; en la tercera, en el Evangelio, el movimiento está en la confesión. Caminar, edificar, confesar.
Caminar. Casa de Jacob: “Vengan, caminemos en la luz del Señor”. Esta es la primera cosa que Dios dijo a Abraham : “Camina en mi presencia y sé irreprensible”. Caminar: nuestra vida es un camino. Cuando nos detenemos, la cosa no funciona. Caminar siempre, en presencia al Señor, a la luz del Señor, tratando de vivir con aquel carácter irreprensible que Dios pide a Abraham, en su promesa.
Edificar. Edificar la Iglesia, se habla de piedras: las piedras tienen consistencia; las piedras vivas, piedras ungidas por el Espíritu Santo. Edificar la Iglesia, la esposa de Cristo, sobre aquella piedra angular que el mismo Señor, y con otro movimiento de nuestra vida, edificar.
Tercero, confesar. Podemos caminar todo lo que queramos, podemos edificar tantas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiríamos en una ONG (Organización No Gubernamental) de piedad, pero no en la Iglesia, esposa del Señor. Cuando no caminamos, nos detenemos. Cuando no se construye sobre la piedra ¿qué cosa sucede? Pasa aquello que sucede a los niños en la playa cuando construyen castillos de arena, todo se desmorona, no tiene consistencia. Cuando no se confesa a Jesucristo, me viene la frase de León Bloy “Quien no reza al Señor, reza al diablo”. Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del diablo, la mundanidad del demonio.
Caminar, edificar-construir, confesar. Pero la cosa no es así de fácil, porque en el caminar, en el construir, en el confesar a veces hay sacudidas, hay movimiento que no es justamente del camino: es movimiento que nos echa para atrás.
Este Evangelio continua con una situación especial. El mismo Pedro que ha confesado a Jesucristo, le dice: “Tú eres Cristo, el Hijo del Dios vivo. Yo te sigo, pero no hablemos de Cruz. Esto no cuenta”. “Te sigo con otras posibilidades, sin la Cruz”. Cuando caminamos sin la Cruz, cuando edificamos sin la Cruz y cuando confesamos un Cristo sin Cruz, no somos Discípulos del Señor: somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no discípulos del Señor.
Quisiera que todos, luego de estos días de gracia, tengamos el coraje – precisamente el coraje – de caminar en presencia del Señor, con la Cruz del Señor; de edificar la Iglesia sobre la sangre del Señor, que ha sido derramada sobre la Cruz; y de confesar la única gloria, Cristo Crucificado. Y así la Iglesia irá adelante.
Deseo que el Espíritu Santo, la oración de la Virgen, nuestra Madre, conceda a todos nosotros esta gracia: caminar, edificar, confesar Jesucristo. Así sea.

miércoles, 13 de marzo de 2013

S.S.FRANCISCO

"¡Hermanos y hermanas, buenas noches!
Ustedes saben que el deber del Cónclave es dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo… pero estamos aquí… Les agradezco la acogida.
La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. ¡Gracias! Y primero que nada, quisiera hacer una oración por nuestro Obispo Emérito, Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie".
Padre Nuestro, Ave María y Gloria con los fieles en San Pedro



 "Y ahora, comenzamos nuestro camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de hermandad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Rezamos por todo el mundo, para que haya una gran hermandad.
Auguro que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el que me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan bella.


Y ahora quisiera darles la bendición, pero primero, os pido un favor: antes de que el Obispo bendiga al pueblo, les pido que recen al Señor para que me bendiga. La oración del pueblo que pide la bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de ustedes por mí".
Bendición Urbi et Orbi


"Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por la acogida. ¡Recen por mí! Nos vemos pronto: mañana quiero ir a rezar a la Virgen para que custodie a toda Roma. ¡Buenas noches y buen descanso".

jueves, 28 de febrero de 2013

HASTA SIEMPRE


Imagen tomada de:
 https://www.facebook.com/photo.php?fbid=473044236083078&set=a.320209891366514.78876.320007541386749&type=1&theater

viernes, 22 de febrero de 2013

CUANDO DIOS DICE: “TENGO OTRA IDEA”




Por Michelle Arnold
Me encanta leer historias de conversión. He leído tantas que a veces no recuerdo exactamente lo que un converso dijo sobre su viaje, sólo que él entró en la Iglesia. Ese es el caso con una historia que recuerdo haber leído hace años, probablemente en una antología de relatos de conversión. No recuerdo mucho de los detalles, sólo un relato extraordinario acerca de la oración respondida.

