Mostrando entradas con la etiqueta NOVIAZGO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NOVIAZGO. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de octubre de 2009

LA PAREJA EN LA FAMILIA


Hablando de la importancia de la familia, hace algunas semanas recibí este mansaje en mi correo electrónico y me he animado a compartirlo con ustedes.


Hace algunos años, cuando todavía era soltero y joven, tuve una clase muy especial. Fui a ella con una chica llamada Norma, que en ese entonces era mi novia, y puedo asegurar que la lección que aprendimos ese día impactó muchísimo mi vida.
No recuerdo mucho el tema de la clase, pero lo que sí recuerdo con mucha frecuencia es la dinámica que se realizó en ella. Para empezar, nos sentamos todos en círculo, y entre bromas, nos pidieron a Norma y a mí que nos sentáramos juntos.
La persona que daba la clase dijo entonces: “Supongamos que Pablo y Norma se acaban de casar”. Ambos nos miramos con los ojos muy abiertos y tragamos saliva.
La instructora continúa: “Ellos han construido su hogar, establecido sus reglas y comienzan a ser muy felices”.
Con el tiempo viene el primer hijo”. Llamaron a otro los joven y le pidieron que se sentara entre nosotros. “Norma y Pablo le dan la bienvenida a su hogar y le tratan con mucha ternura y cariño. Pero como suelen ser las cosas, tienen entonces otro hijo”.
Pidieron a otro joven que se sentara junto a su “hermano”, entre nosotros. “La familia va creciendo y tienen buenas normas; los chicos se tratan con mucho cariño y los papás vigilan que no haya riñas entre ellos. Son muy buenos padres y literalmente dedican su vida a ellos”.
Norma y yo nos vimos en esa ocasión muy productivos, porque tuvimos unos tres o cuatro hijos más. En cada ocasión pidieron a uno de los jóvenes o jovencitas que se sentaran en medio de nosotros.
“El tiempo pasa, y llega el día en que los hijos hacen su propia vida. Primero Julio se casa y forma su propio hogar (´Dejará el hombre a su padre y a su madre´)”. Vamos déjalos Julio, ahí deja tu silla.
Julio, nuestro primer “hijo” se levanta y ocupa su nuevo lugar. “También Marthita y Linda encuentran buenos partidos y se casan”. Las chicas se levantaron y dejaron su lugar. Así, cada uno de nuestros hijos se fue “casando” y dejando sus sillas vacías.
Cuando todos hubieron terminado de irse, la instructora hizo una pausa y luego dijo: “ahora miren la distancia que existe entre ellos”, y calló nuevamente.
Efectivamente, había entre nosotros una distancia enorme de sillas vacías; a mí me pareció kilométrica. Me hice muchas preguntas entonces: ¿Qué pudo haber causado ese hueco enorme? Como si leyera mi mente, la instructora respondió entonces algunas de las preguntas que me hacía. “Pablo y Norma han cometido un gran error, porque han permitido que sus hijos se interpongan entre ellos, y ahora que están de nuevo solos, tendrán que empezar desde el principio”.
¿Qué habíamos hecho mal?
¿Acaso no nos habíamos dedicado con fervor a nuestros hijos?
¿O era ese precisamente el problema?
La instructora nos explicó el error de darlo todo por nuestros hijos. Explicó que la base y fundamento del hogar nos son los hijos, sino la pareja y que ésta debe permanecer unida contra viento y marea.
De hecho, el mejor regalo que se puede dar a nuestros hijos es el hecho de saber que sus padres se aman, que permanecen unidos; y ellos aprenden a amar en función de cómo aprenden que se aman sus padres.
Si los padres no salen juntos, no se siguen cortejando con frecuencia, no se hablan con “tiernos acentos” y no se comunican entre ellos de manera frecuente y especial, es escasa la probabilidad de tener hijos espiritual y emocionalmente estables, y cuando ellos partan de casa, nos encontraremos incomunicados y encontraremos a nuestra pareja a una enorme distancia, sin saber del todo cómo recuperar lo que nuestro propio descuido ha dejado que se pierda con los años.
Y no es egoísmo, por el contrario, es un seguro de vida para ellos y para nosotros mismos; para garantizar la vida futura. La vida familiar tendrá que girar no en torno a ellos, sino en torno de los padres.
Los padres deben recordar que una relación de verdadero amor con su pareja es el mejor regalo que pueden darles, su principal prioridad y su mayor herencia, y la forma de enseñarles a sus hijos a amar y de garantizar así su verdadera felicidad, temporal y eterna.
Ellos se escogieron primero, ellos dan la bienvenida como invitados a los hijos. Estoy aplicando esto con mi novia actual. Mi única novia.
Mis hijos saben que tendrán una plática conmigo si faltan el respeto a su madre. Y mi esposa, mi novia, les recuerda que en ocasiones necesitamos espacios para platicar y estar juntos.
Encuentro que es más fácil darlo todo por los hijos de esta forma, si uno sabe que el amor por la pareja está creciendo. Es la fuente de donde uno puede extraer todas las fuerzas.
Como hijos aprendemos más de un ejemplo que de mil palabras.

“Los frutos no se alimentan, se alimenta el árbol.
Un árbol fuerte y sano da frutos buenos”.






lunes, 26 de octubre de 2009

SALTANDO ETAPAS


Parece que es la moda actual, todo el mundo se salta etapas. Prácticamente está desapareciendo la época del noviazgo; los chicos se conocen y el mismo día están teniendo relaciones sexuales, sin ninguna etapa de conocimiento previo. Se saltan el ciclo de la amistad y se adelantan al del matrimonio.
Los “novios” que sin haberse conocido lo suficiente, sólo porque se llevan bien y tuvieron relaciones sexuales exitosas, se casan pensando que eso los sostendrá durante el tiempo suficiente. Obviamente ya no se casan pensando que será para toda la vida.
Hay muchos que primero son padres y luego se casan, perdiéndose así la etapa de “luna de miel” que de manera normal tendría que vivirse entre un matrimonio antes de que lleguen los hijos.
Y ahora, también está de moda que primero se divorcian y luego son “los mejores amigos”.
Cuando los hijos llegan, muchas veces somos los padres los que colaboramos y presionamos para que desde pequeños empiecen a saltarse etapas.  Los queremos hacer caminar antes de tiempo, “Mi hijo aprendió a caminar a los 9 meses, fue muy adelantado para su edad”. Los presionamos para que dejen el pañal lo más pronto posible: “Mi niña comenzó a avisar para ir al baño desde los 18 meses”, “mi bebé dijo –mamá- a los 6 meses”, etc. y todo por una desbocada competencia que no encierra ninguna importancia vital. Los niños aprenden a caminar, hablar, ir al baño, en tiempos diferentes, en SU TIEMPO particular.
En fin, cuando son más grandecitos, los padres otra vez, participamos en más saltos de etapas. A las niñas las vestimos con minifaldas, zapatillas, collares, etc. les permitimos que se maquillen y que se comporten como señoritas cuando apenas tienen 8 o 10 años. A los niños se les comienza a preguntar cosas como: “¿ya tienes novia?” Cuando apenas están en el kindergarten y celebramos y hasta presumimos cuando al chico se le ocurre decir “Sí”. No nos importa que vean películas o programas en la tv que no son aptas para su edad.
No nos extrañe entonces que los parques cada vez estén más vacíos de niños.
En Canadá tuvimos problemas varias veces con algunos adolescentes que se apropiaban de los juegos para niños: columpios, resbaladillas, pasamanos, estaban totalmente ocupados por muchachos y muchachas de 1.70 m. que impresionaban a nuestras pequeñas y las hacían desistir de jugar.  “¿Por qué los muchachos están en nuestros juegos?” –Preguntaba mi hija- “Porque no tuvieron infancia” –pensaba yo- .
Los niños quieren se grandes. Los adolescentes quieren ser adultos. Los adultos quieren ser adolescentes. Mamás con bebés en brazos que tienen edad para jugar con muñecas. Señoras de 50 que se comportan y actúan y visten como si tuvieran 18. Jovencitos de 12 años ansiosos por perder su virginidad. Señores de 80 acosando jovencitas.
El asunto es que nadie vive ni disfruta  su verdadero tiempo y nos encontramos con seres desfasados que no encajan en ningún lado.

miércoles, 21 de octubre de 2009

NOVIAZGO EXPRESS






¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Este es un dilema que en nuestra infancia tal vez nos divirtió mucho, discutiendo que la gallina no pudo ser primero, pues tuvo que nacer de un huevo y éste tampoco pudo existir antes, pues alguien tuvo que poner ese huevo. En fin que es un clásico “cuento de nunca acabar”.
Bueno, pues en el tema de la familia andamos con un dilema semejante. Algunos piensan que el tema debe abarcarse desde el noviazgo, otros dicen que es en el matrimonio y finalmente hay quien opina que es cuando llegan los hijos.
A mí me enseñaron que es desde el noviazgo desde donde se empiezan las bases para formar una buena familia con valores. Y aprendí la gran importancia que tiene esta etapa para la vida futura.
Desgraciadamente, en la actualidad se le ha restado importancia a esta etapa y se le ha desvirtuado como a muchas otras cosas en la vida.
El noviazgo es una etapa de conocimiento. Es un paso posterior de la amistad pero anterior al matrimonio. No se pueden saltar etapas.
Primero hay que saber ser amigo. Hay que tener muchas amigas y amigos para poder conocer, comparar, discriminar (en el buen sentido de la palabra) lo que queremos o no queremos para nuestro matrimonio y futura vida familiar.
En la actualidad es muy común guiarse sólo por la apariencia física. Me gustas, ten sexo conmigo. Ni siquiera se utiliza el término novio/a para llamar a quien anda contigo. Ahora se dice “es mi pareja” o es un “amigo con derechos”. Por supuesto que estos “derechos” se refieren a tocarme, abrazarme, besarme, tener relaciones sexuales, etc. pero generalmente no implican ninguna obligación ni compromiso. “Somos libres” dicen los chicos; y esta libertad significa relacionarse con cuantas personas deseen en los mismos términos arriba mencionados sin reparar en la promiscuidad que esto significa ni en los riesgos que se corren de contraer enfermedades muy serias o un embarazo no planeado.
Pero no nos damos cuenta (ni los adolescentes ni los adultos) que este mal inicio es responsable en buena parte de la actual crisis en las familias que tenemos. Es obvio y normal que los noviazgos express (con poco tiempo de amistad) deriven en matrimonios express (con poco tiempo de noviazgo) y por lógica elemental terminen en divorcios express (con poco tiempo de casados).