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domingo, 16 de marzo de 2014

RETO: UN PERSONAJE QUE SEA DE OTRO PLANO ESPIRITUAL



Una de las mas agradables sorpresas que he tenido al leer ha sido ésta: LA CABAÑA de Paul Young . De más está decir a los que me conocen, que me la pasé llorando durante toda la historia, de principio a fin.
Por desgracia, cada vez es más común conocer o saber de personas que han perdido a alguien en la vida, sobre todo de manera dramática, violenta. La base de la historia es acerca de una pérdida de este tipo, pero todo lo demás es una lección hermosa acerca de la manera en que el Padre actúa o no en nuestras vidas.
El personaje del reto de hoy es "Papá", y aquí un breve diálogo con Mack, uno de los protagonistas de la historia.



"Mack se acomodó en su sillón y dejó que esas palabras se asentaran en él.
-Perdóname, por favor -dijo finalmente.
-Ya lo hice hace mucho tiempo, Mack. Si no me crees, pregúntaselo a Jesús. Él estuvo ahí.
Mack tomó un sorbo de café, y le sorprendió descubrir que seguía tan caliente como cuando se sentó.
-Pero he hecho muchas cosas para echarte de mi vida.
-La gente es tenaz cuando se trata del tesoro de su independencia imaginaria. Atesora su mal y se aferra a él con puño firme. Encuentra su identidad y valor en su fractura, y la protege con todas sus fuerzas. No es de sorprender entonces que la gracia posea tan escaso atractivo. En ese sentido, tú has tratado de cerrar la puerta de tu corazón desde adentro.
-Pero no tuve éxito.
-Eso se debe a que mi amor es mucho mayor que tu necedad -dijo Papá, guiñándole un ojo-. Usé tus decisiones para hacerlas embonar perfectamente con mis propósitos.
Hay muchas personas como tú, Mackenzie, que terminan encerrándose en un lugar muy pequeño con un monstruo que al final las traicionará, que no cumplirá o no rendirá lo que pensaban. Encarceladas con ese terror, tienen una nueva oportunidad de retornar a mí. El tesoro mismo en el que confiaban se convertirá en su ruina.
-¿Entonces te sirves del dolor para obligar a la gente a regresar a ti? -era obvio que Mack no aprobaba eso.
Papá se inclinó hacia delante y tocó suavemente la mano de Mack.
-Cariño, ya te perdoné también por creer siquiera que yo podía ser así. Comprendo lo difícil que es para ti, extraviado en tus percepciones de la realidad pero tan seguro de tus juicios, empezar siquiera a percibir, y ya no digamos imaginar, cómo son el amor y la bondad verdaderos. El verdadero amor nunca obliga.

miércoles, 12 de marzo de 2014

RETO: UN PERSONAJE QUE COCINE



Hoy me toca mencionar en el reto literario, a un personaje que cocine. Y obviamente, el primero que ha venido a mi mente es la entrañable Tita, de la novela COMO AGUA PARA CHOCOLATE de la autora mexicana Laura Esquivel (1989)
.
Tita es uno de esos personajes que se te mete en el corazón, con el que sufres, lloras y también sonries. Y en este libro, hasta un poquito de cocina aprendimos también ☺
Aquí un extracto del libro, que es parte de la narración de la sobrina-nieta de Tita.




"Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en
La cocina mexicana, donde se afianzan los lazos familiares.
nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo.
 Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo".
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martes, 25 de febrero de 2014

RETO: UN PERSONAJE QUE HAYA COMETIDO UN ASESINATO

En esta ocasión, cuando pienso en el nuevo reto que me toca ahora, me viene a la mente la novela CRIMEN Y CASTIGO, de Fiódor Dostoievski, una verdadera joya de la literatura universal.
Para elegir a un personaje que haya cometido un asesinato, pensé en presentar al protagonista Rodión Románovich Raskólnikov, mejor conocido como Rodya, Ródenka o Rodka (multinombre el muchachón ☺).
Este cuate y su familia tenían mucho problemas de dinero y para evitar que su hermana hiciera un sacrificio para obtenerlo, se despacha -asesina, pues- a una anciana usurera y a su hermana para después robarle sus cosas.
Si no has leído el libro, no creas que ya te eché a perder la historia, bueno sí un poco, pero nada del otro mundo ☺.
Lo que verdaderamente vale la pena es todo el conflicto
interno que tiene este pobre muchacho y los diálogos magistrales que mantiene con el comisario investigador del caso. Todo esto es simplemente imperdible.


“Quería suicidarme para huir del deshonor; pero en el momento de ir a arrojarme al agua me dije que un hombre fuerte no debe temer a la vergüenza”.

jueves, 20 de febrero de 2014

RETO: UN PERSONAJE NO MUERTO

Una de esas novelas que jamás hubiera leído si no hubiera venido recomendada por una gran amiga como lo es  +ANDREA PALAVECINO , se llama DIARIO DE UN ZOMBI del autor Sergi Llauger.
Y hoy he recordado al personaje principal porque dentro del reto de lectura me ha tocado hablar de un "personaje no muerto".
La realidad es que este es uno de los personajes más entrañables que me ha tocado conocer. Erico Lombardo es un zombi "especial", uno que te roba el corazón cuando comienzas a ver la lucha que hay dentro de él por no seguir esos "instintos" propios de su especie :)  y por si fuera poco, tiene en sus manos, la posibilidad de salvar al mundo de una "zombificación" general :D
Pero qué mejor que sea el propio Erico el que se presente.
Permitid que me presente. Me llamo Erico Lombardo y soy de Verona, una bonita ciudad a la sombra de Venecia [...]
[...] Permaneced atentos, porque lo que hoy voy a contaros es algo mucho más interesante para vuestras mentes y enriquecedor para vuestras almas: ni más ni menos que la trayectoria de mi variada, vertiginosa y, a menudo, poco gratificante vida.
[...]
Tengo 23 años. Y en cuanto a mis aficiones, os diré que me apasiona la lectura, viajar por el mundo en busca de aventuras y el deporte; el atletismo, básicamente.[...]
A pesar de ser un muchacho más bien alegre, siempre me ha gustado cierto grado de soledad… Bueno, no siempre; digamos que desde que todo cambió, mis valores también lo hicieron. Últimamente, esa soledad me afecta de una forma distinta; empiezo a tener pensamientos que se repiten más de lo deseado, como ¿qué está bien? o ¿qué está mal? Atisbos de razonamiento ilógico que no tendrían que estar ahí. Yo cumplo un papel en el nuevo ecosistema y no debería ser éste, por Dios que no debería. Y hablando de Dios: si pudiera, le preguntaría por qué he de ser yo, de entre mis numerosos homólogos, el diferente.[...]
[...] Pues yo os digo que, a lo largo de esta especie de fábula que haré esfuerzos por relatar, comprenderéis que no todo es blanco o negro: también existen los molestos grises.
Por cierto —y antes de que se me olvide—, soy un zombi.
¡Tachán! ¿Sorprendidos? Parece increíble, ¿eh?
 
[...]
De todas formas, no os preocupéis por mí. Lo llevo bastante bien. Ya me he acostumbrado a mis catorce grados de temperatura corporal —os aseguro que cuando se es consciente de ello, resulta muy molesto—. Por lo demás, voy arrastrándome satisfactoriamente.
Así que todo va viento en popa, vamos.
Sólo hay un pequeño problemilla, y es que yo soy un zombi, vosotros sois humanos… y empiezo a tener hambre.

miércoles, 12 de febrero de 2014

PERSONAJE CON UN TRABAJO RIESGOSO



Uno de los últimos libros que acabo de leer es LA CATEDRAL DEL MAR de Ildefonso Falcones (2006). Un libro que me pareció verdaderamente maravilloso: me hizo llorar, reir, indignarme, enamorarme de su protagonista :) , enojarme con sus antagonistas, etc.
Entre una cantidad considerable de trabajos realizados por sus personajes, uno de ellos, Arnaud Estanyol realizó durante un tiempo un trabajo de Bastaix, que yo entendí siempre como estibador. Es decir, subían y bajaban cosas de los barcos que llegaban al puerto de Barcelona. Pero, si ya de por sí éste podría ser considerado un trabajo riesgoso, además de todo, estos Bastaixos, acarreaban piedras de respetable tamaño hacia la catedral que se estaba construyendo en la ciudad. Aquí es donde entra mi aportación para el reto de hoy. Como no encontré una foto o dibujo del personaje, les dejo una foto de una figura de un bastaix llevando sobre su espalda una gran piedra que alguien capturó en la fachada de una catedral. Y también un fragmento de la historia para que, si no lo han hecho, les den ganas de leerla :)


Cuando vio a los dos peones cargados con la piedra, Arnau se acercó a ellos. Se encorvó y tensó todos los músculos del cuerpo. Todos los presentes guardaron silencio. Los peones soltaron la piedra con suavidad y lo ayudaron a afianzar las manos en ella. Al notar el peso, se encorvó aún más y las piernas se le doblaron. Arnau apretó los dientes y cerró los ojos. «¡Arriba!», creyó escuchar. Nadie había dicho nada, pero todos lo habían gritado en silencio al ver las piernas del muchacho. ¡Arriba! ¡Arriba! Arnau se irguió bajo el peso. Muchos suspiraron. ¿Podría andar? Arnau esperó, todavía con los ojos cerrados. ¿Podría andar?
Avanzó un pie. El propio peso de la piedra lo obligó a mover el otro y otra vez el primero... y de nuevo el segundo. Si paraba..., si paraba la piedra haría que cayera de bruces.
Ramon sorbió por la nariz y se llevó las manos a los ojos.
—¡Animo, muchacho! —se oyó gritar a alguno de los arrieros que esperaban.
—¡Vamos, valiente!
—¡Tú puedes!
—¡Por Santa María!
El griterío resonó en las paredes de la cantera y acompañó a Arnau cuando se encontró a solas en el camino de vuelta a la ciudad.
Sin embargo, no anduvo solo. Todos los bastaixos que salieron tras él le dieron fácilmente alcance y todos, del primero al último, acomodaron su paso al de Arnau durante algunos minutos para animarlo y jalearlo; cuando uno llegaba a su altura, el anterior recuperaba su ritmo.
Pero Arnau no los escuchaba. Ni siquiera pensaba. Su atención estaba puesta en aquel pie que debía aparecer desde detrás, y cuando lo veía avanzar por debajo de él y plantarse en el camino, volvía a esperar al siguiente; un pie tras otro, sobreponiéndose al dolor.
[...]
Parte del peso lo lleva la Virgen, le había dicho también. ¡Dios!, si eso era cierto, ¿cuánto pesaba aquella piedra? No se atrevió a mover la espalda. Le dolía, le dolía terriblemente. Descansó durante un buen rato. ¿Podría volver a ponerse en movimiento? Arnau miró en derredor. Estaba solo. Ni siquiera los demás arrieros seguían aquel camino, pues tomaban el del portal de Trentaclaus.
¿Podría? Miró al cielo. Escuchó el silencio y aupó la piedra de nuevo, de un tirón. Los pies se pusieron en movimiento. Uno, otro, uno, otro...
[...]
Cuando traspasó la muralla occidental y dejó atrás Framenors, Arnau se encontró con los ciudadanos de Barcelona. Seguía con la atención fija en sus pies. ¡Ya estaba en la ciudad! Marineros, pescadores, mujeres y niños, operarios de los astilleros, carpinteros de ribera; todos observaron en silencio al muchacho encogido bajo el peso de la piedra, sudoroso, congestionado. Todos se fijaban en los pies del joven bastaix, que Arnau miraba sin prestar atención a nada más, y todos, en silencio, los empujaban: uno, otro, uno, otro...
Algunos se sumaron al recorrido de Arnau, tras él, en silencio, acomodando su andar al avance de la piedra, y así, tras más de dos horas de esfuerzo, el muchacho llegó a Santa María acompañado por una pequeña y silenciosa multitud. Las obras se paralizaron. Los albañiles se asomaron a los andamios y los carpinteros y picapedreros dejaron sus labores. El padre Albert, Pere y Mariona lo esperaban. Àngel, el hijo del barquero, ya convertido en oficial, se acercó a él.
—¡Vamos! —le gritó—. ¡Ya estás! ¡Ya has llegado! ¡Venga, vamos, vamos!
Se empezaron a oír gritos de ánimo procedentes de lo alto de los andamios. Los que habían seguido a Arnau estallaron en vítores. Toda Santa María se sumó al griterío; incluso el padre Albert se unió al griterío general. Sin embargo, Arnau siguió mirando sus pies, uno, otro, uno, otro... hasta alcanzar el lugar en que se depositaban las piedras; allí los aprendices y los oficiales se lanzaron a por la que el muchacho había acarreado.
Sólo entonces Arnau levantó la mirada, todavía encogido, temblando, y sonrió. La gente se arremolinó a su alrededor y lo felicitó. Arnau fue incapaz de saber quiénes eran los que lo rodeaban; sólo reconoció al padre Albert, cuya mirada se dirigía hacia el cementerio de las Moreres. Arnau la siguió.
—Por vos, padre —susurró.