Este converso había asistido a un seminario protestante famoso en los EE.UU., uno que había estado viendo a un sorprendente número de sus alumnos entrar en la Iglesia Católica. Cuando el converso contaba su historia de conversión a un sacerdote religioso de orden, mencionó al sacerdote que había estado en el seminario protestante. El sacerdote le preguntó el nombre de la escuela. "Oh, probablemente nunca han oído hablar de ella", dijo el converso; a continuación le dijo el nombre de la escuela. El sacerdote sonrió y dijo que conocía muy bien la escuela. Él solía enseñar allí.
El converso se sorprendió, por lo que el sacerdote explicó. La propiedad en la que el seminario protestante estaba ahora operando solía ser una escuela católica de chicos a cargo de esta orden religiosa del sacerdote. Durante muchos años, los sacerdotes que dirigían la escuela habían rezado por las vocaciones al sacerdocio entre los niños que enseñaban. A continuación, la escuela tuvo que cerrarse y la propiedad fue vendida al grupo protestante que comenzó el seminario del converso.

Las oraciones por las vocaciones sacerdotales habían producido fruto inesperado. Sus oraciones habían sido por las vocaciones al sacerdocio entre los muchachos que enseñaban. Dios respondió con vocaciones a la Iglesia entre los estudiantes del seminario protestante.
Yo tuve una experiencia parecida recientemente, con una respuesta inesperada a la oración que me recordó esa historia.
Cuando el cardenal Joseph Ratzinger fue elegido al papado en 2005, una de las preocupaciones comunes que muchos tenían era que él acababa de cumplir 78 años. ¿Podría ser que su pontificado fuera inusualmente corto? Después de todo, Juan Pablo I había muerto después de sólo un mes en el papado en 1978 y era 10 años más joven cuando fue elegido, que cuando lo fue Benedicto XVI.
Benedicto, en algunas declaraciones hechas después de aceptar las elecciones, parecía pensar que su pontificado sería "corto", que en su momento fue considerado como una referencia a su avanzada edad.
Entonces decidí orar por la continuidad de Benedicto XVI en el papado, que yo a veces, en broma, decía esperar que durara décadas. Yo sabía que décadas no era probable, pero tampoco quería ver  un final prematuro a este papado. Así que redacté una breve oración para pedir lo que yo quería que fuera un largo pontificado de este Papa, pero añadí una frase para “cubrirme”, porque me acordé de la oración de Cristo, que "no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42). Después de los primeros años del pontificado del Papa Benedicto XVI, no se me ocurrió rezar esa oración muy a menudo, pero de vez en cuando la recordaba. Entonces la rezaba de nuevo, por si acaso. Porque me ha encantado este Papa tanto y quería que estuviera con nosotros durante tanto tiempo como fuera posible.
Luego, la renuncia se produjo; un final a este pontificado que nadie podría haber esperado, sin  importar cuantos signos o banderas se desplegaran. Y me acordé de nuevo la oración:

    
“Señor, por favor dale [Papa Benedicto XVI] el tiempo necesario para hacer todo lo que tienes que hacer a través de él, dejando sin hacer sólo aquello que Tú quieres que otro haga”.

Yo de ninguna manera podría anticipar cómo Dios iba a interpretar esa oración, pero parece evidente, a la luz de los acontecimientos recientes, que concedió la oración de una manera totalmente inesperada. Me debatía entre dejar salir un angustiado grito del corazón ("¡Señor, yo no quise decir eso!"), o sonreír, al ver cómo Dios escribe derecho con renglones torcidos.



Si hay una moraleja en esta historia, me imagino que es ser cuidadoso con lo que pedimos. Usted bien podría conseguirlo. Pero lo que se obtiene puede ser también totalmente inesperado.

Original en inglés publicado aquí: